miércoles, 28 de noviembre de 2012

Los papalagi - el dinero

'Papalagi' es la denominación que nos da a las personas del mundo desarrollado un jefe de una tribu del pacífico del Sur. Es muy posible que esta tribu ya no exista porque cuando este indígena nos denominó así ni si quiera había estallado la primera guerra mundial.

Tuiavii de Tiavea (así se llamaba el jefe de la tribu) fue invitado a recorrer los países más importantes de Europa acompañado por los antropólogos que acogió en su poblado. Allí pudo comprobar lo distinta que era la vida respecto a la que estaba acostumbrado.


Cuando por fin volvió, les contó a sus congéneres cómo era la vida en las ciudades de los papalagi. Ahí estaba entonces Erich Scheurmann, un alemán que se ganó la confianza de ese pueblo de tal modo que pudo escuchar estos testimonios. Evidentemente él ya sabía cómo era la vida en las ciudades, pero quedó impactado por las reflexiones de su amigo. Scheurmann llevaba tiempo viviendo allí y se había adaptado bien a la vida sencilla que los Samoanos llevaba. Al tiempo, este alemán tuvo que volver al viejo continente con motivo de la primera guerra mundial, pero tuvo tiempo de escribir lo que Tuiavi le contó. El indígena no lo hizo con ese propósito, pero a Scheurmann le pareció que sería interesante que conociéramos las impresiones del poblado sobre nosotros. El libro tiene varios epígrafes que son dignos de una lectura concienzuda y lenta, porque tienen miga. Pero en este post solamente voy a reflejar unas cuantas citas sobre el dinero, que dan mucho que pensar:

  • Si a un papalagi le hablas del Dios del amor se reirá de ti, pero tan pronto como le muestres una pieza de metal redondo y brillante o una hoja de papel tosco, entonces sus ojos se iluminan y la saliva empieza a babear por sus labios. Dinero es su único amor, el dinero es su Dios.
  • Existen aquéllos que han dado su alegría a cambio de dinero, su risa, su honor, su alma, su felicidad; sí, incluso su esposa y niños. Casi todos ellos han dado su salud por dinero.
  • Tienes que pagar, por el suelo en el que permaneces de pie, por el punto donde quieres construir tu cabaña, por la estera para la noche, por la luz que brilla en el interior de tu cabaña. Cuando quieres cazar al gorrión o ir a un sitio en el que la gente se divierte, donde cantan y bailan, o si quieres pedir consejo a tu hermano, debes pagar por todo. Incluso para nacer tienes que pagar y, cuando mueres, tu familia debe pagar, puesto que tú estás muerto y debes pagar para obtener permiso para depositar tu cuerpo en la tierra y por la gran piedra que ponen encima de tu tumba como recordatorio.
  • He descubierto una única cosa por la que no se pide dinero y de la que todo el mundo puede tomar tanto como quiera: el aire para respirar. Pero sospecho que eso ha escapado meramente a su atención y no dudo en decir que, si mis palabras pudieran ser oídas en Europa, inmediatamente pedirían metal y papel tosco por eso también.
  • Por eso todos van tras el dinero y los ojos de todo el mundo lo persiguen constantemente. Cuando tiras una pieza de metal redondo en la arena, los niños se arrojan detrás y luchan por él, y el que lo coges es el vencedor y está muy feliz.
  • Los Samoanos no tenemos suficiente metal redondo o papel tosco para llenar ni siquiera un cofre. De acuerdo con las normas de los Papalagi somos desdichados mendigos. Y todavía, cuando miro a vuestros ojos y los comparo con aquellos de los ricos allí, encuentro los suyos cansados, mortecinos y perezosos, mientras que los vuestros brillan como la gran luz, emitiendo rayos de felicidad, fuerza, vida y salud. Sólo he visto ojos como los vuestros en los niños de los Papalagi, antes de que puedan hablar. Porque antes de esa época no tienen todavía conocimiento del dinero.

La verdad es que me pongo a poner párrafos y pondría el capítulo entero. Me gustaría poner el trozo donde habla de que hay dos tipos de personas: los que trabajan y los que pagan con su dinero mientras otros trabajan. Pero eso haría demasiado extenso este post. Si os ha gustado, os he dejado el enlace arriba. En su lugar pondré otra frase que me ha gustado, pero no pertenece al capítulo del dinero:

  • Los Papalagi son gente con gustos raros. Sin ninguna razón en especial, hacen toda clase de cosas que les ponen enfermos, pero aún se sienten orgullosos de ellas y cantan odas a su propia gloria.

Imagen: http://animacionrecursiva.wordpress.com

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