martes, 16 de diciembre de 2014

Como ahorro agua y calor


El agua sale de nuestros grifos como por arte de magia. Parece que es infinita y que nunca tendremos problemas para encontrarla, que no nos pasará como a aquellos que recorren kilómetros diariamente para buscar agua en un pozo. Seguramente no nos ocurrirá nunca, pero ahorrar en agua siempre es un acto beneficioso, ya sea para el medioambiente o para nuestra cartera.

Atomizadores


Los atomizadores eran grandes desconocidos para mí. Ahora los venden en muchos sitios, yo los compré en Leroy Merlin por un precio risible. Son pequeños aros que se colocan de forma sencilla en los grifos de tu casa y pulverizan el agua, de modo que en lugar de un chorro continuo tienes algo menos contundente, pero que cumple con su función de igual forma. Esa mezcla de agua y aire hace que ahorres más de una cuarta parte de agua cada vez que la usas.

Fregar los platos con cabeza


Antes yo fregaba los platos usando agua tanto para enjabonar como para quitar ese jabón. Ahora ya no lo hago así. Utilizo un vaso grande lleno de agua y de jabón para mojar el estropajo en el proceso de enjabonamiento de los platos. Cada vez que el estropajo se queda seco o sin jabón lo vuelvo a meter y recupera todo su poder. Después de enjabonar sí que uso el grifo, pero es todo mucho más rápido y se gasta mucha menos cantidad de agua.

Usar el agua fría para tirar de la cadena


Cuando me voy a duchar siempre dejo correr el agua a la espera del agua caliente. Eso es un grave despedicio que yo evito poniendo un cubo grande. Cuando llega el agua caliente saco el cubo, y ese agua me servirá más adelante para tirar de la cadena sin gastar más agua de la debida.

Mear en la ducha


La guarrada del día señores. ¿De qué os extrañáis? No hace falta gastar 6 litros de agua para limpiar una meadita, Con abrir el grifo de la ducha unos segundos todo queda limpio. Hay que hacer un esfuerzo por el medioambiente, y si lo piensas bien no es para tanto.

Por otro lado está la forma de ahorrar en calefacción. Estas medidas requieren un poco de flexibilidad y de inversión inicial.

Poner la cama en el salón


¿Por qué calentar toda la casa si se puede hacer vida en una sola habitación? Calentamos el salón y ponemos nuestra cama al lado de los sofás, así hacemos trabajar menos a nuestra instalación y nos ahorramos un dinero importante.

Comprar un termostato digital inalámbrico


Los termostatos trabajan con la temperatura que hay en donde ellos están situados. Esto no es muy inteligente si nosotros estamos en otro lugar. Existen por unos 100€ termostatos sin cables que se comunican con una base fija, dando información de la temperatura del lugar en el que estamos. Si ese lugar está caliente ya no hace falta que nuestra calefacción se deje la vida por calentar el resto de habitaciones. Además los termostatos digitales son más exactos que los analógicos, así que también hacen que nuestra calefacción esté encendida menos tiempo y haga menos esfuerzos por alcanzar la temperatura que nosotros queremos.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Mi encuentro con Rex

Fue el viernes pasado. Fue un cúmulo de circunstancias.

Tuve una reunión tarde y no llegué a entrenar, así que al llegar a casa decidí que tenía que hacer algo de ejercicio para compensar mi ausencia en el entrenamiento. Era una tarde-noche muy fría, de las más frías que recuerdo en este año de tiempo loco. Me preparé bien con una camiseta térmica y salí con ganas. Eran las 20:10. Improvisé un circuito bastante completo al que quería darle tres vueltas. Empecé con trote suave para llegar a un tramo de sprints que terminaba en un parque. Allí daba la vuelta a la zona verde usando las barras y asientos que allí hay, y que dan para flexiones, dominadas, abdominales, etc... Después bajaba por una larga calle cuesta abajo para subir un tramo de escaleras: unas cuantas a la pata coja y las últimas con los pies juntos. Bajaba otra cuesta para volver a subir una similar y terminaba en otras escaleras que subía de dos en dos.

Pues bien, cuando llegué al final de la segunda vuelta empecé a dudar si quería hacer la última. Finalmente me convencí a mi mismo para hacerla, y eso marcaría el resto del fin de semana. Al llegar a las últimas escaleras por tercera vez me pareció ver algo moverse entre la oscuridad. Pensé que era una bolsa, pero se movía de forma extraña, así que paré a observar. Ahí estaba él, tumbado en el tercer escalón enroscado en sí mismo. Me acerqué y vi que estaba temblando ostensiblemente. Le dije algo tratando de llamar su atención, pero su cabeza se levantó mirando al infinito. Le llamé de nuevo y su cuello se movió torpemente en una dirección errónea. Estaba congelado, sucio y viejo, y además era ciego. En seguida entendí que era imposible que ese perro sobreviviera por si mismo. Quizás lo hubieran atropellado o hubiera tenido alguna pelea. Le traje una camiseta vieja para ponérsela encima y no protestó. Yo no podía ver su cara porque la poblaba un montón de pelo y suciedad. En seguida llamé a Ana, que se aproximó a las escaleras desde casa. Lo inspeccionamos y le pusimos una manta, pero después de ver que estaba hinchado y que tenía algo de sangre me convenció para que nos lo lleváramos a casa. No podíamos dejarlo morir sólo en esas condiciones.

Yo siempre quise ayudar a Rex, pero fue Ana la que tiró de mí para que durmiera en casa. Sin ella, Rex hubiera dormido en la calle bajo una manta. Conseguimos meterlo en la manta y lo llevamos a casa tirando cada uno de un lado, como en una hamaca. Él no se quejaba, ya tenía bastante con lo que tenía. En casa lo limpiamos: el pobre se había cagado encima. Lo observamos mejor y vimos su vientre hinchado, como apresionado por un tumor. Llamamos a la policía, al seprona, a la guardia civil. Todos nos remitían al día siguiente.

Rex durmió 11 horas seguidas sin cantearse. Estaba cansado, y cuando despertó bebió agua sin parar y un poco de pan mojado en agua. Yo no lograba entender como había logrado sobrevivir en esas condiciones ni de donde había podido salir en tan pésimas condiciones. En el fondo creía que alguien lo había abandonado, alguien que lo había querido pero que era incapaz de aceptar las condiciones actuales del can. También pensaba que con la poca capacidad que mostraba, alguien lo había atropellado, y de ahí su dificultad al moverse y las heridas que tenía en el cuello y en la cabeza. Con su andar torpe se movía por la cocina golpeándose contra los muebles sin saber que hacer, ni a donde ir. Yo esperaba la llamada de la protectora para que se lo llevasen. Me temía que las horas de Rex estaban contadas porque ya hay muchos perros a la espera de adopción que son más jóvenes, ven y pueden andar más rápido que un caracol. Creía que se lo llevarían y lo sacrificarían, y tal vez ese fuera un mejor final que morir en la calle de frío, totalmente solo.

Pero entonces me llamó Ana. Había hablado con alguien que había denunciado la desaparición de Rex, y que la policía le había dado nuestro teléfono. En seguida se personaron en mi casa dos chicas, que estallaron en alegría al ver al pequeño perro. Allí escuché por primera vez su nombre. Rex por su parte parecía no enterarse de nada, y yo conocí su historial de desgracias: atropellado de pequeño por un coche que le rompió la cadera, pérdida de un ojo por el ataque de una picaraza, y 11 años que le daban esa apariencia tan desmejorada. Al día siguiente nos invitaron a su casa a tomar café y nos contaron que Rex había desaparecido de un jardín bien vallado. Con nuestros ojos comprobamos que era imposible que lo hubiera hecho por sí mismo, así que es posible que alguien saltara y se lo llevase de allí. Luego no sé para que fin lo utilizaron: si para pelearse con otros perros o para divertirse maltratándolo. Lo cierto es que Rex intentó volver a casa en su maltrecho estado y no pudo subir una escalera, utilizando el tercer escalón donde lo encontré como refugio.

Fue una alegría inmensa saber que Rex no moriría solo y que tiene una familia que lo quiere y que lo pasó mal al conocer su desaparición. Creo que difícilmente me olvidaré de los sentimientos que despertó en mí, y aunque Ana y yo hicimos mucho por él, creo que Rex nos recompensó con la sensación de sentirnos humanos. Y no mirar para otro lado aunque sea lo más fácil.

martes, 4 de noviembre de 2014

Los nervios


Los nervios son esos compañeros que nos siguen allá donde vamos para recordarnos lo que nos estamos jugando. Cuando no nos jugamos nada desaparecen y nos dejan actuar con normalidad, pero en el momento que algo adquiere importancia aparecen de la nada. Es por eso que detrás de cada momento nervioso se esconde un deseo.

viernes, 24 de octubre de 2014

Enfadarse es estar loco

Enfadarnos es parte de naturaleza. Es normal que nos enfademos de vez en cuando, porque es un modo de sacar a fuera todo lo que nos reconcome por dentro. Pero... ¿no os habéis dado cuenta de que enfadarse por tonterías es estar completamente loco?

Pues a esa conclusión he llegado yo esta semana. Cuando nos enfadamos nos olvidamos de que vamos a morir algún día. Nos olvidamos de que cada segundo es único y que cuando pasa ya no vuelve. Al olvidarnos de esto actuamos como si fuéramos inmortales, alejándonos de la realidad por completo. ¿Acaso estar fuera de la realidad no es estar loco?

El lunes fui a jugar un partido de fútbol en el que perdimos estrepitosamente. Como a todo el mundo, no me gusta nada perder, y más cuando es con claridad. Además hubo una jugada en la que toqué fondo: un jugador del otro equipo me hizo un caño, y yo cabreado volví con toda mi rabia para llevarme otro túnel todavía más humillante. Y a eso le sumamos las mofas del banquillo contrario. Pedí el cambio unos minutos después, y entonces me puse a pensar en que no estaba enfadado: estaba LOCO!

Ese pensamiento mágico hizo que mi rabia se rebajase a cero, y entonces volví a estar cuerdo.

martes, 21 de octubre de 2014

Yo salvé a un caracol

El lugar donde lo dejé
Hacía ya tres días que mis zapatillas descansaban en la terraza de mi casa. Aquel día una tromba de agua inesperada me pilló por sorpresa empapándome por completo. Al llegar a mi casa lo primero que hice fue descalzarme e ir directo a la terraza, zapatillas y calcetines en mano, para dejarlo secar al aire libre.

Había pasado el tiempo suficiente para que aquellas zapatillas secaran bien, así que salí al balcón para ponérmelas de nuevo. Primero cogí la zapatilla izquierda y me la puse sin problemas, pero la oposición llegó al meter mi pie derecho en la zapatilla sobrante. Algo obstaculizaba mi dedo gordo y no dejaba que aquello encajase. Era bastante grande lo que había dentro, y aunque al principio pensé que podía ser una piedra me resultó extraño... ¿de donde había caído un cuerpo semejante? Había una mesa encima de las zapatillas, así que era improbable que hubiera caído allí fortuitamente. 

Antes de agitar y ver si caía algo, coloqué la zapatilla a la altura de mis ojos. Descubrí que descansaba allí un enorme caracol, que había encontrado en el asiento de mi dedo gordo su lugar de descanso. Podía haberlo cogido y tirarlo a la basura. Podía haberlo sacado de allí y lanzarlo al vacío para que su cáscara se rompiera en mil pedazos. Pero no lo hice. En cambio desarrollé una especie de cariño paternal hacia aquel pobre ser. Si me hubiera entendido le hubiera comentado mis planes para él. 

Lo saqué de ahí y me puse la zapatilla donde dormía. Salí de la terraza y atravesé la cocina para salir de casa. Bajé las escaleras y me planté con él en la calle. Crucé la carretera y llegué a un pequeño espacio arbolado con algo de césped sobre la tierra. Miré al suelo, intentando adivinar cual era el mejor sitio para mi pequeño invertebrado. Cuando lo decidí lo dejé allí, entre la hierba.

Sin más volví a mi casa. Yo salvé a aquel caracol, que seguramente no se enteró de nada. Es posible que yo le diera una nueva oportunidad de vivir sin que él fuera consciente, pero él también me dio cosas. Me ofreció la sensación de que fui importante para él. Me ofreció el pensamiento de que en un mundo donde no hay tiempo para nada, invertí unos minutos en ayudar a un molusco sin nombre. Me ofreció saber que un gesto que no pasará a la historia me puede reconfortar de una forma especial, haciéndome sentir libre e importante.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Lo que pienso tras dos meses de vegetarianismo


Han pasado muchas cosas desde el último día que escribí en el blog. Han pasado cosas sobre las que tenía ganas de expresar mi opinión, y hoy por fin puedo encontrar un momento para hacerlo. Llevo algo más de dos meses sin probar ni un gramo de carne ni pescado, y estoy orgulloso de ello. Ya he salido a cenar con amigos, compañeros y no tan amigos que me han planteado sus preguntas, como yo lo hice antes de decidir no volver a comer animales. Realmente no me importa hablar sobre el tema siempre y cuando se trate de una conversación informativa, porque no puede ser de otra forma: ni yo voy a volver a comer carne por lo que me digan, ni quiero convencer a nadie para que deje de hacerlo. Es simplemente el camino que he elegido, el ser coherente con mis pensamientos, el utilizar el poco poder del que dispongo para intentar que el mundo sea un poco más evolucionado. Hace unos días fui borde por primera vez, porque me canso de debates innecesarios contra los megáfonos.

lunes, 6 de octubre de 2014

El Universo no es infinito


Existen tres conceptos en la mente humana que aparecen de la nada, como inventados como por arte de magia. Uno de ellos es el infinito, que no existe. La gente pensaba que la tierra era plana, pero resultó ser redonda para demostrar que todo es tangible, que todo es medible. El universo también lo es. No sé como ni de que forma. Tal vez sea una esfera, igual que la tierra pero añadiendo una dimensión, o tal vez al llegar al final de él nos encontremos con una copia de nosotros mismos intentado salir de un universo contiguo, pero reflejado en espejo. No tengo ni idea de cómo, pero estoy convencido de que todo tiene un principio y un final. ¿O alguien puede decirme algo que sea infinito?

miércoles, 1 de octubre de 2014

Hospital la expectativa


- Doctor, ¿es muy grave? - preguntaba Pedro.

Su hermano acababa ser ingresado de urgencia en el Hospital la Expectativa.

- Me temo que sí. Es un caso claro de deseo material inalcanzable. Lo encontrará en la tercera planta, habitación 302 - contestó el médico resignado.

Pedro quedó muy tocado. De sobra sabía que los casos de deseo material inalcanzable eran especialmente difíciles. Se dirigió hacia el lugar donde debía estar el ascensor, pero allí no encontró nada más que una pared. Detuvo a una enfermera y le preguntó donde podía encontrar el elevador.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Relatos en cadena

Los lunes a las 18h de la tarde hay una sección dedicada a los aficionados a la escritura en el programa La Ventana de la Cadena Ser. Resulta entretenido porque recomiendan algunos libros y luego dan paso a un concurso de relatos en cadena. Se trata de escribir en unas 100 palabras un texto que comience con una frase obligatoria, lo que condiciona enormemente la dificultad semanal.

Yo he participado un par de veces, y como no he tenido suerte al no ser seleccionado voy a poner aquí mis relatos para que no queden en el olvido. Es difícil ser seleccionado porque todo esto resulta ser muy subjetivo y además hay bastante nivel. Se suelen presentar cientos de escritos de gente muy preparada, aunque eso es una motivación más.

Ahí van mis dos relatos:

Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, pero me encanta como se pinta. Ayer, sus intensos labios rojos decoraban la sonrisa mas deseada al otro lado de la barra. Gustaba, se gustaba y lo sabía. Yo la miraba desde una mesa, embriagado por su carismática presencia, envidiando a aquellos que atraían su atención aunque fuera unos minutos. Hace años que trabajamos en la misma oficina, pero aquí todo es diferente. Para mí sigue siendo la misma mujer magnética de ayer por la noche a pesar de que la felicidad ya no se dibuje en su cara. Hoy puede ser el día en el que me arme de valor y le diga: Manuel, tienes un minuto?

"Deberías airearte un poco. Relájate y piensa en otra cosa" me decía. Pero yo no podía estar tranquila. Llevábamos demasiado tiempo viajando y sin saber el destino. "¿Cómo puedes estar tan tranquila sin saber a donde nos llevan?" le pregunté. "¿Acaso estás nerviosa todos los días?" respondió. "Pues no..." contesté dubitativa. "¿Y sabes hacia donde va este viaje que es la vida?". La miré pensativa, como si una luz se hubiera encendido en mi cabeza. Me invadió la calma momentos antes de que el camión se detuviese, habíamos llegado por fin. A través de las rejas podíamos leer el cartel que anunciaba nuestro destino final, el matadero. Finalmente le dije "Por fin, salgamos de esta pocilga..."

jueves, 18 de septiembre de 2014

Bidirección cuerpo-mente


Está más que demostrado que la conexión entre nuestro cuerpo y nuestra mente es bidireccional. Esto quiere decir que lo que pensamos se plasma directamente en nuestro lenguaje corporal y verbal, pero también al revés, es decir, si actuamos de una determinada forma durante un tiempo prolongado puede tener consecuencias en nuestro modo de pensar.

Eso es importante porque, si os fijáis cuando alguien mantiene una conversación con otra persona, se puede descifrar su estado mental. Si cruzan los brazos, se meten las manos en los bolsillos o se balancean es un claro síntoma de inseguridad. Si por el contrario se les ve relajados ocupando un amplio espacio denota una gran seguridad.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Cómo lucho contra la resaca


Salir de vez en cuando es fundamental para mantener el equilibrio en mi status quo. La rutina se nos come entre semana y es necesario reencontrarse con amigos durante el finde para poder desconectar. Lo que ocurre es que algunas veces se nos va la mano con la cervecita o con los cubatas y al día siguiente no valemos un duro.

