martes, 26 de febrero de 2013

La simplificación es la clave

Reconozco que a veces me resulta tremendamente complicado concentrarme. Tareas que podría desarrollar en minutos se convierten en horas por no estar totalmente involucrado en lo que estoy haciendo. Las distracciones vienen siempre desde fuera: Whatsapp, Facebook, teléfono, Google chat... y realmente la culpa es toda mía. En ocasiones me da por pensar en todo lo que podría hacer sin estas distracciones, completamente volcado en lo que estoy haciendo. Las tareas no se extenderían tanto y la productividad aumentaría de forma exponencial. 

No somos ordenadores, los ordenadores de un sólo procesador solamente pueden hacer una cosa cada vez, aunque parezca que hacen muchas. Lo hacen tan rápido que da esa sensación, pero en realidad dedican un periodo de tiempo determinado con cada tarea, alternándolas hasta que las terminan. Pero los procesadores las retoman tal y como las dejaron, mientras que a nosotros nos cuesta más ponernos al día con lo que estábamos haciendo, con la consiguiente pérdida de tiempo.

Una mente mal educada tiende a distraerse si eso es lo que ocurre habitualmente, por lo que entrar en una dinámica productiva es más difícil. Cómo si de un niño se tratase le pongo tramos pequeños de tiempo intentando educarla. Ahora 30 minutos haciendo esto, sin móvil (o sin datos) y sin ordenador (o sin Internet), sólo te puedes dedicar a esa tarea. Cuando la termines dispones de 5 minutos de asueto, en los que puedes entretenerte con lo que te apetezca: enciende el móvil, abre el navegador... Y así, poco a poco y de forma lenta se va adiestrando la mente.

En la simplificación está la clave. Parece absurdo, pero es como hacer abdominales. Antes me proponía hacer tandas de 40 abdominales, ahora no cuento hasta 40. Cuento hasta 5, pero lo hago 8 veces. En realidad es lo mismo, pero el simplificarlo me ayuda. La meta está más cerca cuando el objetivo es más pequeño, y parece que la mente hace que todo cambie. Los mensajes que te manda no son de que te queda mucho para completarlo, sino que te queda poco para el siguiente hito, y cuando este lo completas te das cuenta de que podrías ir un poquito más allá para completar otro hito.

Me recuerda a Forrest Gump cuando salió a correr. Decidió salir a correr hasta el final de la calle, después hasta el final del pueblo, después hasta el final del condado... y así se consiguen los grandes objetivos:



Forrest Gump - Running across America - Corriendo a través de EEUU (Sub. ES) from Rafael López on Vimeo.

Aquel día, sin ninguna razón en particular, decidí salir a correr. Corrí hasta el final del camino, y cuando llegué, pensé que tal vez podía correr hasta el final del pueblo. Y cuando llegue allí, pensé que tal vez podía cruzar todo el condado de Greenbow. Y después pensé que ya que había llegado hasta aquí, también podía cruzar el gran estado de Alabama. Y eso fue lo que hice. Cruzar todo el estado de Alabama. Y sin ningún motivo seguí corriendo. Y llegué hasta el océano. Y cuando llegué, pensé que ya que había llegado hasta aquí, podía dar la vuelta, y seguir corriendo. Y cuando llegué hasta otro océano, pensé que ya que había llegado hasta aquí, podía dar la vuelta, y seguir corriendo. Cuando tenía sueño, dormía. Cuando tenia hambre, comía. Cuando tenía que ir... ya sabe, iba.

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