lunes, 30 de septiembre de 2013

Candanchú - Ibón de Estanés

El sábado subí al Ibón de Estanés, el segundo ibón al que he subido este verano. En esta ocasión la dificultad ha sido muy baja, y hasta un niño de 6 años consiguió subir sin apenas dificultad. Eramos un grupo de 19 personas, así que el servicio de deportes de la Universidad San Jorge nos lo puso todo en bandeja: autobús, guía y seguro por solo 15€ por cabeza. El hecho de que lo organizaran ellos hizo que me desentendiera por completo de lo que es la ruta, así que no voy a aventurarme a daros indicaciones porque la verdad es que me dediqué a disfrutar del camino y a hacer fotos.  Podéis encontrar en Internet muchos blogs donde os indicarán como realizar esta ruta, os pongo algunos ejemplos:



El ibón de Estanés esta a algo más de 1700 metros sobre el nivel del mar, bastante bajo para lo normal en este tipo de formaciones geológicas. El camino comienza en la estación de esquí de Candanchú, y aunque se va subiendo progresivamente sin pendientes demasiado duras, también se alternan bajadas que luego hay que volver a remontar. En los alrededores de la estación pasamos por un sendero sin apenas árboles, que en unos 20 minutos se adentra en un precioso bosque en el que se empieza a ascender con algo más de dureza. Se atraviesan un par de riachuelos por los que baja el agua y hay que prestar atención para no resbalarse. Pasado el bosque entramos en la parte alta de las montañas y esta es la parte que más dura se hace, ya que parecemos estar muy cerca pero aun quedará una media hora. Esta parte es también muy verde aunque esté más despejada de árboles, y en la zona podemos ver caballos pastando a sus anchas o ovejas y cabras sin miedo a las alturas. Finalmente se llega al ibón, que está en una zona ideal para comer y descansar siempre y cuando no haga el frío que nos hizo a nosotros. Íbamos preparados ante la amenaza de lluvia, pero a pesar de ir bien abrigados comer en los alrededores nos dejó helados. Visto el panorama comimos en apenas 10 minutos y nos apresuramos a bajar por la zona de Francia, donde nos recogería el autobús. La bajada fue muy rápida y un poco peligrosa por el barro, lo que hizo que más de uno diera con su trasero en el suelo, pero sin mayores consecuencias.


Nos costaría unas 5 horas en total, y además no nos llovió más que cuatro gotas para nuestra suerte. Al final acabamos en un bar de la Estación de Canfranc, tomando algo caliente y algunos un par de cervezas. Una excursión preciosa y apta para los más pequeños, ideal para iniciarse en senderos de montaña.

El ibón de Estanés

viernes, 27 de septiembre de 2013

Las paradojas de mi perro

Esta tira cómica sobre las paradojas de los perros es espectacular, no solo por la gracia que tiene, sino también por las verdades que dice. Sólo hay una cosa en la que no estoy de acuerdo: la castración. ¿Las personas que castran a sus perros castran también a sus amigos? Porque consideran al perro un amigo, ¿verdad? ¿Y eso le hacen a sus amigos? No me gustaría ser amigo de una persona así...

Pero bueno, no nos pongamos serios y disfrutemos de la tira cómica:

jueves, 26 de septiembre de 2013

Nuestras últimas horas en Marruecos

Grand Hotel Tazi
Finalmente logramos salir del zoco con apuros y llegamos a la plaza Jemaa El Fna. Allí buscábamos un lugar donde cenar, y sin muchos rodeos lo hicimos en el centro de la plaza. Y es que allí hay unos toldos blancos donde se sirven cenas y comidas a unos precios caros para España, y desorbitados para los marroquíes. Son mesas de madera como de picnic parecidas a las de la fiesta de la cerveza, que compartes con los clientes que la casualidad quiera que se junten a tu lado. Por mi parte comí un cuscus con carne, que estaba bastante rico y era abundante. Hugo y Jose se decantaron por calamares, que costaban 30 dirhams. La cara de sorpresa de mis acompañantes fue brutal cuando vieron que en cada plato sólo había 6 calamares, a 50 céntimos de euro el calamar. Yo me quedé saciado por mucho menos dinero que ellos. Indudablemente se puede cenar mejor y más barato que en el centro de la plaza, pero al ser un símbolo y viendo el ambientazo que había decidimos gastar un poco más por la experiencia.

Cerveza Marroquí
Después de cenar dimos una vuelta por la plaza y volvimos al Riad rodeando el zoco, ya que no queríamos volver a perdernos y mucho menos por la noche. A mitad de camino nos desviamos para tomar un par de cervezas, que aunque los musulmanes la tienen vetada se vende en determinados hoteles. La primera fue en el Grand Hotel Tazi, y la segunda un poco más cerca del Riad, aunque no recuerdo el nombre. Recuerdo que era un casino y que nos sirvieron aperitivo a pesar de decirles que no queríamos porque ya habíamos cenado. Las cerveza era local y no era mala, aunque sí bastante suave. Nos costó unos 3 €uros cada consumición, y la marca de cerveza era 'Casablanca'. Después descansamos un poco en el ático del Riad y nos fuimos a dormir. 

El desayuno del día siguiente fue de gran calidad, parecido al anterior en Essaouira: zumo de naranja, creps con mantequilla y mermelada, fruta y yogurt. Nos adentramos por el zoco e indagando conseguimos llegar a la plaza en apenas 10 minutos, y es que la experiencia es un grado. A partir de ese momento ya siempre iríamos por el zoco sin perdernos del Riad a la plaza y viceversa. Entramos por la estrecha calle por donde se iba al primer hotel donde estuvimos a nuestra llegada a Marrakesh, y seguimos avanzando por ella hasta el final. Nuestro objetivo era visitar un par de monumentos de la ciudad.

El palacio Badi y las tumbas Saadies fueron nuestro destino durante la mañana. La verdad es que no nos impresionó demasiado porque Marrakesh, más allá de la plaza, la cultura y sus gentes, no tiene nada que sea realmente espectacular. Después comimos por los alrededores de la plaza y por la tarde nos fuimos a visitar unos jardines que estaban a 2 km de la medina: los jardines de la Menara. Fuimos andando tanto a la ida como a la vuelta, y por el camino encontramos ponis y camellos al servicio de los turistas. Los jardines eran bonitos y destacaba su estanque, donde unos peces de dimensiones enormes aparecían de vez en cuando para comer lo que los turistas echaban. A veces tardaban en aparecer, y no es para menos porque los pobres no debían ver nada bajo esas sucias aguas. El atardecer fue precioso en ese enclave, interrumpido por la cercanía del aeropuerto. Los aviones pasaban realmente cerca del estanque cuando despegaban.

Para terminar acabamos sufriendo un diluvio nocturno. Empezó a llover como si no hubiera mañana, tanto que se perdió la emisión de la televisión en algunos bares donde la gente veía jugar al Real Madrid. A nosotros nos pilló en uno afortunadamente, así que no nos mojamos. Cuando volvimos al Riad llovía, pero no demasiado. Lo que sí nos fastidió fue no poder comprar regalos, porque habíamos destinado esa noche para comprar y casi todos los tenderetes cerraron por la fuerte lluvia. Al día siguiente, sin apenas tiempo, compramos lo justo y negociando rápido. Yo por ejemplo me compré un puff de tela por 90 dirhams.

La vuelta en avión fue plácida y sin incidencias. Suponíamos que habría muchos controles al ser un vuelo que venía de Marruecos, pero nada más lejos de la realidad. Ni en Marrakesh ni en Madrid pasamos controles exhaustivos.

Así finalizó nuestro viaje a Marruecos. Solamente añadir que si queréis ver alguna foto podéis ir al siguiente enlace, que son algunas de las que hizo Hugo:

miércoles, 25 de septiembre de 2013

De vuelta a Marrakesh: perdidos en el zoco

Patio del Riad Dar Ftouma
Cuando el trayecto desde Essaouira llegó a su fin tuvimos que volver a coger un autobús de línea desde las cercanías de SUPRATOURS. Una vez que este nos dejó en la plaza Jemaa El Fna se nos presentó el reto de encontrar nuestro tercer y último alojamiento: El Riad Dar Ftouma. Habíamos leído en multitud de foros que era complicado encontrar los riads que se ubican dentro del zoco, que es la parte más enrevesada de la medina, con callejuelas estrechas sin ningún orden ni sentido. Por esta razón decidimos tomar el camino más largo pero más seguro, es decir, nada de entrar al zoco, sino rodearlo por las calles principales que el mapa nos mostraba. Esta es la ruta que trazamos desde la parada del autobús:

No fue difícil porque cuando llegamos a la parte en la que inevitablemente debes entrar en el zoco, encuentras la callejuela del riad con su nombre en lo alto del arco que decora la entrada de la propia calle junto el nombre de otros riads. Esa calle es oscura y estrecha, y el Riad Dar Ftouma está al fondo a la derecha.

Sin duda fue el mejor alojamiento de los tres, aunque también el más caro. Unos 18€ por persona y noche nos costó la habitación. La puerta principal está siempre cerrada ya que no es un hotel. después de llamar nos atendieron dos amables chicas árabes con las que fue difícil comunicarnos por el idioma: no hablaban español y nosotros no hablábamos francés. Un popurri de inglés mezclado con palabras hispano-francas nos sirvió. Al entrar rellenamos las hojas de entrada sentados en el patio del riad mientras tomábamos el té de bienvenida. Después decidimos pagar las dos noches que íbamos a estar, para así saber con certeza cuanto nos quedaría para realizar nuestras compras. Finalmente nos acompañaron a nuestra habitación, lo que nos deparó la agradable sorpresa de que era en el ático y la puerta daba al aire libre. En este ático encontrábamos una pequeña piscina en la que no sé si se podía bañar uno, la ventana vertical por la que entraba la luz al patio del Riad, y un toldo bajo el que se ubicaban unos sofás en los que se estaba de lujo. Este es el vídeo que grabé de ese ático:



Aquí tenéis el enlace del Riad con booking:
Ahora llegaba el momento de meternos por el zoco. La plaza Jemaa El Fna está a 5 minutos andando por las calles, pero puede estar a más de una hora si te pierdes que es lo que nos ocurrió a nosotros. Y las señales indicadoras no ayudan, porque muchas veces están apuntando a la dirección contraria de donde están las cosas. Y por si eso fuera poco, algunos marroquíes te indican mal, supongo que para que pases por al lado de alguna de sus tiendas, o simplemente para putear. Recuerdo más de un caso en el que uno nos decía que no fuéramos por esa calle porque estaba cortada y no tenía salida, pero le hicimos caso omiso porque luego te piden propina (no todos, también hay algunos con buena voluntad). Por muchas calles por las que paséis todas están abarrotadas de tiendas y tenderetes, y en muchas sus dueños intentarán llamar tu atención. Tienen controlado donde miráis, y si miráis una décima de segundo sus productos tened por seguro que os llamarán o intentarán que no paséis de largo, aunque siempre con educación. Al final conseguimos encontrar la plaza preguntando a los tenderos de las tiendas de comida o de cosas no turísticas. 

martes, 24 de septiembre de 2013

Un día en Essaouira

El puerto
Caminar por la medina de Essaouira no tiene precio una vez que te has ubicado. Realmente no es muy grande, pero tiene muchas callejuelas y si no sabes donde estás una vez dentro puede ser complicado ubicarse. Comimos en la plaza próxima al puerto por un precio irrisorio unas pizzas y una hamburguesa, aunque era un poco molesto ser molestado cada 3 minutos por gatos hambrientos y malnutridos, por artistas que tocaban sus instrumentos musicales de origen árabe, por pobres pidiendo limosna, o por vendedores de gafas de sol o relojes. Después nos dirigimos hacia el puerto dejando atrás la plaza donde jugaban unos chavales al fútbol y los puestos de pescado fresco. Estos puestos exponen el pescado crudo y tu les dices qué quieres comer, y te lo hacen a la brasa en un momento. La verdad es que tenían una pinta excelente.

Playa de Essaouira
El pequeño puerto estaba rodeado de gaviotas, casi parecía una plaga. Desde el mismo se podía ver como las olas golpeaban suavemente las rocas que están a los pies de la medina amurallada del pueblo. Era un poco sucio y no olía demasiado bien. Continuamos hacia abajo, donde comenzaba la playa en la que los turistas y lugareños disfrutaban del esplendido día que había salido. La arena era fina pero dura, fruto de la marea baja. Las mujeres marroquíes se bañaban vestidas, contrastando enormemente con las turistas europeas que lucían sus cuerpos con bikinis. Nosotros aprovechamos y nos dimos un baño en el Atlántico, en un agua demasiado tranquila para surfear (y es que Essaouira tiene mucha fama de surfeo) y un poco fresca al principio, pero te aclimatabas en seguida. La playa era ideal para practicar deporte por su extensión tanto a lo largo como a lo ancho, y su piso duro de arena fina. Los marroquíes se mezclaban con los turistas jugando al fútbol playa, con camisetas de postes de unas porterías improvisadas. Las turistas flipaban con los moros que practicaban breakdance, volteretas y mil piruetas. Eran fibrosos y parecía mentira que con tan poco músculo pudieran mantenerse en equilibrio sobre una sola mano tanto rato. No había demasiada gente pero decidimos bañarnos de dos en dos, dejando siempre a alguien en las cosas de valor por si acaso.

Medina de Essaouira
Tras el baño volvimos a ducharnos al Riad, donde se nos agotó el agua caliente en seguida. Volvimos a la calle y nos ofrecieron porros por enésima vez. Los marroquíes llegan a ser muy pesados con este tema, y es que hacen un gran negocio vendiendo su mercancía a pesar de que en su país también está prohibido. No se cortan un pelo, y sobre todo los que venden pasteles en bandejas caminando por la calle, que ofrecen pasteles de la risa. No sé que son, pero me lo puedo imaginar. Caminamos por las interminables calles de la medina, mirando puffs, ropa, artesanía, cuero... Se puede comprar de todo también en Essaouira. 

Antes de cenar nos acompañó un niño durante casi una hora. No tendría más de 7 años, pero nos siguió pidiendo dirhams por todos los rincones de la medina, incluso por fuera. Nosotros no le dimos nada, y es que recomiendan no dar a los niños dinero, ya que no solucionas nada y puede que te vengan más niños al ver que das limosna, ¿por qué darle a uno y no a los otros? Es un tema complejo, se trata de enseñar a pescar y no de dar pescado. Si les dieras a todos no acabarías nunca.

Finalmente cenamos por 40 Dirhams un menú de ensalada marroquí, sardinas a la brasa y un yogurt de canela. Estuvo muy bien la cena, y tras bajarla con un paseo volvimos al Riad. En el ático descansamos un poco antes de dormir, viendo las estrellas y una tormenta de relámpagos que se cernía sobre el desierto, a lo lejos.

Al día siguiente desayunamos en el Riad, porque teníamos el desayuno incluido. Creps con mantequilla y mermelada, té verde de menta, pan, zumo y fruta hicieron que fuese completísimo. Los dueños del Riad nos guardaron las maletas hasta la hora de partida (15:00) y así pudimos ver un poco más de Essaouira. Salimos a ver el fuerte donde hay una serie de cañones antiguos apuntando al mar, y caminamos por la medina de nuevo.

La casa de Essaouira de Álex
Nos encontramos a un donostiarra que se nos acercó interesándose por nosotros. Álex, que así se llamaba, llevaba viviendo en Essaouira 6 meses y decía haber encontrado su sitio. Era muy amable y nos invitó a su casa donde tomamos algo con él. Nos presentó a su perrita, que disfrutaba de la libertad que le daba su dueño (la soltaba y la dejaba quedarse en la calle cuando subía a su piso), a su camaleón, que mantenía limpia la casa de moscas y mosquitos, y a su tortuga, que vivía en su terraza de la lechuga que encontraba Álex tirada en la medina. Todo un bohemio que tenía su casa a las afueras de la medina. Alquilaba una habitación a turistas por 100 dirhams por cabeza y noche, y nos contaba que intentaba que los que se alojaban en su casa disfrutaran al máximo del pueblo, contándoles sitios para ir, donde comer barato y de fiar, los acompañaba a playas cercanas y les comentaba pequeños trucos para hacer compras geniales. Ya sabemos donde nos alojaremos si volvemos a Essaouira. Si os interesa aquí tenéis su página de Facebook:



Sin más, comimos y tomamos el autobús de vuelta a Marrakesh. En el camino nos sorprendería que se habían desbordado algunos ríos que llenaban de agua tramos de carretera, algo insólito en terrenos tan desérticos, y es que la tromba de agua que debió caer el día anterior debió ser de órdago.


lunes, 23 de septiembre de 2013

Llegando a Essaouira

Essaouira
Nos levantamos más pronto de lo deseado para coger el autobús que nos llevaría a Essaouira, y es que la primera llamada al rezo se produjo a las 6:30 de la mañana, durando una media hora. Lo bueno fue que los primeros 20 minutos fue solo una voz, pero los otros 10 restantes se unieron otras voces procedentes de otras mezquitas cercanas y más pequeñas.

El hotel Aday era el único alojamiento de los que reservamos que no tenía el desayuno incluído, así que nos movimos a la plaza Jemaa El Fna para tomar un delicioso zumo de naranja natural recién exprimido. Lo prepararon delante de nuestras narices y sólo nos costó 4 Dirhams (40 céntimos de Euro). Era dulce y tenía el punto exacto de acidez. A las 11 salía el bus de SUPRATOURS, así que aprovechamos para dar una vuelta por los jardines de alrededor de la mezquita Koutoubia. Después cogimos el autobús de línea 66 para llegar a la empresa de transporte, y comprobamos la poca puntualidad que tienen los marroquíes para determinadas cosas. En primer lugar el autobús no aparecía en la pantalla de próximas salidas, aunque preguntando a la recepcionista nos dijo que no se había suspendido y que saldría igualmente. Eso sí, nos corrigió con boli la hora de partida del autobús, de las 11 a las 11:15. Esperamos tomando un té, y salimos sobre las 11:30. Un marroquí muy amable que hablaba perfectamente español nos dijo que era normal que se retrasasen, y estaba algo indignado. Decía que veía normal que lo hicieran en la compañía CTM, pero que en una empresa de turismo da muy mala imagen. Con sus indicaciones nos quedó claro cual era nuestro autobús, en el que nos cobraron 5 Dirhams por dejar nuestras mochilas en el maletero. Esto es normal en SUPRATOURS, y es un cargo que lo cobran independientemente del billete. Se lo pagamos a un empleado que colocaba las mochilas en el maletero.

El trayecto fue de unas 2 horas y media, parando media hora en el camino. Fue una parada en un bar de carretera en el que había que pagar por ir al baño. Me recordaba un poco a los de la India, aunque mucho más limpio y con la seguridad de que lo que comieras estaba en buen estado. La carretera no estaba en muy buenas condiciones pero era recta casi por completo. La primera parte era de doble sentido, pero la segunda parte era ya autovía. Es curioso porque cuando no hay nadie los marroquíes no conducen por la derecha, sino que lo hacen anárquicamente, por el centro o por la izquierda. El paisaje era prácticamente desértico, con algunas casas de vez en cuando, pero daba la impresión de que si te dejaba tirado el autobús tardarías horas en encontrar algo de vida.

Finalmente apareció Essaouira ante nuestros ojos, bañada por el océano Atlántico, más grande de lo que esperábamos de un pueblo pesquero. Bajamos en la estación de SUPRATOURS y comenzó un acoso y derribo de lugareños ofreciéndonos alojamiento y taxis. Era un poco asfixiante, pero nosotros ya teníamos nuestro riad reservado. Pero antes de nada fuimos a la oficina para sacar el billete de vuelta del día siguiente, que sería a las 15:15. La mujer que nos atendió nos indicó que tendríamos que estar a las 15h en punto allí. En ese caso el importe a pagar fueron 70 dirhams igualmente, pero el precio de la maleta lo pagamos en la misma oficina al día siguiente, y no al hombre que metía las mochilas en el bus. Nos dio unas pegatinas para pegar en la maleta en plan identificativo.

Llegó el momento de encontrar nuestro Riad: el Riad Sidi Magdoul. Un Riad es una especie de hotel en una casa árabe, con un precioso patio en medio que suele estar al aire libre, aunque solo lo disfrutan los que se alojan en él. Las habitaciones son grandes y para más de dos personas, y sus puertas y ventanas dan a este patio aunque estén en un piso que no sea planta calle. Es muy bonito, y si vais a Marruecos debéis alojaros en uno. Estábamos en la parte nueva de Essaouira y nos adentramos en la medina por el primer portón que encontramos. Las medinas son partes antiguas de las ciudades árabes, con enrevesadas redes de callejuelas que hacen que encontrar un establecimiento concreto sea algo complicado. Teníamos un mapa impreso, pero aun así no nos localizábamos a nosotros mismos en él. Preguntando a diversos tenderos llegamos al Riad, que estaba en una callejuela al lado de una farmacia. Tengo que decir que uno de los tenderos nos envió por la calle equivocada, quiero pensar que por un error suyo.

El Riad era precioso, y el desayuno del día siguiente estuvo genial. Además el dueño nos explicó todos los lugares chulos que debíamos visitar en el mapa, y en un español correcto. Luego vendría otro recepcionista que sí hablaba español a la perfección. Nos recibieron con un té de bienvenida que agradecimos. El riad estaba en el centro de la medina, era limpio y bonito y el personal muy amable. Además tenía un ático donde te podías sentar a ver las estrellas un rato antes de dormir. La verdad es que fue genial, porque no era para nada caro. En total fueron unos 120 Dirhams por persona y noche, unos 12 €uros. Os dejo el enlace al Riad:

Y su localización en Essaouira junto con la estación de SUPRATOURS:


Con Google Maps:



domingo, 22 de septiembre de 2013

Billete para Essaouira con Supratours, té, afición al fútbol y regateo

Estación SUPRATOURS Marrakesh
Después de dejar las maletas bajamos a informarnos de como podíamos sacar el billete para ir en autobús a Essaouira, que es un bonito pueblo porteño que está a unas 2 horas y media en autobús. Bañada por el océano Atlántico, sus principales atractivos son la playa, su pescado y su medina. Tras unos minutos de espera en la puerta del hotel, por fin apareció una mujer que hacía de recepcionista. Le preguntamos cómo y donde sacar esos billetes, y nos dijo que había dos opciones: con la compañía CTM y con la compañía SUPRATOURS. Nos recomendó que lo hiciéramos con la segunda, porque la primera la utilizan más los marroquíes, y la segunda es más para los turistas. Esto significa que a pesar de ser algo más cara (70 Dirhams por trayecto, 140 ida y vuelta) es también más segura. Nos convencieron sus argumentos y nos indicó en el mapa donde estaba la estación de autobuses de SUPRATOURS, que se encontraba justo al lado de la estación de trenes. No debíamos confundirnos con la estación de autobuses de CTM, que estaba mucho más cerca. Para llegar a SUPRATOURS teníamos que coger un autobús que nos llevara hasta allí, y lo teníamos que coger justo en el lugar donde nos dejó el autobús del aeropuerto, es decir, en la plaza Jemaa El Fna. Teníamos varias posibilidades: la línea 8, la línea 14 o la línea 66. El billete de autobús de línea urbana nos costaría solo 4 Dirhams por trayecto (40 céntimos de €uro), ya podrían aprender en España. Este es el mapa aclaratorio con el enlace a los buses urbanos de ALSA:


Puesto que no se puede comprar el billete en el mismo día del viaje (o eso nos dijo la mujer), tuvimos que ir a comprarlo el mismo día que llegamos a Marruecos. Además el billete de vuelta no nos dejaban comprarlo a la vez, así que tuvimos que hacerlo en cuanto llegamos a Essaouira (por el mismo precio: 70 Dirhams). El trayecto en autobús nos mostró parte de la parte antigua de Marrakesh y después nos paseo unos minutos por la parte moderna, más parecida a las ciudades europeas a las que estamos acostumbrados. El amable conductor nos avisó de cual era nuestra parada, y preguntando en la estación de trenes llegamos a la estación de SUPRATOURS. Compramos el billete y nos tomamos el primer té allí mismo. Un té verde delicioso, incomparable a las mierdas que nos venden en España. Si lo probásemos en España estoy seguro que más gente se aficionaría al té. 

Té marroquí
Y es que el té es parte de la cultura marroquí. En cualquier esquina puedes encontrar un puesto donde comprar la planta del té, fresca y verde, natural y desprendiendo un olor característico que atrae el olfato de forma importante. Tal como se compra se mete en agua ardiendo y se deja reposar unos minutos hasta que, con un par de terrones de azúcar, se mezcla todo dando lugar a un brebaje sin igual. En Marruecos es la bebida por excelencia.

Después comimos en un Kentaky Fried Chicken y tras ver el fútbol un rato en un bar volvimos a coger el bus de línea hasta la plaza Jemaa El Fna. El fútbol español se sigue en Marruecos como si fuera la liga del propio país. Los marroquíes sufren y gozan con el Real Madrid y el FC Barcelona, gritando cada decisión arbitral, celebrando cada gol. O eres del Real Madrid o eres del FC Barcelona. Cuando jugaba uno de esos dos equipos los bares se llenaban de aficionados, que eran 100% de sexo masculino. Esta afición a la liga española me ha sorprendido tanto como gente practicando este deporte. En cualquier zona más o menos amplia podías encontrar chavales jugando al fútbol, lo que hace que me pregunte por qué hay tan pocos jugadores de fútbol marroquíes en la élite. ¿Falta de recursos o quizá es que esta zona no está explotada en ese sentido? Puede que los grandes clubes europeos se deban plantear montar campus en este país, después de todo sería una inversión que daría puestos de trabajo y fomentaría el deporte entre los más pequeños. Quizá uno de los próximos mejores jugadores del mundo fuera marroquí.


Tenderetes en Jemaa El Fna
Ya en la plaza acabamos el día con un poco de regateo. José compró dos camisetas de fútbol en un tenderete. Es un duro negociador y consiguió sacar las camisetas del FC Barcelona y de la Juventus de Turín por 180 Dirhams (90 cada una), a pesar de que el precio inicial que pedía el tendero era de 370 Dirhams por las dos. Una buena táctica es pedir un poco menos de lo que estás dispuesto a pagar, tras debatir un poco y aproximar posturas subes el precio a lo máximo que vas a pagar, y si no llega el acuerdo te vas. Si le interesa al dueño del producto te dejará ir, pero tras unos metros de gritará aceptando o proponiendo una nueva oferta más próxima a tus pretensiones. Es todo un juego y no hay que cabrearse, termines comprando o no el buen rollo debe ser la nota predominante, y acabar siempre con una sonrisa en la boca.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Jemaa El Fna, Mezquita Koutoubia y llegada al hotel Aday

Plaza Jemaa El Fna
Después del trayecto en la línea 19 desde el aeropuerto de Menara nos encontramos por primera vez en la plaza de Jemaa El Fna, cuyo nombre se traduce como asamblea de los muertos. Está a los pies del minarete más alto de toda la ciudad (69 metros de altura), ya que hay una norma que dicta que ningún edificio puede superar la altura de esta mezquita sagrada. La mezquita Koutoubia recuerda enormemente a la Giralda, no en vano proceden de la misma cultura, aunque a diferencia de esta los no musulmanes no podemos entrar en su interior. Nos llamó la atención que en lo alto parece haber una especie de horca. No sé cual es su finalidad, pero realmente es espeluznante imaginarse a alguien colgado a esa altura. Esta rodeado de unos pequeños jardines, que para nada son los más espectaculares de la ciudad, y desde sus altavoces se llama a la oración a todos los musulmanes de la zona sin un horario fijo. De hecho un día nos despertó a las 6 de la mañana y no paró hasta media hora después: ideal para conciliar el sueño de nuevo.

Mezquita Koutoubia
El paseo por la plaza con nuestras mochilas fue algo tortuosos. Aunque no hay peligro porque hay mucha policía y otra tanta de paisano vigilando que a los turistas no les ocurra nada, pero eso no evita que los marroquíes sean especialmente pesados ofreciendo sus servicios. La plaza es enorme, una de las más grandes que he visto nunca, y apenas entran coches. No se puede decir que sea peatonal, pero casi. Dentro puede ocurrir cualquier cosa, puedes encontrar personas de todo tipo, siempre está abarrotada tanto de gente como de tenderetes vendiéndote toda clase de cachivaches. Durante nuestro viaje vimos en la plaza encantadores de serpientes, halcones, ardillas enjauladas, cuenta cuentos que congregaban a docenas de marroquíes, maltratadores de monos que quieren ganar dinero con ellos, juegos como si fueran las ferias, cantantes y orquestas árabes, tatuadores de henna, dentistas sacando dientes, vendedores... pero lo que más nos impactó sin duda fue ver como se organizaban combates de boxeo entre niños de apenas 10 años. Luchaban a tope, y se daban unos puñetazos que los tumbaban. Alrededor mucha gente dando dinero al adulto organizador, que se pasaba con un gorro donde metía el dinero. Además de todo esto, había tenderetes de comida rápida, de deliciosos zumos de naranja naturales que te exprimen delante de tus narices, tiendas de ropa, de puffs, de figuritas, de todo! y muy barato.

Entrada a la calle Rue Riad Zitoun el Kdim
Atravesarla por primera vez con las mochilas fue toda una odisea, porque cada metro se te acercaba un taxista ofreciéndote sus servicios, o un lugareño dispuesto a llevarte al hotel por una módica cantidad. Preguntando a los policías encontramos la oscura calle que dirigía a nuestro hotel, que era fácil de encontrar, pero estábamos muy verdes todavía. En esa calle, que a pesar de ser oscura no era peligrosa, nos ofrecieron porros por primera vez, algo que sería la tónica general del viaje. Tras un rato de incertidumbre decidí preguntar a un tendero, que llamó a un chico que nos acompañó al hotel Aday, y tuvimos que darle 10 Dirhams por ello (1 euro). El hotel Aday está a menos de 5 minutos de la plaza, bajando por esa oscura calle (Rue Riad Zitoun el Kdim, aunque no intentéis buscar los nombres de las calles, guiaros por mapas y la intuición), la segunda bocacalle a la derecha (Derb Sidi Bopulokat). En su entrada pone que hay varios hoteles más, pero el Aday no aparece en esas indicaciones. Para que os orientéis, en esas indicaciones aparece el hotel Essouira. 

Por fin llegamos al hotel y nos dieron la llave de la habitación 15. No esta mal por el precio que pagamos (8€ por persona solo una noche), pero es algo sucio y destartalado. Tiene un ático desde el que se ve el caos de los tejados de la ciudad: sucios y desordenados. La habitación no tenía baño, así que usábamos el baño compartido. El personal es corto y a veces no está, así que es el hotel más anárquico en el que he estado, pero para una noche en plan barato no es una mala experiencia. Fue algo decepcionante porque estaba muy bien puntuado en booking.com.


Este es el mapa para encontrarlo:


viernes, 20 de septiembre de 2013

Llegar al centro de Marrakesh desde el Aeropuerto de la Menara

Cuando pisas suelo marroquí lo primero que tienes que hacer el pasar por el control de pasaportes. Entras en una amplia sala donde hay unos formularios que debe rellenar cada pasajero para entregarlo junto a su pasaporte. Los datos que te piden son a grosso modo:


  1. Nombre y apellidos
  2. Nombre de soltero (esto tiene sentido para otros países, no para el nuestro en el que el nombre no cambia)
  3. Nacionalidad
  4. Pasaporte y fecha de expedición
  5. A que te dedicas en tu país
  6. Número de vuelo en el que has llegado
  7. De que ciudad vienes y a que ciudad has llegado
  8. Dirección en la que te vas a alojar en Marruecos (nosotros nos íbamos a alojar en varios hoteles, así que solo pusimos la dirección del primero)
  9. Motivo de tu viaje (turismo, trabajo...)


Si no queréis esperar a que lo rellene todo el mundo antes que vosotros, llevad un bolígrafo siempre encima. Así evitáis que os lo tengan que dejar.

Tras pasar el control os habrán puesto un sello en el pasaporte con un número, que es el número de entrada en el país. En algunos hoteles os lo pedirán cuando lleguéis.

Sin más, avanzáis por el aeropuerto y encontraréis casa de cambio para pasar vuestros Euros a Dirhams, la moneda local. Un € equivale actualmente a 11.16 Dirhams, y en las casas de cambio del aeropuerto os darán unos 10 Dirhams por cada euro. No es mala la tasa, o al menos no tan mala como la que encuentras en el aeropuerto de Barajas, donde te dan 8 Dirhams por euro. No es mala idea cambiar 50€, para luego buscar por la ciudad una casa de cambio que se aproxime más a los 11.16 Dirhams que vale cada euro. Sobretodo guardad el resguardo que os den al cambiar en el aeropuerto. Si lo perdéis y queréis volver a cambiar Dirhams por Euros cuando volváis, no os lo permitirán, no entiendo muy bien por qué. Por cierto, es preferible que os gastéis todos vuestros Dirhams, porque cambiar luego a Euro es un auténtico robo. Yo tuve que cambiar 250 Dirhams y solo me devolvieron 20€. Se fueron 5€ volando por el camino.

Ahora llega el momento del transporte a la ciudad. Al salir del aeropuerto los taxistas os acosarán para llevaros, pero aunque hacen buenos precios es mejor coger el autobús. La línea 19 de ALSA lleva desde el aeropuerto hasta la plaza Jamaa El Fna (el centro de la medina de Marrakesh y la parte más famosa de la ciudad). Su precio son 30 Dirhams, pero si cogéis ida y vuelta el precio se convierte en 50 Dirhams (tenéis 15 días para utilizar la vuelta desde el día en que compráis el ticket). Podéis comprar el billete en el propio autobús. Mi opinión es que lo mejor es este bus, que da mucha vuelta y os permite visualizar varias zonas de la ciudad, además de ser lo más barato. No tiene pérdida, pues la última parada es esta plaza que os he mencionado.

Este es el mapa con la ruta de la línea 19 de Marrakesh, y este es el enlace de la Web de ALSA:


Recomendaciones para viajar con Ryanair

Puesto que nosotros solo fuimos 5 días a Marruecos no facturamos ninguna maleta. Ryanair permite llevar una maleta de mano en el avión, por la que no pagas nada. Sus dimensiones máximas son de 55cm x 40cm x 20cm, y su peso máximo son 10 kg. Si os pasáis de esas medidas os harán facturar y pagar una pasta porque la maleta viaje con vosotros, y eso seguro que no os hace gracia ya que además del dinero que cuesta la pierdes de vista y luego en la recogida de equipajes del destino te pegas un rato hasta que aparece.


Por mi parte siempre me llevo una mochila que me compré en decathlon. Es una mochila ultraligera que me ha dado un resultado excelente, ya que la uso tanto para viajar como para travesías en bicicleta o rutas por las montañas. Es de buena calidad y plegando bien la ropa caben muchas cosas. Es la que aparece en la foto, y podéis ver sus características en el siguiente enlace:


Respecto a lo que me llevé de equipaje en la mochila, os lo listo ahora mismo:
  1. Pasaporte (indispensable para viajar)
  2. Papeles con las reservas de los hoteles y la facturación del vuelo
  3. Unos 400€ (por si acaso, yo me gasté la mitad)
  4. 1 pantalón vaquero
  5. 4 pares de calcetines
  6. 4 calzoncillos
  7. 3 camisetas
  8. 1 chubasquero
  9. 1 chaquetilla de manga larga
  10. chanclas (para la playa)
  11. 1 bañador
  12. 1 pantalón corto
  13. 1 Toalla
  14. 1 Cepillo de dientes
  15. Ibuprofeno + Almax
  16. Cargador del móvil
  17. 1 Rollo de papel higiénico (en Marruecos se limpian con las manos y agua :o)
Recordad que lo mejor es no llevar muchas cosas, ya que necesitaréis espacio para traer regalos que compréis en los bazares. Por lo demás acordaros de sacar la tarjeta de embarque en la Web de Ryanair, que se puede hacer desde 15 días hasta 2 horas antes del despegue. Si os lo hacen ellos en el Aeropuerto os cobrarán una burrada, y no es cuestión de tirar el dinero. Hacedlo on-line e imprimid vuestras tarjetas de embarque. Esta es la URL para hacerlo on-line (o check-in en inglés):
Por otro lado están los seguros. Yo nunca contrato ninguno, aunque muchas veces es recomendable. En este viaje es la primera vez que lo he hecho y me ha salido por unos 25€, con gastos médicos incluídos hasta 250.000 €. Esta es la URL donde podréis contratarlo con Ryanair:

Y finalmente, tened paciencia. Se paga muy poco en estos vuelos, así que no se puede exigir mucho. Volar con ellos es seguro, pero el avión es muy sencillo (aunque no tanto como para compararlo con un autobús con alas como muchos dicen). Los asientos son pequeños y hay poca distancia entre filas, es un poco claustrofóbico, pero se puede llevar. Además la tripulación es un poco pesada intentando vender tarjetas de móvil, lotería, comida... etc. Pero merece la pena en viajes cortos ahorrarse el dinero para disfrutarlo en el destino, que es de lo que se trata al fin y al cabo.

Llegada al aeropuerto de Marrakesh

Si no tienes problemas de fechas y te adaptas al momento propicio el vuelo a Marrakesh desde Madrid puede salirte muy barato, de hecho llegar a la terminal T4 del Aeropuerto Madrid-Barajas puede costaros la mitad de lo que vale el vuelo.

Para que os hagáis una idea nosotros salimos desde la estación Delicias de Zaragoza en un autobús de la compañía ALSA (que casualmente opera también en Marrakesh para los buses urbanos) por 32.18€ (19.03€ la ida + 13.15€ la vuelta), mientras que el vuelo nos costó 60.67€ por cabeza. ¡Baratísimo!

Respecto a ir desde la terminal T4 (que es donde te deja el bus) hasta la T1 (que es de donde sale el vuelo), no hay ningún problema porque hay un autobús gratuito que va de terminal en terminal y no tarda apenas unos minutos. Además hay varios y la frecuencia es alta.

El vuelo lo resevamos con Ryanair, compañía Low Cost que permite viajar barato sin grandes lujos. Los asientos son pequeños y su tripulación no deja de intentar venderte multitud de productos cada 5 minutos durante el vuelo, que mirándolo por el lado bueno permite que te vayas adaptando a Marruecos, ya que los marroquíes son muy buenos comerciales.

El autobús lo sacamos por la Web de Alsa en España, aunque cabe destacar que si no lo hacéis on-line os ahorraréis 2.60€ en gastos de gestión. Nosotros preferimos pagarlos para evitar desplazarnos a la estación: 

La Web de Ryanair para sacar el vuelo:
En conclusión, para llegar al Aeropuerto de Marrakesh (también llamado Aeropuerto de Menara) cogimos el autobús en Zaragoza el sábado 14/09/2013 a las 7:50 de la mañana. El trayecto dura unas 4 horas con parada incluida para descansar de un cuarto de hora. Puesto que hay que llegar con 2 horas de antelación al Aeropuerto, el vuelo no salió hasta las 15:20, así que comimos unos bocatas que traíamos de casa (Barajas es tremendamente caro, como todos los aeropuertos. Un bocadillo de jamón de lo más normal te puede costar 7 €urazos). El vuelo a Marrakesh dura unas 2 horas y 10 minutos, y puesto que en Marruecos es una hora menos que en España, tuvimos que modificar la hora de nuestros relojes.


Llegamos a las 16:30 (hora marroquí), y tras pisar por primera vez el suelo africano, nos dispusimos a hacer todas las gestiones previas a transportarnos al centro de la ciudad.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Hasta pronto pequeño hermano


Decía el principito que cuando ves a un zorro pasar es solamente un zorro. Si lo domesticas y lo conoces ya deja de ser un simple zorro para convertirse en el zorro, con sus cualidades innatas y sus características particulares que lo diferencian del resto de zorros, transformándolo en un ser único y trascendente, algo de lo que dolería desprenderse. El principito dudaba si domesticar o no a aquel zorro, ya que temía que encariñarse con él hiciera el adiós más doloroso.

Ayer se fue un amigo, un hermano. Con su pequeño tamaño llenaba espacios inmensos de vida y alegría. Su vida fue buena, larga y feliz, pero eso no consigue disminuir la tristeza que deja su marcha. Se lo dije una y mil veces, y él ya lo sabía, pero no puedo dejar de repetir todo lo que lo quiero. Nunca te olvidaremos y te echaremos mucho de menos, como ya lo estamos haciendo. Te dimos mucho y nos devolvías el doble. No habrá otro como tú, Chucky, porque no fuiste un perro, fuiste el Chucky, y este adiós es así de doloroso por todo lo que tu significabas.


viernes, 13 de septiembre de 2013

Marruecos nos espera

Essaouira

Mañana a estas horas estaré a punto de coger un avión rumbo a Marrakech. Con este viaje terminan mis vacaciones de verano, poniendo la guinda a un pastel espectacular. He pasado por Cantabria, Sevilla y algunas visitas esporádicas al Pirineo, sin contar con las fiestas de San Lorenzo de Huesca. Y finalmente, mi visita al Norte de África, con la que podré tachar otro continente. Ya sólo quedará Australia como continente poblado para visitar (atrás quedan el resto de mis viajes: Bruselas y Bélgica, Paris, Roma, Amsterdam, Berlín, Croacia, Florencia, Venecia, Nueva York, Estambul y La India).

Pasaremos tres noches en Marrakech y una en Essaouira, un pueblo pesquero a orillas del océano Atlántico, prácticamente a la altura de las islas Canarias. Si puedo, iré subiendo algún post con alguna foto destacable, pero en cualquier caso acabaré contándolo todo como cuando lo hice en mi viaje a La India. Llevaré conmigo una libreta donde resumiré nuestras vivencias, y ya aquí con tranquilidad intentaré sacarle el mayor jugo posible para describirlo en el blog como se merece.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Maktub

Ayer vi la película 'Maktub', la historia de un hombre cuya moral está por los suelos: odia su vida, odia a sus hijos y a su mujer. Se pasa el día trabajando hasta que en una boda se cae y se da un golpe en la cabeza que le deja fuera de combate. Entonces empieza a tener alucinaciones y decide hacerse una prueba para descartar lesiones internas en el cerebro. En la sala de espera conoce a Antonio, un niño de 13 años que padece cáncer, pero con unas ganas de vivir asombrosas a la par que contagiosas.

Manolo (que así se llama el protagonista) se hace buen amigo de Antonio, y a partir de ahí todo empieza a cambiar. Para mí la película es demasiado pastelosa, demasiado idealista, pero lo que le da un valor real a la cinta es que el personaje de Antonio está basado en un personaje real. Ahora os pongo el trailer, pero a los que os interese verla no sigáis leyendo después porque os chafaré el final.

Simplemente decir que 'Maktub' es un término árabe que significa que 'estaba escrito', y una de las grandes frases de Antonio en la peli:

"Manolo, no te comas el coco, cómete el mundo", Antonio 



SPOILER

Antonio González Valerón es la persona en la que se basa el personaje de Antonio en la película. A pesar de su grave leucemia era el que animaba a todo el mundo y al resto de pacientes. Rezumaba ganas de vivir por los cuatro costados, y aunque consiguió superar la enfermedad gracias a un trasplante de médula, una infección posterior acabó con su vida en 2009.

Era amante del rap y tenía amigos que rapeaban, igual que él, que hizo sus pinitos en su corta vida. La banda sonora de la película la hicieron dos de sus amigos y es la que sigue:



Y aquí tenemos a Antonio con uno de los raps que compuso. Él quería hacer un disco y aunque no le dio tiempo nos dejó esta canción para el recuerdo:


Por último, y para los que quieren saber más, aquí tenéis este artículo.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Real Zaragoza: Desastre tras desastre

Ayer este blog cumplía un año de vida mientras el Real Zaragoza volvía a hacer el ridículo más espantoso en Mendizorroza. Y es que el desmoronamiento del club a nivel deportivo es una consecuencia directa de la mala gestión de su máximo accionista: Agapito Iglesias. En lo que lleva de 2013 el equipo sólo ha sido capaz de ganar 3 partidos oficiales, lo que habla muy a las claras de la trayectoria que llevamos.

No es culpa del entrenador, ni de su extraña forma de expresarse a modo de político, escuchando las preguntas como si se las esperase pero sin saber dar una explicación clara. Paco Herrera está al mando de un vestuario formado por jugadores de nivel bajo o demasiado jóvenes para asumir la responsabilidad del ascenso. Tampoco es culpa de esos jugadores, porque al fin y al cabo están trabajando lo mejor que saben, aunque sepan poco. Es culpa de los excesos de un presidente que hizo que el club viviera por encima de sus posibilidades económicas durante un periodo de apenas tres años (con descenso a segunda incluido), tres años por los que su afición pagará durante muchos más.

Hubo un tiempo en que a La Romareda iba el aficionado con ilusión, sabiendo que su equipo era capaz de ganarle un partido a cualquiera, incluidos el Real Madrid o el Barcelona. Hubo un tiempo en el que los abonados eran más del doble, en los que teníamos jugadores pretendidos por los grandes clubes de Europa. No es fácil contentar a una afición exigente como es la maña, y el antiguo presidente Alfonso Solans lo sabe de sobras. Él llevaba las cuentas en orden y no hacía grandes derroches económicos (salvo excepciones como el fiasco Drulic), pero siempre conseguía tener un equipo apañadito después de vender a los mejores cada temporada para cuadrar las cuentas. Agapito fue un soplo de aire fresco que trajo inversiones millonarias por futbolistas de renombre, que al final resultaron estar pasados de rosca y de vuelta, como el caso del Payaso Aimar. Al final, esa política de derroche dio con el equipo en Segunda donde se siguió derrochando, contratando al mejor entrenador español del momento: Marcelino García Toral. 

Al final resulta que tenemos un equipo que no es nuestro, donde los jugadores más jóvenes y prometedores vienen sabiendo que el año siguiente no estarán porque no vienen con opción de compra, donde los jugadores más veteranos vienen a pasar sus últimos años de carrera deportiva. No tenemos nivel para subir, pero si lo hiciéramos, ¿con qué equipo contaríamos? El Real Zaragoza no tiene ni dinero ni patrimonio.

Y mientras la afición abandona el campo después de ver que su equipo lleva un gol marcado en cinco partidos, en el Real Zaragoza seguimos viendo jugadores que no dan la talla y que no son de aquí. Sin lugar a dudas, si no vamos a dar la talla por ningún campo, prefiero que lo haga gente de la tierra, porque el sentido de fichar gente de fuera es subir el nivel, no ser más exóticos. Prefiero ver a Laguardia en el campo, que sé que no lo hará peor que Paredes o Álvaro, pero por lo menos es zaragozano y siente la camiseta. 

No me puedo creer que con la afición que hay en Aragón por el fútbol no encontremos más jugadores aptos para segunda división. Seguro que no son peores que los vascos o los catalanes, pero se debe a una mala inversión en la cantera. La Real Sociedad es un ejemplo, invirtieron en cantera lo que otros en fichajes extranjeros, y ahí están los resultados. No pretendo que el Real Zaragoza llegue a la Champions League con ellos, pero por lo menos subir a primera y competir dignamente como se merece esta ciudad.

martes, 10 de septiembre de 2013

50/50

Esta película es una tragicomedia sobre un tema bastante serio: el cáncer. Es la historia de un joven de 27 años que no fuma ni bebe y que hace deporte, pero le diagnostican un tumor maligno en la espalda. El protagonista pasa por todas las etapas anímicas que se suceden en esta clase de enfermedades: un shock inicial, la negación de la realidad, la resistencia a su situación actual y la aceptación progresiva de que es muy posible que muera.

El título se refiere a que le dan un 50% de posibilidades de sobrevivir al cáncer. Pero no os dejéis engañar por la visión triste que os estoy dando, porque la película tiene mucho humor. Junto a su mejor amigo, que se desvive por hacerle pasar los mejores momentos posibles, empezará a intentar aprovechar al máximo lo que le queda de vida: sobre todo saliendo de fiesta para intentar llevarse a la cama a alguna mujer.

A mí personalmente me gustó, es una película tan graciosa como emotiva.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El efecto sombra

"Sólo cuando tengamos el coraje de enfrentarnos a las cosas tal y cómo son, sin ningún autoengaño, surgirá una luz de los acontecimientos con la que reconoceremos el camino al éxito"


Con esta frase comienza un gran documental llamado "El efecto sombra". Se basa fundamentalmente en que todos tenemos un lado oscuro, algo que tratamos de esconder por todos los medios a los ojos de los demás, pero también a los nuestros. Nos hiere pensar que no somos lo suficientemente buenos, así que ese ego herido tiene que esconder todo lo que creemos que es inaceptable, construyendo una máscara para que los demás vean que no tenemos tantos defectos. Creamos personajes para encontrar nuestro sitio, dando lugar a una vida pública y a otra vida secreta.

Y esa oscuridad, en lugar de afrontarla, la proyectamos en los demás. De ese modo eso que juzgamos o condenamos de otras personas acaba siendo algo que es parte de nosotros, una parte despreciada y repudiada, pero nuestra al fin y al cabo. Pero esa parte oscura a la que nos resistimos persiste, así que más vale aceptarla y abrazarla, ya que si no lo haces acabará saliendo en el momento que menos queramos, perjudicándonos. Los asuntos no resueltos que almacenamos están relacionados directamente con nuestro cuerpo, con nuestra salud y con nuestro bienestar.

Todo el mundo tiene una sombra, así que se trata de aceptarte tal y como eres sin avergonzarte de ello. No hay nada iluminado en retraerse para que los demás no se sientan inseguros cuando están con nosotros. La liberación de nuestro miedo acaba liberando a otros automáticamente.

viernes, 6 de septiembre de 2013

El miedo es la madre del suceso


Jonás tenía 12 años se había ido demasiado lejos de su casa para jugar un partido de fútbol con unos amigos. La ciudad era grande y nunca le hubieran dejado irse tan lejos sin la compañía de un adulto, pero había desobedecido las órdenes de su madre. Solía hacerlo de vez en cuando, pero esta vez era diferente porque se le había pasado la hora. El partido había estado emocionante hasta el final, y cada vez que se le pasaba por la cabeza que había llegado la hora de irse pensaba en sólo jugar la siguiente jugada. Cuando terminó el partido era tarde porque el último autobús del día que iba hacia su casa ya había pasado. 

No tenía dinero, solo un bonobús que ahora le servía de poco. Sus amigos se fueron a sus casas poco a poco despidiéndose de él por su apodo: 'tartajas'. Y es que Jonás era tartamudo desde que le alcanzaba su memoria. Cada vez que tenía que decir algo le costaba arrancar y ya hacía un par de años que casi ningún chaval le conocía por su nombre. Él no lo llevaba nada bien y sus padres lo habían llevado al médico y al especialista, que le había comentado a su padre que era el caso de tartamudez más grave que había visto en toda su carrera.

Le quedaba un buen rato caminando hasta su casa, y después aguantar la bronca de sus padres por llegar tan tarde. Así que se le pasó una idea por la mente cuando vio una hilera de taxis aparcados a la espera de clientes. Los taxistas estaban ocupados contándose sus batallas, así que se metió en el asiento de atrás de uno sin que nadie se diera cuenta. Su plan era que entrara un cliente y que se sentara en el asiento de delante, daba igual el destino porque estaba en la otra punta de la ciudad, así que cualquier sitio estaba más cerca de su casa que ese. Después de unos diez minutos de espera el taxista abrió su puerta y se colocó en el sitio del conductor, al mismo tiempo que un cliente abría el taxi por donde había entrado el 'tartajas'. El plan había salido mal, y cuando el cliente preguntó acerca de quien era ese niño el taxista se volvió con cara de enfado. Jonás no sabía que hacer, así que se le ocurrió que tal vez su defecto en el habla le diera algo de pena al conductor, o despertase algún tipo de simpatía en él. Pero cuando se dispuso a tartamudear no lo consiguió, su voz era fluida y su tono constante, algo que nunca le había pasado. Por más que lo intentaba no tartamudeaba, y al hacerlo artificialmente quedaba falso.

Jonás descubrió aquel día que su problema residía en su propio interior, que él mismo se metía tanta presión por la presencia de los demás que era incapaz de hablar en condiciones. Si quería hablar bien no lo conseguía, y si quería tartamudear tampoco. Desde entonces cuando Jonás tartamudea intenta tartamudear más, cuando se pone nervioso intenta ponerse más nervioso aún, y cuando no puede dormir intenta mantenerse despierto. Jonás aprendió que "el deseo es el padre del pensamiento" y que "el miedo es la madre del suceso", porque cuando deseas piensas que quieres conseguir algo, y cuando temes no conseguirlo al final no lo consigues.

jueves, 5 de septiembre de 2013

¿Qué sabes de la Segunda Guerra Mundial?

No sé como surgió la duda, pero sé que no fui capaz de resolverla. Os voy a plantear esta pregunta: ¿Sabéis qué es Pearl Harbor? Si os pongo un mapa mundi ¿sabríais localizar en el mapa el lugar exacto de la batalla? ¿Y quiénes fueron los atacantes? Yo era incapaz de contestar a estas y a muchas otras preguntas sobre el conflicto bélico más desgarrador de la historia de la humanidad. 

Por eso decidí poner remedio y buscar unos documentales que me explicasen de cabo a rabo lo que ocurrió. Qué países lucharon contra otros, por qué se aliaron y por qué motivo empezó todo. Encontré unos documentales perfectos para lo que yo andaba buscando, y en tres capítulos de apenas 45 minutos cada uno aprendí lo que ya había olvidado desde el bachillerato. Ahora los comparto con vosotros para que a los que os pique el gusanillo los disfruten. Muchas veces para poder comprender el presente hay que ahondar en el pasado. 

Os recomiendo que los veáis a los que apenas conocen nada de esta guerra para que observéis al ser humano en su peor versión, destruyéndose a sí mismo y a su entorno sólo por conseguir poder y dinero.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

miércoles, 4 de septiembre de 2013

"El Gabinete del Doctor Pústula: Aborto Negro" de Pablo Lázaro


Pablo Lázaro García es un prometedor productor de contenidos zaragozano. Sus creaciones destacan en originalidad y sobre todo en la escasa censura que impone a su imaginación, incluso saltándose los límites morales a la hora de hacer humor. Él pincha y corta en todo lo que hace porque es escritor primero, guionista después, director, cámara y actor a la hora de rodar y finalmente productor. Tengo el placer de conocerle personalmente y es otra de las personas que admiro, sobre todo por su valentía. Se atreve con todo y con todos, así que quedaos con su nombre porque seguro que dará que hablar en el futuro a nivel nacional.


Entre sus proyectos actuales destacan dos que se ofrecen por capítulos. En "Tertulia bizarra" podemos verle junto a dos integrantes del grupo aragonés "Nuestro Octubre" comentando sin tapujos los vídeos más desagradables y asquerosos que encuentran por la red mientras los visualizan. Su conversación es fresca y espontánea y podemos verlos sufrir mientras ven como un caballo penetra sin piedad a un hombre (por ejemplo). Los más morbosos encontrarán el enlace de los vídeos que visualizan en la descripción del vídeo de youtube. A la vez resulta ser el creador de "El club de la cobra", un selecto club de personas que participan voluntariamente en un juego que bien podría ser un castigo del malo de 'Shaw'. Lanzan los dados y se atizan sin piedad con una cobra de goma en las partes mas truculentas de su cuerpo.

Muchos son los trabajos que no he mencionado porque este artículo quiere basarse sobre todo en el presente y no en el pasado. Por esa razón tengo que hablar de su trabajo más reciente: el corto "Aborto Negro". Este viernes noche en la sala "Explosivo!" de Zaragoza podremos ser testigos de su estreno como podéis ver en el cartel. Estoy muy intrigado por el corto por las buenas críticas que ha recibido ya, aquí tenéis el trailer:


Y a continuación algunas críticas:






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