martes, 8 de enero de 2013

28 diciembre, Bilbao

El pasado 28 de diciembre me dirigí a Bilbao, ciudad en la que nunca había estado. La razón fue que se celebraba allí una reunión de 'bailarines' de Jumper Style, un estilo al que acompaña una música bacaladera y estridente. Mi prima baila este estilo, y como tiene 16 años y no la dejaban ir sola me pidió que la llevase.

Al final nos juntamos dos amigos míos y mi otra prima, hermana de la primera. La mezcla era algo enrevesada y dio muestras de ello durante el viaje de ida, en el que las hermanas hablaban entre ellas y mis amigos hacían lo propio, como si hubiese una pared invisible que les separase, impidiéndoles relacionarse.

Cuando llegamos mi prima pequeña se separó de nosotros con la condición de contactar telefónicamente cada hora. La verdad es que cumplió bien y nos permitió pasar un día plácido al lado de la ría. Tras visitar el Guggenheim por fuera recorrimos la rivera hasta el casco viejo de la cuidad, donde disfrutamos de su ambiente tabernero y la vida que rebosan sus callejuelas. La cerveza empezó a correr por nuestras gargantas hasta que dije basta, ya que me debía a mi obligación de conducir por la noche. Mis amigos siguieron bebiendo, mientras mi prima mayor y yo presenciábamos la evolución de su embriaguez, cada vez más pronunciada.

Nos movimos en dirección al museo de nuevo, donde yo había aparcado, para asegurarnos de que mi prima pequeña estaba bien. Se presentó con un muchacho mucho mayor que ella, un bilbaino que nos comentó cosas sobre la ciudad mientras andábamos hacia la discoteca. En ésta terminaba la reunión hasta fin de fiesta. Los dejamos allí y volvimos a una taberna de la zona, donde mis amigos siguieron poniéndose tibios.

Cuando terminó la fiesta, a las 12 de la noche, recogimos a mi prima pequeña. Mi prima mayor ya había cogido confianza con mis amigos, había sido progresivo y ahora eramos una piña. Mis amigos despachaban una gracia inconfundible y una alegría acentuada profundamente por el alcohol, y nunca había visto a mi prima reírse tanto. Pero para mi prima pequeña fue como un golpe. Mis dos amigos, con los que no había cruzado palabra, se acercaron a ella como si la conociesen de toda la vida. Las preguntas e interrogatorios se sucedieron durante el viaje de vuelta. "¿Quien era ese orejudo?", "Tenemos fotos de que te has liado con él, ¡confiesa!". Mi prima, entre risas, me pedía que les hiciera callar, pero yo estaba disfrutando inmensamente, y mi prima mayor también. Al final confesó, contra todo pronóstico. 

Con las horas mis amigos borrachos y mi prima pequeña cayeron fulminados por el cansancio y durmieron gran parte del viaje. Sólo mi prima mayor aguantó despierta dándome conversación y poniendo buena música para ayudarme a mantenerme despierto. 

Es cierto que no vimos mucho de Bilbao, pero lo cierto es que nos lo pasamos muy bien. La mezcla resultó genial y a pesar del cansancio del viaje en un solo día, mereció la pena.

PD: Como homenaje a mi prima pongo el vídeo que hicieron los chicos del encuentro en Bilbao, así conocemos todos un poco más sobre el Jumper Style


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