lunes, 31 de marzo de 2014

La hora del planeta, mi hora


Y el sábado me uní a la hora del planeta. De 20:30 a 21:30 disfruté de 60 minutos sin luz eléctrica, sin Internet, sin móviles, sin ordenadores... y todo por un buen fin: dejar descansar a nuestro planeta. Reconozco que me costó un poco adaptarme, porque cuando coloqué las velas me encontré que no sabía que hacer.

Así es la dependencia que tenemos de la tecnología, tan brutal y aguerrida que cuando nos desconectamos nos sentimos perdidos. Me sentí aislado en la oscuridad de mi casa. Pero tras unos minutos de duda mirando a través del sucio cristal de la ventana, aproveché para hacer cosas que no involucraran nada eléctrico. Recogí un poco y después coloqué todas las velas encima de la mesa del comedor para conseguir una luz consistente. Después abrí un cuaderno que me había comprado hace unos días en un mercado solidario y empecé a escribir.

Allí estaba yo, a oscuras, conmigo mismo. Nada me podía distraer. No había teléfonos ni televisiones. Me daba la sensación de que la hora del planeta se había convertido en mi hora personal, y entendí que aunque no lo supiera me había echado de menos. La tecnología es hoy por hoy indispensable, pero nos eclipsa y nos enajena en muchos sentidos. Nos atrae de tal forma que acabamos poseídos por ella, y nos alejamos un poquito de nosotros mismos.

Cuando terminó la hora del planeta me pareció demasiado corta. Quizá, si me lo permito, empiece a hacer de vez en cuando la hora de mi mismo, en la que no solo ayudaré a descargar un poco la red eléctrica, si no que me descargaré a mi mismo de la inercia que me mueve.

Lo que me resultó una pena fue comprobar que apenas se apagaron luces en otras casas. Creo que no se publicitó bien la hora del planeta, que no llegó el anuncio a todo el mundo, y que muchos renunciaron por completo a hacerla.


El azud del Urdan

Cartel cercano al Azud

Nada de especial tiene esta ruta, que ya la he hecho en varias ocasiones. Sin embargo es un agradable paseo ahora en primavera, cuando las riveras del río Gállego rebosan color verde. Ayer, dando un paseo con mi perro, decidí que lo publicaría en el blog, ya que con este colorido tiene el mínimo interés que le falta con el calor del verano.

Yo partí del campo de fútbol municipal de San Juan de Mozarrifar, un barrio a pocos kilómetros de Zaragoza. Tomé el camino de la izquierda y lo seguí hasta el final, llegando al azud en poco más de media hora. Son unos 4 kilómetros los que hay hasta allí, una distancia tan pequeña que me atreví a pesar del amenazante aspecto de las nubes.

Merendero con Aula Dei al fondo
Tras unos primeros metros, el anillo verde (que es una serie de caminos que rodean Zaragoza al lado de las riveras de sus ríos) se va hacia la derecha por una pasarela que cruza el río, pero yo continué hacia delante. El camino no tiene pérdida, y tiene algo que intriga a los caninos: mi anterior perro Chucky se negaba a avanzar por él, y Miki tampoco quería. El primero se volvía por donde habíamos venido, y el segundo se me quedaba mirando mientras avanzaba para venir a la carrera cuando me iba a perder de vista. Pero siempre miraba hacia atrás. Ese dato, el cielo gris y la percepción de que no había nadie alrededor le daban un atractivo más al caminar, una especie de misterio inexplicado que no tenía mucho sentido.

Río Gállego
A mitad del camino encontré un bonito merendero con vistas al sucio río, maltratado a su paso por las poblaciones colindantes. Pero no me detuve porque quería llegar al azud y el cielo pintaba peor cada vez. A unos metros del destino empezaron a caer las primeras gotas, así que nos apresuramos, llegamos, y tomé una foto. La vuelta fue rápida. Miki tenía prisa por salir de allí, no sé si por el mal rollo que le daba el camino o porque cada vez llovía más. Volvimos a la carrera casi todo el rato, algo que mi perro agradeció.

