lunes, 14 de octubre de 2013

Mitos del deporte recordados gracias al alcohol

Fiestas del Pilar 2013, viernes a las 6 de la mañana. Estoy durmiendo cuando me despiertan unos gritos que vienen de la calle. Son por lo menos cuatro voces sincronizadas torpemente entonando una simple canción de una sola palabra: "Indurain". Lo hacen con fervor y fuerza, como si Miguelón fuera a aparecer a lomos de su espada vistiendo el maillot amarillo. Se van alejando los alegres cantores, pero la canción permanece en mi mente dificultando conciliar de nuevo el sueño. Y entonces empiezo a pensar en la relación de los borrachos con los mitos o no tan mitos antiguos del deporte. Y es que con los borrachos no hay termino medio: o recuerdan a un mito o recuerdan a un gran fracaso.

Eso lo saben bien en Pamplona. En San Fermín no es raro ver a un imitador de Miguel en los alrededores del encierro. A esas horas de la mañana los corredores enloquecen llevándole en bolandas y corriendo a su par como si fuera una vaquilla, cantándole la canción que me despertó el viernes. No puedo imaginar el inmenso honor que debe significar ser Indurain en San Fermín y despertar esos sentimientos en los lugareños. 



En el polo opuesto está el que prometía continuar consiguiendo éxitos para el ciclismo español: Abraham Olano. Su carrera no estuvo ni de lejos a la altura de la de Miguel, aunque tampoco se puede decir que fuera desastrosa. Su fracaso se basa en las altas expectativas que el aficionado tenía en él. Y tras ver año tras año que no llegaban esos triunfos esperados, los aficionados acabaron cogiéndole un poco de tirria. A algún genio alcoholizado se le ocurrió poner letra a la canción de aquel verano. Cada vez que sonaban los Vengaboys en los pubs, decenas de borrachos se desgañitaban mandando al pobre Abraham a ser penetrado analmente. "Que le den por culo a Olano" era el repetitivo estribillo de una canción que alternaba con "viva Escartín". Escartín tampoco ganó ninguna gran ronda, pero como no había muchas expectativas en él y era combativo cayó más en gracia que Olano, que a veces parecía tener horchata en las venas en lugar de sangre. 


Otro recuerdo que tengo es de estar acamapado en un camping de Salou y ser despertado a las 5 de la mañana por los gritos de unos vecinos demasiado contentos. "Aitor Karanka" era el protagonista de sus cánticos. Mi amigo y yo nos reímos un montón de aquello, sin saber que al día siguiente les acompañaríamos entonando la misma canción. También recuerdo a otro amigo que le dió por animar a "Rodolfo Higuaín", aunque el entonces jugador del Real Madrid se llama 'Gonzalo' y no 'Rodolfo'. Pero eso es lo de menos, lo importante es animar, como lo hizo aquel chaval en las fiestas de Huesca sin dejar dormir a nadie en el camping. De 8 a 10 de la mañana no paraba de gritar "Gasooool. Rudyyyy. Y triple que no entra". Al principio fue gracioso pero al final la mayoría del camping quería su cabeza, menos mal que no estábamos en el oeste.

Para terminar, qué mejor forma de recordar grandes mitos y fracasos de nuestro fútbol que la canción de F.R.A.C. (Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz) sobre el "Odio al fútbol moderno". Ya no hay jugadores como los de antes. ¿Donde están esos jugadores calvos y con bigote? Menos implantes y más Zidanes ¡por favor! Y respecto al por qué de que los borrachos animen a viejas glorias y fracasos quizá se deba a la añoranza de aquellos tiempos, y es que como dice la frase "cualquier tiempo pasado fue mejor". Fin de la cita.


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