martes, 14 de mayo de 2013

La fuente de la tamara y el puntillo

Mapa de ruta
Salto de Bierge
Llegados a Bierge salimos del pueblo por la carretera A-1227 en dirección a Morrano. En dos kilómetros nos plantamos en el salto de Bierge, que es una pequeña central hidroeléctrica todavía en uso que utiliza una presa para generar electricidad. En sí el salto es esa presa de unos 8 o 9 metros, un sitio accesible e ideal para pasar un día de campo si no fuera porque se masifica demasiado. Cuando hace bueno se llena de gente. A nosotros nos hizo buen día, pero las fechas que son todavía permiten que el salto pueda ser fotografiado sin personas saltando desde arriba en caída libre. Solo vimos a una valiente mujer bañándose, aunque muchos tomaban el sol. Comimos a orillas del salto refrescándonos con el húmedo aire que la cascada nos arrojaba a la cara.

Río Alcanadre
Después subimos hasta arriba, donde se encuentra un albergue-restaurante también llamado 'el salto'. Una vez allí avanzamos por el parking de tierra hasta la entrada, donde hay un tramo asfaltado que permite a los coches llegar y salir del aparcamiento. En ese punto a la izquierda hay una pista por la que todavía pueden ir los coches, pero nosotros decidimos hacerla andando. Ahí pusimos a cero nuestro cronómetro, justo donde están las señales que indican que ese camino nos llevaría hasta la fuente de tamara.

Huevo de Morrano
Cruzando el río por las piedras
Transcurrida una media hora llegamos al final de la pista y al inicio del sendero. El siguiente tramo no tiene pérdida y vamos por una parte del barranco con el río Alcanadre a la izquierda. Vemos el huevo de Morrano o la peña falconera, una montaña con una caprichosa forma con dos puntas (una más ancha que la otra). Podemos tomarlo como referencia porque nos vamos a ir acercando a ella. Llega un punto en el que el camino deja de estar arreglado por el hombre para transformarse en un suelo más silvestre, con piedras sueltas que hacen que te puedas resbalar, aunque sin ningún peligro. Las barandillas de madera son normales durante todo el recorrido, aunque la verdad es que no son cómodas porque se astillan. Tras dejar un mirador atrás pasamos dos barrancos: el de la tamara y el de cequero. Este segundo puede bajarse también para llegar al río, aunque nosotros no lo hicimos. Después no es difícil seguir el camino correcto porque hay muchos mojones (acumulaciones de piedras que deja la gente para indicar que el camino lleva a alguna parte), y en una hora y media se llega a otro mirador.

En la fuente de tamara

Aguas cristalinas
Merendero al final de la ruta
Entonces comienza un pronunciado descenso, justo en el punto donde se divide el camino. Hay que coger el camino que desciende y está muy bien indicado. En ese descenso hay otra pequeña senda que se separa del principal y que apenas son 20 metros. Desde ella podemos ver el barranco de la peonera, muy famoso para los que practican descensos de barrancos. Volviendo al principal y continuando la bajada llegaremos al río, que atravesaremos gracias a unas enormes piedras colocadas con este propósito. Avanzamos por la orilla en  la misma dirección por la que íbamos y llegamos a la zona de descanso donde nace la fuente de la tamara, un pequeño flujo de agua que nace de la roca. El paraje es precioso, las aguas cristalinas permiten ver las formas del fondo del cauce del Alcanadre. En un día caluroso es un lugar ideal para el baño, porque sus aguas están muy frías. Nosotros metimos los pies, aunque los teníamos que sacar cada poco tiempo porque llegaba a hacer daño el frío.

Una excursión fácil para niños, que se hace en 1 hora y 45 minutos (solo ida). Mucha gente la hace con sus perros, que lo disfrutan un montón. Os dejo un vídeo de la fuente que he encontrado en youtube:


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