Existen dos modos de combatir esa sensación tan agobiante que es la resaca: podemos prevenirla y podemos combatirla una vez que la tenemos encima. Prevenirla es difícil porque hace falta sangre fría para no dejarse llevar por el jolgorio del momento, pero siempre es bueno tomarse un botellín de agua o una coca-cola cada dos consumiciones alcohólicas. Yo lo he intentado, pero no es fácil. Sin embargo si lo hacéis lo notaréis notablemente al día siguiente, comprobado. Hay gente que se toma protectores de estómago antes de salir, pero nunca me ha gustado automedicarme, así que no lo hago.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La que siempre nos juzga


Siempre queremos lo mejor para nosotros mismos. Nuestra intención es siempre mejorar, y lo proclamamos a los cuatro vientos. Comentamos con nosotros mismos o con los demás que a partir de ahora vamos a... hacer más ejercicio, comer más sano, no mordernos las uñas...

Pero luego la cosa se complica. Existe una comunicación con la mente que es muy importante y que suele fallar muchas veces. Nuestra mente todo lo ve y todo lo sabe. No se olvidará de que hemos sido débiles en un momento determinado. Es capaz de echar un objetivo por tierra por un pequeño detalle.

Es el peor de los examinadores porque va siempre con nosotros. Además nuestro inconsciente lo percibe todo, así que encima es más atenta que nosotros. Pongamos un ejemplo.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Más cerca del minimalismo

Gran oportunidad la de mi mudanza para acercarme más al minimalismo. Ya tengo toda mi casa montada, sólo me falta que me den la luz... pero no me voy a quejar de eso. El caso es que me he deshecho de multitud de ropa, y de multitud de otras cosas.

Es complicado deshacerse de cosas que han significado algo para ti en tu vida. Yo lo estoy haciendo por pasos a los que denomino "cribas". Como apenas he tenido tiempo para hacer las cribas tranquilamente en mi antigua casa, lo he llevado todo a la nueva. Es allí donde cada día vuelvo a la carga para llenar bolsas y bolsas de cosas que no utilizo.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Evaluación continua


Hoy es mi cumpleaños. Es una fecha señalada en el calendario por todos. Me refiero al cumpleaños de cada uno, no al mío.

Parece que cuando cumplimos años tendemos a hacer borrón y cuenta nueva. Pero también lo hacemos el primer día del año, a la vuelta de vacaciones o todos los lunes. Siempre queremos empezar de nuevo y olvidar un poco lo que hemos hecho hasta ahora. Buscamos cambiar y mejorar, y para ello nos impulsamos con marcas en el calendario. Esas marcas son hitos ficticios creados por nuestra cultura, pero en realidad no existen.

lunes, 1 de septiembre de 2014

No se puede ni mear tranquilo


Entro a un baño público y observo como en el retrete de al lado cae agua sin parar. El dispositivo que activa la cadena está atascado. Lo empujo y vuelve a su estado normal, pero el agua sigue cayendo. Entro al baño contiguo, y mientras meo va cesando el sonido de al lado. Siento un extraño bienestar, una sensación reconfortante de un trabajo bien hecho, de hacer lo que es debido.

Pienso en esa sensación. Para mí cortar el agua de un baño es una buena acción. Eso me produce bienestar. Es algo subjetivo. Me asusta. Me asusta que esa sensación de bienestar dependa de las ideas que tengo en mi mente. Me asusta que el ser humano pueda sentirse reconfortado por creencias erróneas.

lunes, 25 de agosto de 2014

Nueva etapa


Hoy es un día importante para mí. Hoy doy un paso más en mi objetivo de una vida minimalista y sostenible. Hoy me dan las llaves de mi nuevo piso. Alquilado. Al lado de mi trabajo actual. En un pueblo a unos 15 minutos en coche de Zaragoza y a 5 en bicicleta de mi trabajo.

Estoy ampliamente ilusionado con esta nueva etapa. Pero también estoy un poco triste porque me separo de mi hermano. Siempre hemos vivido juntos y nos emancipamos de las faldas de mama y papa hace unos cuatro años para compartir piso. Es algo natural, es algo que tiene que ocurrir en el transcurso natural de las cosas. Por eso es una tristeza relativa, porque es bueno saber que los dos evolucionamos.

jueves, 21 de agosto de 2014

Apps en busca de la productividad

Aunque muchas veces tenemos la mejor intención de realizar un buen trabajo no siempre lo conseguimos. Somos seres con ansias de terminar cuanto antes, y esas ganas son las culpables de no aprovechar nuestro tiempo al máximo. Nuestra mente dibuja un resultado final en un minuto, cuando en realidad lo necesario para alcanzarlo son semanas de duro trabajo. Eso nos empuja a hacer mal las cosas.

La organización es algo muy importante. Nuestra memoria es algo mágico, una herramienta espectacular, pero la sobrevaloramos. Somos seres humanos. Cometemos errores por naturaleza. Olvidamos cosas.

Por eso es importante contar con aplicaciones externas que nos ayuden a materializar nuestros objetivos. Organizarnos es fundamental, pero debemos encontrar un término medio en el que el tiempo de preparación de nuestras acciones no supere el tiempo que nos costará acometerlas.

Quiero recomendaros cuatro aplicaciones on-line. Podréis usarlas tanto en vuestro móvil Android como en vuestro ordenador. Gestionaréis vuestro tiempo mejor y nada se os escapará. Son totalmente gratuitas, aunque necesitaréis registraros en diversas Webs:

martes, 19 de agosto de 2014

Itinerario por el norte

Selva de Irati
He vuelto por fin de mi segunda semana de vacaciones. Esta vez ha sido un poco más movidita y no hemos establecido un lugar fijo donde dormir. Ese es uno de los grandes encantos del camping, que puedes ver cosas durante el día sin saber donde vas a pasar la noche. Han sido nueve días de pura improvisación por culpa/gracia de la meteorología. Las lluvias nos obligaron a abandonar la costa cantábrica para buscar cobijo entre las montañas leonesas. Vaya cambio en pocos kilómetros.

Empezamos el viaje en Zaragoza en dirección a la Selva de Irati, uno de los mayores hayedos de Europa que se extiende por Navarra traspasando la frontera francesa. El camping Urrobi fue con diferencia el mejor de todas las vacaciones. Su césped era como una alfombra y estaba cuidado hasta el máximo detalle. En él nos tumbamos sin miedo: sin piedras, sin apenas bichos, fresco... Jugamos descalzos a las palas sin miedo a pisar guijarros que nos arruinaran las vacaciones. Al día siguiente nos esperaba la famosa Selva. Es una de las grandes maravillas de la península, aunque no la pudimos disfrutar en su totalidad por la falta de tiempo. Nos desplazamos allí con la furgoneta y sacamos nuestras bicicletas de montaña para hacer una ruta que transcurría por las orillas del pantano. Comimos en mitad del camino y seguimos por su sinuosas pendientes.

Covadonga
La siguiente parada fue Castro Urdiales. Este gran pueblo que es casi ciudad nos recibió con lluvia y nos despidió con ella. Poco podemos contar pues de esta zona, que no nos ofreció más que una bonita panorámica de la costa desde lo alto de un camping colocado en una ladera de pendiente enfilada. Así que nos dirigimos directamente a Gijón al día siguiente.

El camping estaba en la misma orilla del mar. Desde allí divisábamos todo el paseo marítimo donde las olas rompían enfurecidas, llegando en algunos casos a una altura mayor que la de un hombre. La ciudad nos sorprendió gratamente cuando recorrimos el paseo con nuestras bicis. Una ciudad para la bicicleta. Llegamos al parque de la otra punta y meditamos unos minutos entre risas. Vimos alguna exposición y terminamos cenando en un vegetariano. La noche era bien cerrada a nuestra vuelta a la tienda de campaña.

León
Y el siguiente día estaba bien marcado en el calendario: los lagos de Covadonga. Nuestro desconocimiento hizo que pagáramos la novatada al intentar llegar con el coche hasta arriba. Afortunadamente para el medioambiente hay que pagar para ello, y así lo hicimos. Un paseo por las minas y los lagos en un marco incomparable. Y de vuelta la Santina nos recibió con los brazos abiertos. Bajamos y volvimos a Gijón. Nuestros planes de cenar con sidra se desvanecieron ante una ventolera capaz de desmontarnos la tienda. Gracias a nuestros vecinos leoneses que nos clavaron bien la tienda en nuestra ausencia pudimos dormir tranquilos. La lluvia azotaba sin descanso mientras en la oscuridad del mar las luces de un helicóptero remolcaban la embarcación de un pescador despistado, incapaz de volver a la orilla por sus medios.

Fagus
Y nuestros vecinos nos recomendaron León. Allí no llovía. Allí nos fuimos. Vegacervera escondía tras el peligroso puerto de Pajarés un camping bueno, bonito y barato. Acampamos allí y nos dirigimos al otro lado de la montaña. En Ciñera de Gordón comimos antes de hacer una ruta que no haríamos hasta el día siguiente. Lo descartamos porque era tarde, así que decidimos ir a León capital. Los leoneses son gente muy curiosa y dicharachera. Les gusta mucho relacionarse y son amables y serviciales con los turistas. En León paseamos por los aledaños de su catedral y visitamos algún que otro museo. Finalizamos la visita con una buena ración de papas bravas. León en bicicleta mola.

Cueva de Valporquero
Con el nuevo día volvimos a Ciñera para visitar el Faedo. Es un pequeño hayedo con un encanto brutal. Sus historias de brujas de buen corazón nos conquistó, así como Fagus, un árbol de más de 500 años de antigüedad cuyos vecinos humanos lo cuidan tanto que me dan envidia. Más allá seguimos por el interior de un barranco que no desmereció en absoluto. Un lugar idílico. Por la tarde comimos y visitamos la cueva de Valporquero, una cueva que pasa por debajo del pueblo del mismo nombre. Espeleología por cuatro duros, un buen guía, espectaculares estalagtitas de todo tipo, y algo distinto para aquellos que no sufrimos claustrofobia. Y al salir subimos a lo alto del pueblo, que lo llaman atalaya. Para terminar el día paseamos por las hoces de Vegacervera, un barranco por el que pasa la carretera.

Atapuerca
Y al día siguiente dirección Burgos parando en Palencia. Decepcionante la capital palentina, de la que yo personalmente esperaba mucho más. Burgos nos encantó. Su catedral, sus puentes, su museo de la evolución humana. No es tontería que sea patrimonio de la humanidad. Y llegamos de noche al camping de Villasur de Herreros, donde eran fiestas. Los campistas jóvenes disfrutaban de una juerga 24 horas, y no se cortaban en gritar fuera la hora que fuera. No es una queja, es un hecho. Dormimos para levantarnos y comenzar la vía verde que pasa cerca del pueblo. Os lo repito, llevad bici siempre. Unos cuantos kilómetros para darle caña a nuestras piernas y de vuelta al camping para comer. Sin tiempo de siesta visitamos Atapuerca y sus yacimientos, para luego ver su parque arqueológico. Todo un espectáculo de conocimiento y práctica, sobre todo gracias a un guía que nos hizo vivirlo de sobremanera. Ese Sergio merece una mención a parte. Vimos como cazaban nuestros antepasados, cómo fabricaban herramientas, como hacían fuego... y todo de forma práctica. La teoría sola acaba por morir. Por la noche nos acercamos a Villasur para ver a los Hermanos Calatrava, humoristas intemporales que actuaban allí. Participamos en el bingo del pueblo y comimos unos gofres. 

Y llegó el día de volver a Zaragoza. Por el camino paramos en Logroño para comer en la calle Laurel. Tapas vegetarianas es posible, y deliciosas. Y finalmente llegamos a nuestra ciudad. Nueve días espectaculares, con una gran compañía y un itinerario altamente recomendable. Os animo a que lo hagáis si os gusta ir de camping. Mis primeras vacaciones sin carne.

jueves, 7 de agosto de 2014

Cualquiera te puede convencer de cualquier cosa


Cambiar de hábitos alimenticios no es nada fácil. La sobreinformación es tan peligrosa o más que la desinformación, y hoy gracias a Internet tenemos acceso a toneladas de la ella. Por eso a veces me siento un poco perdido. Leo esto en esta Web y al día siguiente encuentro lo opuesto en un blog... Es complicado.

Pienso que cualquiera te puede convencer de cualquier cosa en Internet. Eso lo hace muy peligroso. Existen en Youtube miles de documentales hablando de distintos temas, y hay que tener cierta personalidad para no caer en la trampa.

Todos tienen sus argumentos y en la vida no todo es blanco o negro como decían en "El otro lado de la cama". Por supuesto que ningún extremo es bueno, y para dejarse llevar por alguien en esa posición hay que tenerlo muy claro.

martes, 5 de agosto de 2014

Surfing again


Este año he vuelto a surfear, y lo he hecho en el mismo lugar que el año pasado. Ajo es un pueblo de la costa de Cantabria que tiene un gran atractivo natural. Tiene un par de calas espectaculares para el baño y la práctica del Surf, y un entorno precioso. El cabo de Ajo es la parte más alta de la provincia de Cantabria y la ría que se mete en la tierra justo a su lado también te deja con la boca abierta. Algunas de sus panorámicas son dignas de salir en películas fantásticas.

BookCrossing, a la caza de libros


En las vacas flacas es cuando apretamos más nuestro ingenio para sacar ideas tan brillantes como esta. Se trata de registrar en una página Web los libros que te hayan gustado y escribir en ellos un código que te dan. El siguiente paso es abandonar el libro en cualquier sitio. Lo más romántico parece ser el banco de un parque o una mesa en una cafetería. Cuando alguien lo recoja verá la dirección de la página Web, e introduciendo en ella el código del libro podrá dejarte un mensaje. Ese mensaje llegará a tu correo electrónico, y el usuario que lo ha escrito volverá a abandonar el libro en alguna parte.

martes, 15 de julio de 2014

Comer ecológico es fácil

fuente: www.gastronomiaycia.com
Comer ecológico es mucho más fácil de lo que pensamos. Lo difícil es superar las innumerables tentaciones que encontramos en nuestro día a día, con la cantidad de supermercados que tenemos tan a mano. Allí tenemos todos los productos juntos y no tenemos que volvernos locos de tienda en tienda para completar la cesta de la compra. Pero como sabéis esto no es nada sustentable.

Nos frenan la comodidad y las prisas que llevamos siempre en nuestra rutina. Eso es lo que evita que perdamos tiempo en saber lo que comemos, de donde viene, a quien beneficiamos y si ha habido sufrimiento en el proceso. Sacrificamos la calidad de la comida por el tiempo que nos cuesta comprarla.

viernes, 11 de julio de 2014

Lo hago por vosotros

fuente: http://franciscohdz10.blogspot.com.es/
En el trayecto de mi casa a mi trabajo hay cuatro cuestas en las que sufro para llegar arriba. En días ventosos como hoy todavía es peor, y anticipo mucho el sufrimiento. Quiero decir que mucho antes de tener contacto visual con esas pendientes ya estoy pensando lo que me va a costar subirlas.

Y es entonces cuando pienso en por qué hago esto. Y me acuerdo de vosotros, porque esto lo hago por vosotros. Porque gracias a este trayecto en bicicleta no quemo carburante ni emito gases contaminantes a la atmósfera. A vuestra atmósfera. El planeta no se curará sin un esfuerzo por parte de todos, y este es un cachito de mi esfuerzo.

lunes, 7 de julio de 2014

Llueve... hoy también voy en bici a trabajar

Hoy es un día lluvioso para ir en bicicleta a trabajar. Toda la semana pasada lo fue y sin embargo no me detuvo. Si me detuviera la lluvia entonces no podría vivir en ciudades como Copenhague:



jueves, 3 de julio de 2014

Saber más sobre nuestra bici

fuente: ciclismoafondo.es
No sé demasiado sobre la mecánica de la bicicleta, y puedo decir que soy afortunado porque apenas he tenido percances sobre ella. Sé lo justito: quitar las ruedas, arreglar pinchazos y colocar la cadena cuando se me sale. Para lo demás lo llevo siempre a Decathlon, que es donde me la compre. Y los precios no son malos, pero ya va siendo hora de ser un poco más autónomos, ¿no?

miércoles, 2 de julio de 2014

Ruta vegetal

fuente: www.resuelto.com
Si seguís el blog desde siempre sabréis que he tenido mis épocas en las que he tonteado con el vegetarianismo. El motivo fundamental para hacerlo es el maltrato que sufren los animales en granjas industrializadas, pero hay muchos más.
¿Sabíais que si el resto del planeta llevara el nivel de consumo que Europa necesitaríamos dos planetas Tierra para satisfacerlo?
Me resulta complicado dejar la carne porque me encanta. Pienso que lo importante es seguir intentándolo y no dejar de lado mis convicciones por la comodidad. El primer paso no es muy ambicioso: hacer ciertos días de la semana exclusivamente vegetarianos.

sábado, 28 de junio de 2014

Vende las cosas que no utilices

Una de las máximas del minimalismo es que cuanto menos tienes, más libre eres. Se puede resumir en tan solo tres palabras:
Menos es más
Poseer menos es preocuparse menos. Cuando empecé a leer sobre esto me di cuenta de la cantidad de cosas que tengo acumulando polvo en cajones y estanterías. Libros, guías de viaje, dispositivos informáticos, alguna bicicleta vieja... Y empecé a pensar cómo podría deshacerme de todo eso. Evidentemente hay cosas que no las quiere nadie, pero habrá otras por las que podré sacar alguna compensación económica.