El azud no es un lugar espectacular, pero el paseo es agradable para descubrir alguno de los caminos que rodean la ciudad maña. En el camino veremos a los lados la cartuja del Aula Dei (al otro lado del rio), la finca de la torre del Pino (donde se celebran muchas bodas) y algunos edificios industriales del polígono Las Navas de San Juan de Mozarrifar.

Azud

jueves, 27 de marzo de 2014

Explicación básica del funcionamiento de Internet

En algunos momentos me ha tocado intentar explicar como funciona Internet a algunos familiares cercanos, y a pesar de intentar hacerlo de la forma más sencilla posible me he topado con que parecía que habláramos en un idioma distinto. Cuantos más ejemplos se me ocurrían para hablar de forma menos técnica e intentar que mi receptor me entendiese, más se enrevesaba la cosa, y al final el que me escuchaba acababa por tener un cacao mental de la leche.

He pensado que quiza con tiempo y de forma escrita sepa plasmar las ideas del funcionamiento de Internet, para que los que se inician en la materia empiecen a comprender los conceptos de forma muy general. Vamos allá.

Internet está formado por miles de millones de páginas web. Para nosotros es fácil escribir en nuestro navegador la dirección de una página web y ver como se carga, pero detrás hay un proceso que se ejecuta de forma muy rápida y transparente a nuestros ojos. Y es que las páginas web no flotan en el aire, sino que están guardadas en un ordenador al que nos conectamos para acceder a ella, descargarla, y verla en nuestra pantalla.

Cada ordenador puede almacenar muchas páginas web (no solo una), y sabe cual tiene que enviarnos por la dirección que escribimos en nuestro navegador. Pero como os imaginaréis, ordenadores que almacenan páginas web hay muchos. De nada sirve que yo le pida a un ordenador la web "electropollo.com" si no la tiene almacenada en su interior: debemos encontrar el ordenador concreto que tiene la web que deseamos consultar. Por eso cada ordenador tiene un número que lo identifica, que viene a ser como su DNI (la famosa dirección IP).

Cuando pedimos a nuestro navegador que nos muestre una web, primero tenemos que saber que DNI tiene el ordenador que almacena la web que queremos. Así que nos conectamos a un ordenador intermedio, que relaciona el nombre de la web con el DNI del ordenador que la guarda (conocido como servidor DNS). Ahora que ya sabemos su DNI podemos conectar con él y pedirle la web deseada.

Y estas páginas se almacenan en aquel ordenador con un lenguaje de programación llamado HTML (que construye el esqueleto de la web y su estructura) ayudado con otro llamado CSS (que le da color y lo adorna para que quede bonito). Nosotros no entendemos nada de ese lenguaje, pero nuestro navegador (Internet Explorer, Mozilla Firefox, Google Chrome, Safari, Opera...) se encarga de traducirlo para mostrarlo como la página Web que es. 

Pero hay webs que tienen miles de páginas, ¿hay alguien en su sano juicio que se dedique a crearlas todas? De una en una sería una locura, ¿verdad? Ahí es donde entran otros lenguajes de programación como Java o PHP y las bases de datos. Gracias a ellos de una página podemos sacar infinitas. En la base de datos podemos almacenar datos sobre cualquier cosa: coches, noticias, eventos... Y con PHP o Java podemos consultarla y crear una página en HTML por cada coche que hayamos guardado allí. Es fácil y ahorra trabajo al programador. Ya no tienen que crear una página en HTML por cada artículo que tengan, lo hacen de forma automática y el resultado se manda en HTML a nuestro navegador, que nos lo muestra de modo que lo entendamos en forma de página web.

lunes, 24 de marzo de 2014

Una niña con cualidades innatas para la música


Entrando en museo de historias de Zaragoza por la puerta de la plaza San Agustín y bajando por la primera escalera visible, encontramos una exposición especial. Allí encontramos incontables formas de hacer música de forma artesana: tubos de cartón que aumentan anormalmente las ondas, copas llenas de agua a distintos niveles o latas de cerveza que contienen mas o menos piedras. Un lugar donde disfrutar como un niño con los distintos artilugios que generan sonidos, para combinarlos con genialidad de tal forma que al final surja la musica. Y es esa música la que yo he buscado tantas veces en mi, encontrando serias dificultades, propias de quien no tiene oído, de quien no nace con ese don para reproducir lo que se oye con un facilidad pasmosa. 


Y eso precisamente me encontré: una niña capaz de leer unas botellas rellenas de agua, viendo notas musicales en ellas. Minutos antes había estado yo golpeándolas, sin ningún tipo de armonía. En mi torpeza parecía un mono incapaz de utilizar herramientas, como en 'Odisea en el espacio'. Nada más dejar el palo destinado a tocarlas, de la nada apareció aquella niña, que lo cogió con destreza y lo utilizó con facilidad.


Sé que todo se puede aprender, y también sé que hay quien nace con cualidades innatas para algunas materias. Y por eso sé, que si alguna vez aprendo a tocar la guitarra como me he propuesto en muchas ocasiones, tendrá verdadero mérito, porque será fruto del trabajo y de la constancia, aunque nunca de mi facilidad de oído ni mi destreza natural con los dedos.


jueves, 20 de marzo de 2014

El agualleve de Anento

Yo y Miki

Una de las excursiones más sencillas que he hecho es el camino que lleva desde la localidad zaragozana de Anento hasta el aguallueve. Es un paseo para todos los públicos y sin apenas exigencia física, aunque podemos complicarlo
un poco más con la subida al castillo o volviendo al pueblo por la parte de la construcción celta en lugar de por donde hemos venido.

El aguallueve es una pared de donde surge el agua de la roca y cae al suelo de forma constante. A pesar de que la comarca es más bien seca, hasta en las épocas de mayor sequía los lugareños han podido disfrutar de esta estampa. Es curioso como hay tesoros como este escondidos por la provincia de Zaragoza, y a solo unos 80 kilómetros de la capital aragonesa.

Castillo
Cuando llegamos al pueblo en seguida encontramos zonas donde aparcar. El pueblo tiene un albergue y está acondicionado para la llegada de colegios o grupos numerosos que quieren disfrutar de la zona. Es fácil encontrar el camino que lleva al aguallueve, pero nosotros preguntamos para asegurarnos. El camino es muy sencillo, y unos metros del pueblo encontramos, a la izquierda, la subida al antiguo castillo del pueblo. No es una subida muy larga, pero hay algunas cuestas que exigen cierto estado de forma. Los pinos abrazan esta senda escalonada hasta llegar, por fin, a lo poco que queda de la fortificación. Podemos subir a la muralla tras atravesar el foso por el puente para disfrutar de excelentes vistas de Anento y de la sierra que lo acompaña.

Después bajamos por donde hemos venido y retomamos el camino en la misma dirección. Tras una media hora de espectaculares parajes dignos de películas del oeste llegamos al aguallueve, que queda a la derecha del camino. Aprovechamos un rato para rodear el estanque y ver de cerca como cae el agua fresca, entrando en la pequeña cueva formada por el agua durante años. En esa cueva no cesa de llover, y en un solo minuto puedes acabar completamente calado. Sin más, volvemos al camino.

Si no nos apetece subir, podemos volver por donde hemos venido. Pero si nos apetece conocer camino nuevo, un poco más complicado y sufrido, podemos continuar subiendo hasta arriba del pequeño cañón que forma la sierra. En unos minutos nos plantamos en lo alto, y el paisaje cambia a secas llanuras, más propias de la comarca. A los pocos metros llegamos a los restos de una construcción celta, pero la verdad es que está en tan malas condiciones que merece poco la pena perder más tiempo. Eso sí, desde allí vemos otra panorámica del pueblo, bastante chula.

Aguallueve
Es ahora cuando comenzamos a volver hacia Anento. Esta la senda poco indicada y mal trazada, así que tendremos que tirar de imaginación muchas veces, sin perder de vista el pueblo, dirigiéndonos hacia allí. En algo más de 1 hora terminamos la excursión.

