miércoles, 23 de octubre de 2013

Leonid Rógozov y la autocirugía

Leonid Rógozov fue un médico ruso que estuvo destinado en la Antártida durante un año: 1960. En ese periodo le sucedió algo que para la mayoría de los mortales hubiera supuesto la muerte. Estaba en una base en un continente desértico, con un temporal que impedía que los aviones pudieran aterrizar ella. La base más próxima estaba a tres mil kilómetros, algo que hacía imposible que llegase la ayuda que él necesitaba.

Y es que Leonid sufría de peritonitis, una inflamación de la apéndice que obliga a su extirpación porque se infecta y puede provocar la muerte. De hecho el médico ruso ya tenía los síntomas más graves, por lo que se hacía necesaria la intervención quirúrgica de inmediato. Había pasado por fiebre, vómitos y dolor en la parte inferior derecha del abdomen, los síntomas eran inequívocos.

Conocida la situación, Leonid se sentó y se preparó para operar. Sus compañeros no tenían ni idea de medicina, así que se limitaron a sostener un espejo donde el cirujano improvisado se podía ver. En esa posición se administró anestesia local en la zona y comenzó su tarea con pausas debido al mareo que provocaba esa situación límite. Rógozov tuvo éxito y consiguió que todo saliera como estaba previsto. En apenas siete días se quitó los puntos y en dos semanas ya estaba apto para el trabajo de nuevo. 

Ante situaciones límite, remedios al límite.

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