miércoles, 25 de junio de 2014

El Proyecto 333


Ya hace un par de semanas que me metí de lleno en el Proyecto 333. Se trata de una forma de vivir con la menor cantidad de ropa posible, y no se refiere a ir desnudo por la vida. El objetivo principal es simplificar nuestra vida al máximo de acuerdo con la siguiente afirmación:

Todo lo que posees representa un gasto para ti. Aunque no lo utilices está ocupando un espacio, y el espacio hoy en día se paga.

domingo, 22 de junio de 2014

Días de bicicleta

Vuelvo a los días de bicicleta, lo que es para mí una gran satisfacción por varios motivos.

fuente: www.miparque.cl
En primer lugar porque sobre ella encuentro el tiempo para meditar que me falta en el día a día. Y es que aunque reconozco que es una práctica que me viene muy bien me resulta complicado encontrar el hueco para sentarme y pensar. Y sobre la bicicleta no hay posibilidad de renuncia porque estás allí pedaleando, sólo, contigo mismo.


viernes, 13 de junio de 2014

La justicia no existe

El título de este artículo no dice la verdad realmente. Es posible que lo que quiere decir es que no existe una justicia global tal y como creemos conocerla, sino que cada uno de los seres humanos que han habitado este planeta tiene una versión distinta de la justicia. Y digo los seres humanos porque los animales no piensan si tienen lo que merecen o no, no lo valoran aunque evidentemente siempre buscan lo mejor para ellos.

viernes, 6 de junio de 2014

El día que...


Antes de vivir en Zaragoza capital vivía en un barrio rural situado a las afueras de la ciudad. En realidad me gustaba mucho vivir allí porque era muy tranquilo y podía salir a la calle con solo abrir una puerta, pero tenía el inconveniente de que cuando salía a tomar unas cervezas por Zaragoza no tenía mi cama a mano. Fue así cuando decidí montar una pequeña estructura en mi furgoneta que me permitiera dormir las noches de salir hasta que se me pasara la tontería, para después coger el coche y volver a casa.


miércoles, 4 de junio de 2014

El lenguaje predictivo


Poca gente es la que realmente escucha. Cuando prestamos atención a lo que alguien nos dice lo que realmente hacemos es intentar predecir sus próximas palabras. Es lo que hacemos. ¿Acaso no conocéis a alguien que siempre se dedica a terminar las frases que empiezan los demás? Yo sí. Somos como los móviles modernos, que siempre están sugiriendo las palabras que escribimos, intercambiándolas por otras si no les parecen correctas. Estos van aprendiendo palabras conforme los corregimos, igual que nosotros, que solo podemos completar lo que pensamos que va a decir el otro con las cosas que conocemos. 

Nosotros escuchamos e intentamos anticiparnos a lo que sale de la boca de los demás, por eso nunca existe una escucha pura. Pasamos sus sonidos por el filtro de nuestros mapas mentales para procesar una respuesta rápida, que se va generando al tiempo que recibimos el mensaje. ¿Cuantas veces escuchamos sin pensar en nuestra respuesta? Es difícil escuchar y después procesarlo todo cuando el interlocutor ha terminado. Y entonces pensar y hablar. Pero como somos egoístas por naturaleza preferimos buscar los argumentos necesarios antes de recibir el mensaje, y por eso hay tantos malentendidos.

Una vez más la vorágine de nuestra vida y nos atropella para evitar que nos tomemos la vida con más tranquilidad para saber escuchar a los demás. Una cualidad en peligro de extinción en estos tiempos, que quizás nos sirviera no solo para comprender a los demás, si no para captar de forma más acertada y sin prejuicios la información que viene desde fuera.

martes, 3 de junio de 2014

El entorno de Luesia

Refugio de L'Artica
Otro desconocido para muchos zaragozanos es el entorno de Luesia y Biel. Están en la zona de las Cinco Villas, y tal vez conozcáis la primera población gracias al pozo Pígalo. Por lo que sé, a los originarios de Luesia les molesta que les digas que conoces su pueblo por su cercanía con el pozo, porque como ellos mismo dicen, Luesia es mucho más que eso. Y es que este entorno prepirenaico esconde preciosos senderos a través de valles y barrancos, como el que hice hace dos o tres semanas. 

Fuente



Llegando a Luesia desde Zaragoza podemos preguntar allí para ir hacia la fuente l'artica. Hay que salir del pueblo y entrar por una larga pista forestal, de unos 10 kilómetros. Llegaremos a un refugio bien metido en un valle muy verde, un entorno muy bien cuidado donde pastan vacas libremente. No voy a dar una ruta porque nosotros no tuvimos mucho éxito con la que teníamos trazada, y es que el entorno es tan natural que faltan indicaciones. Realmente es difícil perderse por allí porque sabes que aparcas en el refugio, y conforme subes sabes donde queda exactamente. Nosotros encontramos un par de fuentes de agua potable, fresca y de una gran calidad. En la primera que encontramos empezó nuestro ascenso por un sendero, adentrándonos en un frondoso bosque que subía por una ladera de un barranco. Podemos disfrutar entre tanto de los nombres extraños de varias plantas, escritas en letreros de madera. Estamos en una ruta botánica, y cada poco vemos nuevas especies bien señalizadas.

Mirador
Después de unos 40 minutos accedimos a una pista por la que sí se puede ir en coche, pero no duramos mucho por allí porque pasamos a la otra ladera del barranco. Empezamos a subir de nuevo y alcanzamos la otra fuente. Y por el mismo camino ascendimos a un mirador desde el que se podía ver todo el pirineo nevado. Decidimos volver al coche por otro camino, y aunque desde arriba veíamos el refugio, no nos fue posible encontrar un camino adecuado para acceder a nuestro coche. Tuvimos que volver por nuestros pasos para regresar, y fue bastante paliza.

La caminata es ciertamente preciosa, pero el hecho de no estar el camino bien señalizado genera cierta tensión que no permite disfrutar al 100% del camino. Cuando la terminamos volvimos en coche a Luesia para tomar otro camino, el del pozo Pígalo. Allí terminamos el día con un chapuzón, aunque el agua estaba helada y no hacía calor del todo. Por eso estuvimos solos en un pozo tan famoso como este.

Como conclusión os diré que merece la pena ir a dar un paseo, pero con precaución. El hecho de no controlar la zona y la falta de señalización puede hacer que andeis más de lo deseado y os estreseis pensando en llegar de nuevo a vuestro vehículo. Lo sé por experiencia.

El pozo pígalo:

lunes, 2 de junio de 2014

El blog se hace mayor


Casi a la vez que mi furgoneta va a cumplir 100.000 km, mi blog también se hizo mayor. Hace menos de dos años que lo abrí y este mes pasado superé las 2.000 visitas, llegando a un total de más de 20.000 desde que empecé a escribir en electropollo. Este es el post número 350.

Estoy muy satisfecho por lo que he escrito, y también ilusionado por lo que queda por escribir. Perdonadme por el tono, que acabo de escuchar el discurso de despedida del rey y tal vez se me haya pegado algo de la nostalgia del discurso del Borbón. Esto es muy diferente porque nada va a cambiar, porque para mí este blog es algo personal sin ningún propósito con vistas hacia afuera.

Para mi electropollo es una herramienta para mejorar mi redacción, algo que me fuerza a escribir y a inventar, a investigar y a aprender. Es un lugar donde abro la mente a cosas que jamás me interesarían sin tener la necesidad de escribir sobre algo. Me ha hecho crecer mucho culturalmente. Además sigue cumpliendo su función de diario on-line, donde escribo sobre lo que me preocupa o sobre las cosas que hago, quedando almacenado para ser consultado en cualquier momento: mis viajes, mis pensamientos, mis carreras... cualquier cosa.

Y la última de las premisas: sin presión. Escribo sobre lo que quiero cuando quiero. Este blog es mío, tiene mi sello y no cumplo expectativas de nadie.

¡Gracias a todos los que alguna vez habéis entrado en electropollo!

viernes, 30 de mayo de 2014

Un horizonte muy lejano


Como si de un fogonazo se tratara me acordé de una película que me gustó mucho cuando era más pequeño. Recuerdo que me la hicieron ver en el colegio no sé muy bien por qué razón, pero recuerdo que me gustó. Así que me hice con ella para volver a verla. Entiendo que la vi en la asignatura de Historia, porque tiene mucho que ver con la época de los señores feudales en Europa, y de la consecución de nuevas tierras en América por parte de los ingleses.

Es una historia de lucha de clases, en la que hay un abuso de poder al que un joven muchacho reacciona, enfrentándose al que gobierna todas las tierras de Escocia. En su burdo intento acaba de camino a América, con el sueño de conquistar una tierra que sea suya, tal y como le prometió a su padre.

Después de verla creo que es una película bastante entretenida, a pesar de que leí muchas malas críticas. La puntuación que le dan en portales como Filmaffinity es más baja de lo que yo me esperaba, pero en cualquier caso a mí me gustó bastante.


jueves, 29 de mayo de 2014

Jose Mujica, un político de nota

No quiero hablar de la palabra austeridad, porque está prostituida en Europa. Abogo por una manera personal de vivir con sobriedad. Porque para vivir hay que tener libertad, y para tener libertad hay que tener tiempo. Si me preocupo mucho de los cacharros, de la casa grande, del servicio, de patatín y patatán... No tengo tiempo, me tengo que ocupar de eso. Y si tengo mucha plata para tener eso me tengo que preocupar que no me roben, entonces prefiero tener el mayor margen de tiempo disponible para hacer lo que a mí me gusta. Y eso es la libertad. Mientras tengo que trabajar para cubrir la olla no soy libre. Soy libre cuando hago con mi tiempo lo que a mí me gusta y me motiva. Entonces soy sobrio para tener tiempo, porque cuando tú compras con plata, no estás comprando con plata, estás comprando con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Y lo único que no se compra en La Tierra es la vida. Entonces hay que ser avaro en la forma de gastarla, y veo que la humanidad está enloquecida perdiendo tiempo: no tiene tiempo para el hijo, cuando es joven no tiene tiempo para la novia, no tiene tiempo para los hijos, y cuando te quieres acordar eres un viejo reumático, y te pasaste pagando la tarjeta...

Estas son las palabras de José Mujica, presidente del Gobierno de Uruguay. Un político atípico que demuestra que se puede ser "sencillo" y a la vez mantenerse al margen de la corrupción y de la tentación de abusar del poder para robar. Ojalá todos fueran como él, aunque evidentemente esto es una absoluta quimera. Vive en un huerto y renuncia a la mayoría de su sueldo para ayudar a los mas necesitados, y la casa presidencial la utiliza en verano para alojar a los sin techo. Parece un ser de auténtica ficción. Leeremos a Confuncio tal y como nos ha recomendado el señor Mujica.

Lo que he escrito es sólo unas frases, pero tiene muchas que merece la pena repasar. Os dejo la entrevista que le hicieron en Salvados, y alguna otra.

ENTREVISTA EN SALVADOS


miércoles, 28 de mayo de 2014

Profetas de la ciencia ficción: antes y ahora


¿No os dais cuenta de que antes teníamos una versión mucho más positiva del futuro que ahora? Hace muchos años Julio Verne escribía sobre viajes a la luna y aparatos que eran tan avanzados que sólo podían estar en la imaginación de un genio como él. Lo que el escribía en sus libros eran gracias a una humanidad próspera, tan avanzada en tecnología que era capaz de casi cualquier cosa. En 'Regreso al futuro II' observábamos coches voladores, como en tantas otras películas, y monopatines flotantes. Zapatillas que se abrochaban solas, o videoconferencias que hoy son el pan nuestro de cada día.

¿Qué ha cambiado para que aquellos que veían una humanidad creciente ahora sólo hagan producciones tan catastróficas? WallE es una de esas películas que no le auguran un buen futuro a la humanidad, pero ni a ella ni a los seres con los que conviven en La Tierra. Ya solo vemos desastres naturales provocados por la acción del hombre, nunca vemos una película en la que felizmente la tecnología haya despertado un futuro alentador para nuestro planeta.

¿Por qué este pesimismo? ¿Dónde estaba antes? ¿Cuando se perdió la ilusión por lo que era capaz de ofrecernos la tecnología? Esta claro que tendrá delito, si en un futuro que nosotros no veamos, se cumplen algunas de estas catástrofes. Es cómo el fumador que es avisado una y otra vez de que si no lo deja acabará pagando unas consecuencias irrecuperables, y aun así prosigue su camino cigarro tras cigarro. Un cigarro parece no hacer daño porque no vemos consecuencias inmediatas, pero después de días con este hábito se produce el fatal desenlace.

Estamos avisados, y no nos avisa nadie. Nos avisamos nosotros mismos, y aún así nos precipitamos hacia ese destino tan desdichado. La historia es larga y nuestra vida corta, y aunque el día tenga 24 horas las cosas siguen ocurriendo, cada cierto tiempo. Parece que se creó la constitución española hace mucho, pero si vemos la línea de tiempo de la historia de nuestro país, fue hace cuatro días. '20 años no es nada' dice la canción, y aunque en nuestras vidas nunca pase nada, las cosas PASAN, lo que ocurre es que no somos conscientes.

martes, 27 de mayo de 2014

Valorar


Entré a un bar y me pedí una cerveza. Venía de jugar un partido de fútbol con un amigo, y él y los demás se liaron a una partida al futbolín. Yo ya había tenido suficiente competición por aquel día y preferí mantenerme al margen, viendo lo que echaban por la tele del garito tranquilamente. Las camareras eran monas aunque bien distintas, una bien flaquita y la otra algo voluptuosa. De repente entró por la puerta una mujer más mayor cuya cara me resultó familiar, pero no llegué a saber quien era hasta pasado un rato.

El recuerdo de ella me venía desde hacía años, muchos años. Era la madre de alguien a quien yo conocía, alguien a quien no le faltó nunca de nada. Y no es que a mí me faltase algo, que nunca fue así, si no que él tuvo absolutamente todo lo que quiso gracias al potencial económico de su familia. Por alguna razón recordaba con desprecio a aquel muchacho, a su vida descapotable llena de caprichos y al éxito que se le presupone a aquel que tiene acceso a lo que está de moda. Me lo imaginaba como a Ken, al de la Barby, con su coche lleno de bellezas rubias, trabajando cuando le apetecía en lo que le apetecía.

Seguramente su vida nunca fue así, si no que era mi mente empanando una pequeña croqueta que se iba haciendo más grande a cada giro en el pan rallado. O quizás sí, no lo sé. En cualquier caso mi desprecio hacia él aumentó con cada pensamiento. La casualidad es muy caprichosa y me lo encontré pasados unos días en otra punta de la ciudad. Su apariencia reflejaba exactamente lo que yo imaginaba: camisa de cuadros bien planchada, pantalón vaquero corto con doble antes de la rodilla y unas zapatillas bien caras sin calcetines. Piernas depiladas y una imagen bien llevada con lo último de la moda. Fue al verlo cuando decidí cambiar mi pensamiento.

¿Qué culpa tenía él de haberlo tenido todo hecho? ¿Qué culpa tiene él de que yo lo desprecie por ello? Seguramente todos en su posición harían lo mismo, y aunque me cuesta imaginarme en esa tesitura posiblemente yo también. No voy a decir que llegara a sentir aprecio por él, pero si cierta compasión. Compasión al pensar que él no tiene culpa de no necesitar esforzarse para comprar un coche, y que tal vez jamás podrá valorar tanto las cosas como yo. Tanto como yo valoro mi furgoneta, pagada cada céntimo con el tiempo invertido en mi trabajo, sin que nadie me regale nada. Sé que es algo inerte, algo material que me cuesta mantener y que algún día se romperá y tendré que vender. Pero ahora es un pedacito de mí, de lo que significó mi esfuerzo por conseguirla.

Fue una sensación extraña y un tanto bipolar pasar del desprecio a la compasión, pero fue un buen cambio. Un cambio que me ayudó a quererme un poquito más, y a no centrar mis pensamientos en lo negativo del asunto, que por otro lado tampoco tiene tanta importancia.

lunes, 26 de mayo de 2014

Ídolos de la superación

Nunca he sido muy aficionado al baloncesto y la primera vez que vi a Larry Bird fue en un videojuego de concurso de triples. Por su cara no parecía ser de los mejores y casi nunca me lo cogía para jugar, y hasta hace poco apenas he sabido nada de lo que fue su exitosa carrera.
Las apariencias engañan mucho. Era de los mejores, y tampoco parecía que hubiera tenido una infancia tan difícil, nacido en un barrio pobre donde sus padres apenas tenían para darle de comer a él y a sus hermanos. Su padre se suicidó antes de que Larry llegara a los 18. Su única vía de escape era el baloncesto, y pasaba horas tirando a canasta y pensando como mejorar su forma de jugar. Siempre fue un ganador inconformista, pero siempre fue humilde con los suyos. Fue a la universidad gracias a su talento deportivo y no encajó muy bien con la gente de alto standing, así que buscó una universidad más acorde con su personalidad, donde acabó triunfando. Sus duelos con Magic Johnson serán recordados durante años, y los anillos que ganó y las finales que perdió.

Pero para mí lo más impactante fue que cuando dio el salto a la NBA, su hermano le reventó un dedo jugando al baseball. Ya nunca pudo tirar como lo había hecho hasta ahora, pero no se rindió. Superó sus problemas aprendiendo a tirar de otra forma, y se convirtió en el mejor tirador de la historia de la NBA. Su padre le enseñó a soportar el dolor, porque un tobillo roto no era suficiente para no ir a trabajar. Creo que es una gran historia de superación que queda un poco oculta por su brillante carrera.

Me recuerda también a otros como Garrincha, que nació zambo. Con los pies girados hacia dentro 80º, una pierna 6 centímetros mas larga que la otra y la columna torcida. Fue operado pero no quedó bien, y sorprendentemente resultó ser el mejor regateador de la historia del fútbol. Su problema se convirtió en virtud para engañar a los defensores y zafarse de ellos. Todo es creer.

Y Ronaldo, el gordito. Fue un delantero temible y veloz, imparable en velocidad durante la primera parte de su carrera. No dejó de meter goles hasta que se rompió las rodillas. Después de varias operaciones volvió a jugar, pero ya no era ese delantero espigado que entraba desde atrás. Ahora pesaba más y sus movimientos eran más costosos. Se adaptó y se convirtió en un delantero de área, especialista como ninguno en el uno contra uno, volviendo a ser uno de los mejores del mundo. Ronaldo fue dos delanteros, pero los dos buenísimos.

viernes, 23 de mayo de 2014

Apagar las luces


Una vez escuché en la radio una entrevista a Vicente Del Bosque, actual entrenador de la selección española de fútbol. Cuando el locutor lo estaba presentando intentaba resaltar su figura humilde y humana con varios ejemplos, y uno de ellos era que cuando estaba entrenando a las categorías inferiores del Real Madrid se pasaba por los vestuarios para apagar todas las luces que se quedaban encendidas en los baños.

Esta claro que Don Vicente es un ejemplo de humildad, trabajo y cercanía, pero... ¿acaso no es eso lo que deberíamos hacer todos? ¿acaso lo normal no es apagar la luz de un baño donde ves que no hay nadie? ¿insinuaba el locutor que él no lo hacía? Pues efectivamente, eso no es lo normal. De hecho parece que tampoco es normal apagar la luz del baño que has utilizado. 

A menudo en mi trabajo apago las luces de otros baños que están encendidas porque sus usuarios son incapaces de hacerlo. Después de todo ellos no pagan la luz, ¿verdad? Yo no lo hago para ahorrar costes a mi empresa, ni mucho menos. Lo hago por el medio ambiente. Porque si uno se deja la luz encendida no pasa nada: solo es uno, y nosotros somos muchos, muchísimos. Pero es que ese uno multiplicado hace mucho. Y no cuesta nada apagar una luz.

Es un gesto, porque no vamos a salvar el planeta por apagar las luces de todos los baños del mundo. Pero ese gesto es una actitud que deriva en muchas otras cosas. Y esa actitud sí es importante, es una actitud colectiva. Olvidemos la conciencia individual, que ya esta un poco pasada de moda. Sólo vivimos en la piel de una persona, pero somos todos. ¿Que ocurre cuando alguien dice que no va a hacer algo porque nadie lo hace? Alguna vez he escrito en este blog la idea de que todos somos todos. Imaginaos que en esta vida no apagáis la luz porque nadie lo hace. Cuando morís os reencarnáis en un compañero de trabajo y decís lo mismo. Y así reencarnandoos en el resto de vuestro entorno. Así nunca se conseguirá nada, y la culpa será solo nuestra.

Hay que empezar a pensar como conciencia global, y no solo humana. Porque somos una persona, pero somos un colectivo. Porque somos de una raza, pero pertenecemos a la humanidad. Porque somos humanos, pero pertenecemos a un entorno. Porque somos ese entorno. Y lo vamos a disfrutar siempre si lo cuidamos.

Último día en China

Nuestro último día en China fue duro para mí. Me había cuidado de las aguas del grifo durante toda la semana, lavándome los dientes con agua mineral incluso. Me había cuidado el día anterior de comer cucarachas, escorpiones o serpientes a la plancha. Pero al ver que los demás estaban bien, decidí lavarme los dientes con agua del grifo. Y al día siguiente fui a visitar al señor roca como unas veinte veces.

Desde primera hora sufrí intensas punzadas de dolor de tripa, y no pude comer nada hasta bien entrada la mañana. Sin embargo eso no me impidió ir a visitar la Ciudad Prohibida, una espectacular zona de plazas donde antes sólo podían entrar algunos privilegiados. Los que intentaban hacerlo sin permiso acababan siendo asesinados. Es enorme y la afluencia de turistas es muy grande. La sucesión de plazas parece interminable y muchas de ellas son tan parecidas que parece que no avanzas. Los portones entre plazas son grandiosos y tienen una decoración oriental muy recargada. Podemos encontrar dentro pequeños templos y algún que otro edificio decorado como antaño, con el mobiliario de aquella época. Pero para mí la parte más bonita es la parte del final, con pequeños árboles dando color al constante color piedra.

La siguiente parada iba a ser el Templo del Cielo. Para ello tuvimos que coger un metro, pero perdimos un tiempo precioso buscando una estación. Preguntamos a un turista que nos indicó la dirección, pero nos pasamos y llegamos a un punto en el que nadie sabía inglés. Después de 40 minutos andando, algunos nos decían que cogiéramos un bus para ir a la estación más cercana. Fue una travesía por el desierto, hasta que sin parar de caminar dimos con una, con cierta suerte.

El metro nos dejó en una de las puertas del Templo del Cielo. Se trata de un bonito parque en el que hay que pagar para entrar. Nosotros además compramos un plano pintado a mano con mucho arte, que nos indicaba donde estaban las cosas más importantes del mismo. En cada uno de estos sitios te pedían la entrada, y Hugo tuvo que comprar otra porque no sabía donde la había metido. Afortunadamente no era demasiado caro. Vimos cosas bastante curiosas: un travesti cantando y gente ofreciendo espectáculos al aier libre para llamar la atención del viandante. La verdad es que el parque es precioso, y tiene partes muy curiosas y bonitas. También había un árbol que tenía cierto significado místico. Los chinos que por allí pasaban extendían sus manos para acercarlas al tronco, como si emitiera una especie de forma invisible. Parecían los de la película Avatar, pero escupiendo en el suelo.

Al salir del parque comimos en un McDonalds en contra de la voluntad de Pablo, y como ya era algo tarde terminamos gastándonos los pocos cuartos que nos quedaban en el mercado de la seda. Es un buen sitio para terminar de gastar moneda china, porque luego en el cambio del aeropuerto te la clavan, por lo que es preferible gastarlas en algo material que puedas llevarte a casa. Y para finalizar nuestro viaje terminamos cenando de nuevo en el hotel, cerveceando aquellos cuyo estómago se lo permitió.

Al día siguiente vuelo de vuelta al punto de la mañana. Nos esperaban más de 24 horas entre vuelos, esperas, autobuses y taxis.

jueves, 22 de mayo de 2014

Vive contando primaveras

A veces nos obsesionamos con nuestros objetivos y nos dejamos llevar por la velocidad a la que nos empuja la vida. A veces nos angustiamos cuando no llegamos a lo que se supone que debemos llegar. A veces una venda nos tapa los ojos de tal forma que no somos conscientes de lo pequeños que somos.

Se nos olvida que algún día moriremos, y con nosotros todos nuestros problemas. Así que a menudo es preciso recordar lo insignificantes que somos, y que no pasa nada si vivimos "contando primaveras". Porque eso es lo único que debe preocuparnos en realidad: contarlas. Lo demás es secundario.

A veces en lo más superficial encuentras una frase que parecía no significar nada, pero puede significarlo todo: (tranquilízate, tómate un café y...)
vive contando primaveras
.

Bonus track


miércoles, 21 de mayo de 2014

La zona olímpica y los puestos de comida de bichos

Después salir de la Gran Muralla aprovechamos para ir al baño y comprar bebidas isotónicas antes de montar en el autobús. Nuestro siguiente destino sería la zona olímpica de Beijing, y en el trayecto nos quedamos dormidos todos. Despertamos ya en la ciudad en una gasolinera donde Yakuza echó combustible, y aparcamos el coche en un parking de un centro comercial.

Salimos por unas escaleras a espacio abierto, y cruzando una carretera llegamos a una gran explanada de cemento donde se veían fundamentalmente tres edificios muy marcianos: el nido, el cubito y otro a lo lejos muy alargado. El primero era el estadio de fútbol donde también se celebraban los eventos de atletismo, el segundo  la piscina para deportes acuáticos y el tercero me recordaba al último platillo volante de la película de 'Men in black'. La explanada era enorme y estaba llena de comerciantes haciendo volar cometas que luego te intentaban vender. Lo que sí nos compró Yakuza fue un polo de hielo a cada uno, ideal para las altas temperaturas del día. El sabor era parecido al coco. 

Tras un rato de paseo se nos acercó Yakuza con su flamante iPhone donde había traducido algo para nosotros. La traducción rezaba: "¿Quieren ir a la posada a descansar o quieren seguir jugando?". Malditos traductores que hacen que nos creamos que estamos en un juego de rol. El pobre nos vino a decir que si queríamos ir al hotel ya o queríamos que nos llevaran a otro lado de Beijing. Decidimos que queríamos comer algo de comida china, pero no picante. Ahí también tuvimos un problema hasta que descubrimos que el traductor traducía picante como caliente, así que nuestros pobres guías flipaban un poco al entender que queríamos comer frío. Pero con gestos todo se arregla y finalmente entendieron que no queríamos comer embutido chino.

Yo esperaba que nos llevasen a algún sitio que ellos conocieran donde se comiera bien, pero los pobres no tenían ni idea. Se limitaron a llevarnos al centro comercial donde aparcamos y nos dejaron elegir un sitio. Elegimos uno y nos recomendaron algunos platos que estaban bastante ricos. Pagaron la cuenta que ascendía a 250 Yuanes, y con la tripa llena les pedimos que nos llevasen a un último lugar: un famoso parque de Beijing. Pero al llegar al enorme parking subterráneo no encontrábamos la furgoneta. Era alquilada y por eso ni siquiera Yakuza y Tripabarro recordaban como era. Pulsaban el cierre centralizado una y otra vez para ver si sonaba la flauta y se encendía entre los demás coches. Pero fue Jose, que no sabe inglés pero en los garajes y los pequeños comercios de regateo se mueve con soltura, el que la encontró pasado un rato.

Para cuando salimos del parking eran ya las 16:30, y el parque cerraba a las 17. Así que nos dijeron que ya no llegábamos, por lo que con ironía pedimos ir a "la posada". En una media hora nos plantamos en nuestro hotel y nos despedimos de nuestros guías. El precio acordado inicialmente era de 500 Yuanes, pero solo la comida les costó 250... Así que echamos cuentas y entre el coche alquilado, las entradas, las bebidas, los parkings... No sé cómo se ofrecieron a hacerlo. Les dimos 1000 Yuanes y aun así no sé si salieron con beneficio. Quizás a ellos no les importaba perder dinero y tener una experiencia con gente del viejo continente. ¿A ese punto puede llegar la amabilidad china? Quedaron satisfechos y nos despedimos muy agradecidos por su predisposición en todo momento.

Al llegar al hotel nos comunicaron que había habido un error con las habitaciones y que solo nos habían cobrado una. Nosotros nos hicimos los locos, y al rato cogimos el dinero reservado para ello y pagamos la habitación que nos faltaba. Aprovechamos para pedirle precio para ir al aeropuerto dentro de dos días, que era la fecha de vuelta. Por 400 Yuanes nos llevaban a los 5. Era mucho mas caro que el metro, pero el horario de salida era tan temprano que el primer metro del día nos iba muy justo. Así que decidimos pagarlo sin pensar demasiado.

Para aprovechar la tarde quisimos acercarnos al templo de Lama, pero por supuesto estaba cerrado por el horario. Afortunadamente estaba en una bonita zona de hutongs, así que decidimos dar una vuelta por las calles adyacientes. Eran muy chinas y muy típicas, rezumaban un encanto especial. La gente comía en terrazas, y nosotros nos sentamos en una para tomar unas cervezas. Resultó ser un bar de importación de cerveza, así que pudimos disfrutar de unas Franziskanner en China. Tras disfrutar de ese rato, decidimos ir a cenar a los puestos de insectos que estaban en otro punto de la ciudad.

Cogimos el metro y llegamos allí. Pablo y yo buscamos un baño público y al entrar nos encontramos con que no había paredes para los baños, que no eran tazas, sino los típicos agujeros que vemos en los pueblos. En uno de ellos un chino soltaba lastre sin complejos, sin vergüenza alguna, como quien caga en el campo. Eso nos llamó mucho la atención. Le faltaba el cigarrito en esa posición de cuclillas. 

Llegamos por fin a los puestos de comida. Carne, arañas, escorpiones, serpientes, cucarachas... Todo tipo de seres dispuestos a pasar por la plancha para ser devorados por los curiosos turistas. Y es que es puro turismo porque los chinos no comen realmente esas cosas. Sólo Pablo y Gambaro se atrevieron con una serpiente, cuyo sabor era una mezcla de pollo y sepia. Un poco raro, ¿no? Los demás comimos patatas, carne o tallarines. Todo de dudosa calidad gastronómica. Buen lugar para terminar nuestro penúltimo día en China.

martes, 20 de mayo de 2014

La Gran Muralla China

Eran las 7:50 de la mañana cuando nos llamaron por el telefonillo para despertarnos. Una vez más los chinos lo habían vuelto a hacer: despertarnos media hora antes de lo previsto. Nuestro conductor nos esperaba en la puerta del hotel junto con otros dos compinches. No obstante uno no cabía en la furgoneta de siete plazas que nos habían alquilado, así que se quedó en tierra incomprensiblemente el único que sabía español. Puesto que tenían tanta prisa solo pude escuchar de boca de este un "buenos días". Buen papel para un traductor que ya no volveríamos a ver.

Hugo se día más prisa que ninguno y había comprado desayuno para todos. A mí las cervezas del día anterior me habían afectado algo y lo que menos me apetecía era meterme en un coche, pero afortunadamente había aire acondicionado, y la furgoneta era amplia y cómoda. De los dos chinos que nos acompañaron, el que conducía era espigado y de gestos chulescos, y el segundo era tripudo y con una permanente sonrisa en la cara. Nuestra predisposición a entendernos con ellos era mayúscula, y la de ellos también, pero el idioma a veces es una barrera insalvable. Ni siquiera el Google Traductor que tenían instalado en sus iPhones ayudaba, ni las app que nos instalamos en nuestros móviles para traducción on-line.

Entendimos su propósito de madrugar tanto cuando llegamos a la salida por autopista de la ciudad. Unos atascos de kilómetros hacían que en determinados tramos andar hubiera sido más rápido. Nuestros chóferes estaban acostumbrados a ello y conocían todas las normas de circulación china: parecían tener preferencia los que se incorporaban a la vía y no se circulaba apenas por la derecha. Algunos coches ni siquiera llevaban matrícula. Puesto que no sabíamos sus nombres, apodamos cariñosamente a nuestros anfitriones como Yakuza (el espigado) y Tripabarro (el gordito). En ningún momento para ofender, se portaron con nosotros realmente genial. Yo intenté dormir pero mis compañeros no paraban de hablar, además de que Tripabarro interrumpía de vez en cuando señalándonos cosas que había por el camino: instalaciones de los juegos olímpicos o templos.

Después de una hora empezamos a ver anuncios en la carretera señalando tramos de la Gran Muralla. Pasamos dos tramos y en el tercero nos metimos. Mutianyu fue la zona elegida y Yakuza pagó por entrar en el parking y bajamos del coche. De ahí nos metimos en una fila en la que no había occidentales, y es que ni en la muralla íbamos a ver apenas gente de nuestros rasgos. Pensé que quizás ese tramo era más exclusivo para turismo oriental, y que nuestros anfitriones se lo habían currado mucho. La fila terminaba en un autobús que nos llevó en 15 minutos a otra zona ambientada de comercios de souvenires preparando al turista para la entrada. Allí Yakuza nos compró una botella de acuarius a cada uno porque el sol pegaba fuerte, y en la muralla escaparse del calor no iba a ser fácil. Pasamos por el baño y Yakuza nos sacó las entradas mientras Tripabarro se quedaba con nosotros, advirtiéndonos con gestos que cuidáramos nuestros efectos personales de los ladrones que allí esperaban un descuido. Jose y Pablo aprovecharon la ocasión para adquirir una gorra con la estrella comunista, tan típica del régimen chino. Yakuza también nos pagó una audioguía en inglés, y aunque se lo agradecí, para mí las audioguías son un auténtico incordio, y más en lugares que hay que andar tanto como en la Gran Muralla.

Después de entrar se nos acercó una china y nos pidió que nos hiciéramos una foto con ella y sus padres. Hablaba un perfecto inglés y era universitaria. Nos la volvimos a encontrar un par de veces más durante el camino por la muralla, y nos dijo que éramos muy guapos. Nosotros ya lo sabíamos, pero no sabíamos que era para tanto. Y es que allí éramos como famosos: cada 30 metros nos paraba algún turista chino y nos pedía una foto, y parar era un problema porque se formaban filas de chinos que no se atrevían a pedírnoslo en frío, pero si otro lo hacía él se unía. Así pasamos casi todo el rato en la muralla, como si fuéramos famosos de hollywood. Toda una experiencia de la que algunos disfrutábamos más que otros, porque a alguno no le hacía ninguna gracia pararse como si fuera una atracción de circo. Pasamos la primera torre de la muralla y nuestros guías pararon a echarse un cigarro. Cuando les dijimos que pretendíamos ir hasta la parte más alta posible se quedaron a cuadros. Hablaron entre ellos y dijeron que ellos no iban a subir más, que se quedaban en esa primera torre esperándonos. La verdad es que había tramos de bastante inclinación, no aptos para personas sedentarias. Y es que la Gran Muralla se extiende por las montañas en un sinuoso trazado en el que no importa lo escarpada que sea la montaña que la sujeta. Tras llegar a los más alto de ese tramo de la muralla nos hicimos unas cuantas fotos con y sin chinos, y volvimos al lado de Yakuza y Tripabarro, que nos esperaban impacientes para llevarnos a algún otro lado de Beijing.

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