Pero si os apetece, podéis comer en una zona habilitada para ello, a pocos kilómetros del pueblo. Cogemos la pista que sale del pueblo, y en unos kilómetros por esta camino de tierra llegamos a un cruce en el que tenemos que girar hacia la izquierda. Seguimos por allí, y el siguiente cruce lo tomamos hacia la izquierda de nuevo. Llegaremos a una zona de recreo para los más pequeños, ideal para comer, y donde podremos ver otro pequeño torrente de agua que cae del cielo, parecido al aguallueve, aunque no tan espectacular.

Cueva

martes, 18 de marzo de 2014

La ascensión al Moncayo que nunca ocurrió


El viernes pasado estaba previsto que me acercara de nuevo al Moncayo para intentar ascenderlo por la noche. Sin embargo no pude ir, dejando a mis compañeros de ascensión con el culo completamente al aire. No es un secreto que no tengo ni su pericia, ni su experiencia, ni su ambición, ni su material para y por ascender montañas, aunque amo la naturaleza y me apasionan los parajes naturales donde el ser humano apenas deja su huella.

El viernes por la noche las condiciones no eran las mejores, aunque yo personalmente dudaba de que pudieran ser peores que las que sufrimos un mes atrás, cuando intentamos los tres la ascensión. Por lo que me contaron hacía mucho frío, niebla intensa y tramos helados. Aun así era mejor que la otra vez. La diferencia: la ruta de ascenso. Esta vez sería por el cucharón, y no por la ruta normal que seguimos. 

El cucharón es mucho más peligroso. Yo lo descubrí el año pasado. Y tenía mis dudas al respecto al estado de esa zona, porque se acerca peligrosamente la primavera y había hecho bueno últimamente. Pensaba que el deshielo dificultaría mucho el ascenso, haciéndolo más peligroso. Pero finalmente no pude acompañarles.

Al día siguiente amanecí con las noticias de mis compañeros en facebook. Diego había subido, pero Alberto no se encontraba bien y no lo consiguió. Lo más impactante llegó cuando me topé con esta noticia:

Rescatado ileso un montañero en el Moncayo tras varias horas bloqueado en una pendiente helada

Había sido horas antes de la hora prevista que yo subiera. En el enlace se puede ver el vídeo del rescate del montañero, que quedó atascado justo por la zona por la que subió Diego. No sé si yo hubiera subido o no, pero no me quiero imaginar haber sido el segundo rescate del día.

jueves, 13 de marzo de 2014

Unas cuantas de Sabina

La canción más hermosa del mundo

7 crisantemos

Viudita De Clicquot

Peces de ciudad

A mis cuarenta y diez

Tiramisu de Limon

Embustera

miércoles, 12 de marzo de 2014

Divagaciones

No soy científico, ni médico, ni sé un carajo sobre el cerebro ni su naturaleza. Tampoco soy religioso ni profeso una fe especial en nada en concreto, por lo que no sé mucho sobre el espíritu ni el alma. Y voy a meterme en un pantano bastante importante a pesar de mi ignorancia, pero con el derecho de ser parte de este mundo, como cada bicho viviente y los que no lo son.

He hablado muchas veces en el blog sobre la muerte, porque es algo tan misterioso y sobrecogedor que hace plantearnos profundas preguntas sin respuesta. Esto deja siempre una puerta abierta a la divagación, a pensar sabiendo que nunca llegaremos a saber qué es realmente y qué hay al otro lado.

Cada día estoy más convencido de que lo que somos en la vida es físico. Creo que nuestra conciencia de ser viene directamente del cerebro, porque cuando alguien se da un golpe en la cabeza puede llegar a perder la noción de quién es, tal y como les ocurre a los ancianos cuando sus circuitos cerebrales están deteriorados, como les ocurre a los enfermos de alzheimer, que no reconocen a sus más allegados ni saben su propio nombre. Creo que nuestra alma es una forma de energía sin conciencia, atrapada en un cuerpo que le da la vida gracias a sus órganos y procesos. En el cerebro está nuestra memoria, en la que almacenamos quienes creemos ser: nuestro nombre, cual es nuestro entorno, etc... Todo está ahí, y cuando eso muere, muere nuestra identidad.

Es por eso que no creo que luego haya nada. Ni paraíso ni infierno. Es posible que al morir nuestra alma se evapore como energía, fluyendo por el ambiente buscando un nuevo cuerpo para volver a la vida, o para convertirse en fuego, o en lluvia o en lo que sea. Y no tiene la menos importancia porque ese alma no tiene memoria. Empieza de cero. No recuerda nada de las vidas anteriores.

Creo que todas las almas son iguales, y que todos nos comportaríamos de la misma forma en las mismas circunstancias: en cualquier cuerpo, en cualquier circunstancia. Nadie vive conscientemente en el mismo cuerpo que otro, ni conoce sus circunstancias. Es posible que estemos hechos en serie, y que sea nuestra genética y nuestro entorno el que dicte nuestro comportamiento. Seríamos quizás como robots. Y eso puede ayudar a que nos comprendamos un poco los unos a los otros, a que nos demos un baño de tolerancia fuera del alcance de nuestra cabeza. Tal vez no lo sepamos, pero si olvidáramos el concepto del tiempo, quizás todos nosotros seamos el mismo, viviendo en distintos espacios temporales, en distintos cuerpos, en distintas circunstancias.

Pero fuera de estas complicadas conclusiones teóricas que pueden ayudarnos a comprender un poco a los demás, lo único cierto (si es que nuestro alma no tiene memoria) es que somos irrepetibles. Que desapareceremos del mapa cuando llegue el momento y nunca jamás habrá otro con nuestras condiciones. Que por mucho que alguien se nos parezca nunca será igual. Que somos completamente únicos, y eso nos hace valiosos e importantes. Que el tiempo no vuelve, y hay que disfrutar de lo que somos, porque somos levedad y es importante que empleemos nuestra vida en lo que nos gusta.

"La vida es una sala de espera, la otra es una caja de madera."





)

martes, 11 de marzo de 2014

A mi perro se le ha caído la lengua

Miki

Miki apenas tiene cinco o seis meses y ya ha tenido su primer percance. Hace una semana le dimos una vuelta por unos pinares y lo soltamos un rato para que se aireara. Lo pasó muy bien y hasta la hora de comer no notamos que estaba muy tristón y que babeaba mucho. Tenía la lengua con muy poco color y no quería comer nada ni beber agua.

Lengua necrosada
Lo normal es que Miki quiera comérselo todo, y no parar de correr y morder cualquier cosa. Y no quería. Lo llevamos a un veterinario de urgencia y tenía fiebre. Parecía que había comido alguna planta que le había sentado mal, así que le pusieron un par de inyecciones y nos lo llevamos a casa. Por la noche vomitó, algo que podía pasar según el veterinario.

Dos días después Miki llevaba la punta de la lengua completamente blanca, inerte. Buscamos en Internet y encontramos una foto de un perro con la lengua exactamente igual. Se trataba de un perro que había lamido procesionaria, un gusano que sale de los pinos en primavera, y que se caracteriza por ir uno detrás de otro por el suelo. Según la web podía haber muerto, porque si se los tragan se les hincha la garganta de tal modo que terminan por asfixiarse. Afortunadamente Miki había tenido mejor suerte, pero iba a perder el trozo de lengua blanco.

Gusano de la procesionaria
Lo volvimos a llevar al veterinario y le pusieron nuevas inyecciones, además de revisar su estado. Se le caería la lengua en los próximos 15 días, pero después podría llevar vida normal. Ahora Miki tiene menos lengua que antes, pero ya es el mismo perro loco y alegre de siempre. No para y está otra vez contento, y los días de dieta blanda pasaron.

Estos gusanos son peligrosísimos para nuestros amigos peludos, pero también para nosotros. Lo que pasa que nosotros no metemos el hocico en cualquier parte como hacen los perros. Tened cuidado con ellos en las zonas de pinar, y evitad que vuestros animales de compañía tengan que pasar un trago así.

lunes, 10 de marzo de 2014

Mi primera Duatlón


Ayer hice mi primera duatlón: la XXI Duatlón Cros Stadium Casablanca. Se trataba de un circuito, desarrollado en el entorno de los Pinares de Venecia, en el que se corrían 5.5 kilómetros a pie, después 19.5 km en bici de montaña y finalmente otros 3 kilómetros corriendo.

La verdad es que no acabé muy contento porque en la primera parte corrí bastante rápido, y en bicicleta también la primera vuelta, pero luego me vine un poco abajo. Por pulmones iba muy bien y no estaba muy cansado, pero mis gemelos se empeñaron de aguarme la fiesta y amagaban con subirse a partir de entonces. Después de varios intentos el gemelo derecho terminó por claudicar y se me subió por completo, durante varios minutos en los que tuve que parar mientras me adelantaron bastantes corredores. Después de eso pude continuar, pero sin esforzarme al máximo porque sabía que si volvía a pasar quizás no pudiera terminar. Ya cuando llegué al tramo final estaban casi todas las bicicletas en su lugar, síntoma de que casi todo el mundo había terminado en bici. Eso me hizo una idea de mi posición actual.

Pero corriendo de nuevo me encontré mejor y adelanté a algún que otro corredor, ayudado también porque no tenía que cambiarme de zapatillas. Al final, posición 131. Contento por terminarla, por el ritmo de carrera corriendo, pero sabiendo que puedo mejorar bastante.

Hoy todavía me duele el gemelo que se me subió, pero pronto estaré dando guerra en una nueva carrera.




viernes, 7 de marzo de 2014

Tiempo


Han pasado varios días desde mi última publicación en el blog. Ha sido una semana intensa, de mucho, muchísimo trabajo que ha invadido por completo mi tiempo libre. Esa avalancha pasó por encima del fin de semana pasado y de la cincomarzada, dejándome ver la luz ayer por primera vez. 

No he tenido tiempo de hablaros de la nueva aventura de mi amigo Diego, que a estas horas debería de estar llegando al refugio Netler, donde pasará la noche a 3.200 metros de altura en la africana cordillera del Atlas. Ni de lo malo que se ha puesto mi perro al comer algo extraño (no sabemos si una ortiga, veneno, procesionaria...). Se recupera poco a poco.

Tampoco he tenido tiempo para escribir, ni para leer en condiciones. Desde hace poco menos de dos semanas no he tocado la consola, y solo he trabajado y entrenado. En algunos momentos puntuales he bajado al bar de debajo de mi casa para tomarme una cerveza, pero eso ha sido todo. 

Lo que sí he tenido tiempo es de pensar. Cuando durante un periodo de tiempo tu vida gira en torno a un proyecto, da un poco de miedo pensar qué pasará después. Es como el futbolista que se retira después de una carrera deportiva de unos veinte años, durante la cual ha tenido unas preocupaciones y obligaciones que desaparecen el día que cuelga las botas. Y surge el silencio, el vacío de no saber hacia donde mirar. Durante estos días he pensado casi en exclusiva en un sólo tema, y ahora mi mente se puede por fin centrar en otras cosas, en infinitas posibilidades que me llenan de una agradable sensación de libertad, pero con tintes de responsabilidad. Responsabilidad de saber administrar mi tiempo, de no quedarme demasiado quieto ni de moverme demasiado, de encontrar ese punto medio en el que sepa disfrutar de mi tiempo libre sin ningún 'tengo que' y a la vez conseguir madrugar para afrontar algún que otro hito de una meta final.

Es complicado. Y en ese embotamiento mental fruto del exceso de trabajo continuo me planteo ciertos pensamientos. Me vienen a la mente curiosas ideas sobre el presente, sobre el momento actual en el que vivimos. Es curioso pensar que si en este preciso momento te digo que tu pasado no existe, que son solo recuerdos que alguien ha insertado en tu cabeza, ¿podrías demostrarlo? Está claro que no. No podemos demostrar que nuestro pasado es real, no podemos ser sino quienes somos ahora, en este preciso momento. El pasado no existe, y no tiene sentido que exista. No lo podemos palpar, no lo podemos oler, ni ver. Somos presente, y es ahora cuando tenemos que vivir.

Bola - Honey (Videoclip Oficial) from Namographer on Vimeo.

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