lunes, 10 de diciembre de 2012

Domesticados


Recurro a este vídeo por dos motivos: el primero es que me troncho cada vez que lo veo, el segundo es para hacer una reflexión algo más profunda. El vídeo tiene ya sus añitos y seguro que más de uno ya lo había visto, pero cuando ha pasado cierto tiempo y lo vuelvo a ver no puedo evitar arrancar a carcajadas.

Me pongo a pensar en lo que se le pasará por la cabeza al muchacho. Se despierta en un autobús lleno de gente gritando. En primer lugar echa un vistazo en menos de medio segundo para percatarse de qué es lo que tiene en histeria colectiva a todo el mundo. Después de no observar nada raro decide ponerse a gritar. Total, es lo que está haciendo todo el mundo, ¿por qué complicarse? Si lo hacen ellos por algo será. Seguro que se ahorra adivinar qué es lo que está pasando, que será algo grave seguro. Tanta gente no puede estar equivocada a la vez, ¿no? Pues eso, si al final todos hacemos lo que hace todo el mundo. ¿Donde va la gente? Pues donde va Vicente.

Así actuamos todos, no culpo al chaval. Somos como los monos de este famoso experimento:

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las plátanos los investigadores lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a golpes. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las plátanos
Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. 
El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las plátanos.
Finalmente quería poner una imagen que vi en su día, pero que he sido incapaz de encontrar (POST DATA: encontrada). Una imagen vale más que mil palabras, pero voy a intentarlo. Era una foto en la que aparecía un burro atado a una silla pequeña. Con un mínimo de su fuerza podría moverse y arrastrarla para recuperar su libertad, pero el animal estaba inmóvil, como si la silla pesase 200 toneladas. Acostumbrado durante los primeros años de su vida a estar atado a cosas que no podía mover, daba por hecho que le atasen donde le atasen no se iba a poder soltar nunca. También somos así. Vemos losas mentales donde no las hay. Vemos problemas enormes donde si actuáramos no los habría.

Somos monos, ovejas o burros... Estamos domesticados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar!!

Post Relacionados:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger…