viernes, 12 de abril de 2013

Jaipur y sus imprescindibles

Máscaras en el área de servicio
El camino a Jaipur no fue especialmente destacable. Nos habían dicho que la carretera de Agra a Jaipur era horrible, pero no lo era mucho más que la del día anterior. Jattu se pasó el viaje y sus minutos de descanso hablando por teléfono. Con su manos libres no paraba de realizar y recibir llamadas, hablaba en hindi, así que no nos enterábamos de nada. Se le veía preocupado. Al final nos dijo que su hermano había tenido un problema y que los problemas de su hermano son sus problemas. Se excusó por tanta llamada, como viendo peligrar parte de su propina, aunque a nosotros no nos importaba que llamase o dejase de hacerlo.

Encantador de cobras en la entrada del City Palace
Paramos en un bar de carretera bastante seguro. Aproveché para comer un par de galletas y otra coca-cola, mi estómago no daba para más. En el bar tenían una pequeña tienda de máscaras y otras cosas interesantes para el turista, aunque no compramos nada. Tras el obligatorio paso por el baño salimos dirección a Jaipur, ya sin paradas intermedias.

Llegamos a Jaipur y entramos en el núcleo urbano. Llamada la ciudad rosa, en el centro de la ciudad sólo se permite este color para los edificios, aunque a decir verdad se torna más en rojizo por la contaminación y el paso del tiempo. Pero no por ello deja de ser muy curioso. Antes de ir al hotel, Jattu
City Palace
nos hizo un pequeño recorrido turístico y nos llevó a comer a un sitio de fiar. Aun así solo comimos arroz blanco, sin especias. Eso lo haríamos en más de una ocasión por el bien de nuestros aparatos digestivos, y no parecía que les sentase nada bien a los dueños de los restaurantes. Se supone que el arroz blanco es una base que debe ser acompañada por otros platos, salsas o condimentos, pero nosotros no pedíamos nada más. Comiendo nos acompañó música en directo de un hindú con su extraño instrumento de cuerda, al que recompensamos con 10 rupias.

Niños a la salida del City Palace
Nuestra primera visita fue el City Palace, un recinto abierto de varias plazas con complejas estructuras arquitectónicas. El calor apretaba más que ningún día anterior y compramos unas botellas de agua mineral. Entramos a un museo de trajes de antiguos reyes, y salimos. En la entrada encontramos un encantador de serpientes con una cobra. Me senté a su lado y toqué una especie de flautín que me dio. La serpiente no respondía a los sonidos y tenía pinta de ir bastante drogada, lo que permitía que los turistas como yo pudiéramos tocarla. No sería el único encantador de serpientes que encontraríamos. Al salir, unos niños de unos 8 años con un bebe en los brazos nos siguieron sin cesar pidiendo limosna.

Niño con el pollito, de fondo el Jal Mahal
La siguiente parada sería el Jal Mahal, o el palacio del agua en español. Era un precioso palacio en mitad de un lago al que no se podía acceder, por lo que nos limitamos a hacer alguna foto. Tuvo que ser rápido porque en seguida se nos echaron encima niños indios. El error fue darle limosna a uno, porque los demás se volvieron un poco locos y se la querían quitar al primero, así que tuvimos que repartir más. Recordé cual era la razón por la que dar limosna no era una buena idea. Uno de los niños llevaba un pollo pequeño en las manos, cuya esperanza de vida era efímera porque no paraba de caérsele de las manos. Unos adolescentes le pidieron a Jose una foto, pero este no quiso hacérsela. Ante tal follón que se había formado volvimos al coche a por la siguiente parada.

El Palacio de los vientos o Hawa Mahal en obras
El palacio de los vientos o Hawa Mahal es una de las cosas más destacables de Jaipur, pero tuvimos la mala suerte de que estaba en obras. No se podía entrar y solo pudimos hacer una foto del frontal. Se pueden apreciar que los andamios en India no son muy fiables para los obreros que los utilizan, ya que son maderas fuertemente atadas.

Antes de ir al hotel, Jattu nos llevó a una tienda de telas de alta calidad. Nos enseñaron sus productos y se notaba que no eran de chichinavo. Compramos un par de pashminas, y estuvimos viendo otras tiendas de zapatos de cuero. Finalmente nos dirigimos al H.R Hotel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar!!

Post Relacionados:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger…