domingo, 22 de septiembre de 2013

Billete para Essaouira con Supratours, té, afición al fútbol y regateo

Estación SUPRATOURS Marrakesh
Después de dejar las maletas bajamos a informarnos de como podíamos sacar el billete para ir en autobús a Essaouira, que es un bonito pueblo porteño que está a unas 2 horas y media en autobús. Bañada por el océano Atlántico, sus principales atractivos son la playa, su pescado y su medina. Tras unos minutos de espera en la puerta del hotel, por fin apareció una mujer que hacía de recepcionista. Le preguntamos cómo y donde sacar esos billetes, y nos dijo que había dos opciones: con la compañía CTM y con la compañía SUPRATOURS. Nos recomendó que lo hiciéramos con la segunda, porque la primera la utilizan más los marroquíes, y la segunda es más para los turistas. Esto significa que a pesar de ser algo más cara (70 Dirhams por trayecto, 140 ida y vuelta) es también más segura. Nos convencieron sus argumentos y nos indicó en el mapa donde estaba la estación de autobuses de SUPRATOURS, que se encontraba justo al lado de la estación de trenes. No debíamos confundirnos con la estación de autobuses de CTM, que estaba mucho más cerca. Para llegar a SUPRATOURS teníamos que coger un autobús que nos llevara hasta allí, y lo teníamos que coger justo en el lugar donde nos dejó el autobús del aeropuerto, es decir, en la plaza Jemaa El Fna. Teníamos varias posibilidades: la línea 8, la línea 14 o la línea 66. El billete de autobús de línea urbana nos costaría solo 4 Dirhams por trayecto (40 céntimos de €uro), ya podrían aprender en España. Este es el mapa aclaratorio con el enlace a los buses urbanos de ALSA:


Puesto que no se puede comprar el billete en el mismo día del viaje (o eso nos dijo la mujer), tuvimos que ir a comprarlo el mismo día que llegamos a Marruecos. Además el billete de vuelta no nos dejaban comprarlo a la vez, así que tuvimos que hacerlo en cuanto llegamos a Essaouira (por el mismo precio: 70 Dirhams). El trayecto en autobús nos mostró parte de la parte antigua de Marrakesh y después nos paseo unos minutos por la parte moderna, más parecida a las ciudades europeas a las que estamos acostumbrados. El amable conductor nos avisó de cual era nuestra parada, y preguntando en la estación de trenes llegamos a la estación de SUPRATOURS. Compramos el billete y nos tomamos el primer té allí mismo. Un té verde delicioso, incomparable a las mierdas que nos venden en España. Si lo probásemos en España estoy seguro que más gente se aficionaría al té. 

Té marroquí
Y es que el té es parte de la cultura marroquí. En cualquier esquina puedes encontrar un puesto donde comprar la planta del té, fresca y verde, natural y desprendiendo un olor característico que atrae el olfato de forma importante. Tal como se compra se mete en agua ardiendo y se deja reposar unos minutos hasta que, con un par de terrones de azúcar, se mezcla todo dando lugar a un brebaje sin igual. En Marruecos es la bebida por excelencia.

Después comimos en un Kentaky Fried Chicken y tras ver el fútbol un rato en un bar volvimos a coger el bus de línea hasta la plaza Jemaa El Fna. El fútbol español se sigue en Marruecos como si fuera la liga del propio país. Los marroquíes sufren y gozan con el Real Madrid y el FC Barcelona, gritando cada decisión arbitral, celebrando cada gol. O eres del Real Madrid o eres del FC Barcelona. Cuando jugaba uno de esos dos equipos los bares se llenaban de aficionados, que eran 100% de sexo masculino. Esta afición a la liga española me ha sorprendido tanto como gente practicando este deporte. En cualquier zona más o menos amplia podías encontrar chavales jugando al fútbol, lo que hace que me pregunte por qué hay tan pocos jugadores de fútbol marroquíes en la élite. ¿Falta de recursos o quizá es que esta zona no está explotada en ese sentido? Puede que los grandes clubes europeos se deban plantear montar campus en este país, después de todo sería una inversión que daría puestos de trabajo y fomentaría el deporte entre los más pequeños. Quizá uno de los próximos mejores jugadores del mundo fuera marroquí.


Tenderetes en Jemaa El Fna
Ya en la plaza acabamos el día con un poco de regateo. José compró dos camisetas de fútbol en un tenderete. Es un duro negociador y consiguió sacar las camisetas del FC Barcelona y de la Juventus de Turín por 180 Dirhams (90 cada una), a pesar de que el precio inicial que pedía el tendero era de 370 Dirhams por las dos. Una buena táctica es pedir un poco menos de lo que estás dispuesto a pagar, tras debatir un poco y aproximar posturas subes el precio a lo máximo que vas a pagar, y si no llega el acuerdo te vas. Si le interesa al dueño del producto te dejará ir, pero tras unos metros de gritará aceptando o proponiendo una nueva oferta más próxima a tus pretensiones. Es todo un juego y no hay que cabrearse, termines comprando o no el buen rollo debe ser la nota predominante, y acabar siempre con una sonrisa en la boca.

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