miércoles, 10 de abril de 2013

Encuentro con nuestro conductor

A las 8 de la mañana sonó el despertador, habían sido 6 horas profundas de sueño después de acostarnos a la 1. Con el cansancio acumulado de los vuelos y del día anterior nos costó despejarnos, pero a las 9 habíamos quedado con el conductor que habíamos contratado mediante la agencia 'la india increíble'. Antes de salir teníamos que pagar el hotel, cambiar unos cuantos euros a rupias, comprar agua y desayunar. Como se nos pegaron un poco las sábanas sólo nos dió tiempo a las dos primeras cosas. Pagamos y cambiamos unos 200 euros por cabeza a un cambio de 67 rupias por euro. En todos los hoteles en los que estuvimos nos permitían cambiar dinero, incluso pagar en euros y la diferencia dárnosla en rupias.

El coche de Jattu
Quedaban pocos minutos para las 9 y me dirigí a un puestecillo callejero en frente del hotel Khrisna. Se me colaron unos cuantos indios porque aun estaba algo verde en este tema, y al final me atendieron. Pedí un zumo de naranja en lata, ya que de lo demás no me fiaba. El dependiente lo cogió y miró la fecha de caducidad de la lata, y tras dar su visto bueno me la dió. Pagué y miré la fecha: estaba caducado. Ante ese panorama volví a la puerta del hotel y le enseñé al segurata la lata, preguntándole si estaba o no caducada. Tras un minuto dialogando con un compañero suyo, llegaron a la conclusión de que no me la bebiese. La tiré directamente a la basura. Sin embargo, cuando volví a ver a Diego y le conté este tema descubrí que no estaba caducada. La lógica india es así, a la fecha de caducidad que ponen hay que sumarle 6 meses, siendo el resultado la auténtica fecha de caducidad. Era así en todos los productos, y lo que me planteé después fue el porque los de seguridad del hotel me dijeron que no me la bebiese.

Entonces me llamó al movil el conductor indio. Mi inglés todavía no se había soltado del todo y me costaba entenderle. Como apenas pude sacar información de esa llamada, el conductor me envió por SMS su matrícula, diciendo que ya estaba esperando en la puerta. Pero nosotros estábamos en la puerta y no había ni rastro de un coche con esa matrícula. El de seguridad se percató que estábamos confusos y se ofreció a ayudarnos, así que le enseñé el SMS del conductor. Miró a los lados y no encontró el coche, así que salió a la 'calzada' y miró hacia la derecha. Entonces nos hizo un gesto de que le siguieramos, llevándonos unos 100 metros más allá. Y allí estaba el coche, aparcado en frente de otro hotel Krishna. Otra muestra de la lógica india: dos hoteles distintos con el mismo nombre, en la misma calle, separados por apenas 100 metros.

El coche de Jattu
Agradecimos al de seguridad su implicación, y me disculpe por mi nivel de inglés ante el conductor (y él también hizo lo mismo, aunque su nivel era mejor que el mío), que salió en nuestra búsqueda. Metimos nuestras mochilas en el coche y le dijimos al conductor que no habíamos desayunado, ni teníamos agua mineral. Nos dijo que pararíamos en la carretera durante el trayecto. Me dió la tarjeta SIM india que contraté también con la misma agencia. La contraté para llamar a los hoteles, aeropuertos, Diego o David durante mi estancia en La India. Su primera medida nos sorprendió a todos: cerrar los pestillos. Iba a ser la tónica general del viaje: siempre antes de arrancar debíamos cerrar los pestillos. Le preguntamos la razón a Jattu (así se llamaba) y nos dijo que la gente en la carretera es peligrosa, y que a veces intentan entrar. Jattu tenía unos 28 años y era muy noble y servicial. Se le veía bien alimentado sin terminar de estar gordo, y lucía el típico bigote indio. El coche estaba bastante bien, era cómodo y limpio, y olía a un incienso que Jattu quemaba en la parte delantera cuando nosotros no estábamos. Música india nos acompañó durante todos los trayectos que hicimos, pero la verdad es que nos gustó bastante, tanto que le preguntamos cantantes a Jattu. Al final nos acabaría regalando un disco con todas las canciones de Kanth Kaler, uno de los cantantes que escuchamos en su coche. Os dejo unas canciones indias:



Y en ese momento empezaría un viaje de unas 4 horas dirección a Agra, la ciudad del Taj Mahal.

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