domingo, 25 de noviembre de 2012

Filosofos de la calle


Voy a adelantar el post de mañana. Porque sí. Porque quiero. Porque me apetece.

Hoy no me he encontrado a ningún filosofo de la calle, pero me vino a la memoria uno con el que compartí un año de clase. Litos se hacia llamar y tuvimos una gran amistad durante ese año.

Encajamos bien en seguida. Su ácido humor era original y creaba escuela. Pasado medio curso nos conocíamos tan bien que los dos sabíamos que cuando las clases dejaran de juntarnos ninguno de los dos haría nada por evitar el distanciamiento natural, porque los dos vivíamos del presente y a los dos nos costaba ir detrás de la gente. Esa actitud abierta y sinceridad hacía nuestra amistad más real. Recuerdo cuando me saqué el carnet de conducir, había suspendido una vez ya el práctico y un nuevo suspenso significaba la renovación de papeles: pagar. Días antes me dijo: "solo te voy a decir una cosa", y cogió papel y boli y me escribió algo en un papel. Lo dobló y me lo dio  Lo abrí con curiosidad y vi lo que rezaba la papeleta: "40.000". La cantidad de pesetas que debería pagar si suspendía. Ese fue su consejo, meterme más presión. Lo guarde como un amuleto y lo llevé al examen en el bolsillo trasero de mi pantalón mientras lo hacía. Todo salió a pedir de boca. Aun guardo aquel papel como recuerdo.

Pero lo que venía a contar es una frase que me dijo en su día. Yo estaba bastante rayado por un tema de mujeres, y arrepentido por algo que hice (no recuerdo qué era). Y me dijo: "Por algo lo harías". Le miré intrigado y confuso, invitándole con una mueca a que se explicase. "Ahora no lo entiendes, pero en aquel momento lo hiciste por una razón, así que no te preocupes y no lo pienses. Si lo hiciste fue por una buena razón de la que no te acuerdas ahora, pero existía." Reflexioné y pensé que tenía razón. Aquel comentario me sosegó, y adopté esa filosofía de tal modo que ha llegado hasta hoy para ser escrita en este blog. 

Hace años que no sé nada de Litos. Pero así son los filósofos de la calle, gente con la que te cruzas en la vida para aprender cosas, que vienen y se van. Que si te los vuelves a encontrar es como si no hubiesen pasado los años. Es parecido al concepto de Amarillo en el libro de Albert Espinosa. Seguro que tenéis alguno en vuestras vidas. Yo tengo muchos, pero solo os cuento la historia de Litos porque su filosofía ha invadido mi mente hoy.

Y a modo simbólico imaginaos esto. Estáis preocupados, fuera del presente por algún problema de esos sin importancia que nos amargan la vida. Me lo contáis, y yo os miro pensativo. De repente pongo mi mirada en un bolígrafo y cojo un post it. Escribo algo, lo doblo y os lo doy. Lo cogéis  lo abrís y leéis el mensaje. Es el precio que pagaréis si seguís mañana preocupados por nimiedades sin importancia: "tu vida". Coged ese papel y guardadlo como amuleto mañana. Revisadlo las veces que haga falta. Vivid. Espero que ese amuleto os funcione tan bien como a mí en mi examen de conducir.

Buenas noches.

foto: http://luzfinal.blogspot.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar!!

Post Relacionados:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger…