sábado, 28 de junio de 2014

Vende las cosas que no utilices

Una de las máximas del minimalismo es que cuanto menos tienes, más libre eres. Se puede resumir en tan solo tres palabras:
Menos es más
Poseer menos es preocuparse menos. Cuando empecé a leer sobre esto me di cuenta de la cantidad de cosas que tengo acumulando polvo en cajones y estanterías. Libros, guías de viaje, dispositivos informáticos, alguna bicicleta vieja... Y empecé a pensar cómo podría deshacerme de todo eso. Evidentemente hay cosas que no las quiere nadie, pero habrá otras por las que podré sacar alguna compensación económica.

miércoles, 25 de junio de 2014

El Proyecto 333


Ya hace un par de semanas que me metí de lleno en el Proyecto 333. Se trata de una forma de vivir con la menor cantidad de ropa posible, y no se refiere a ir desnudo por la vida. El objetivo principal es simplificar nuestra vida al máximo de acuerdo con la siguiente afirmación:

Todo lo que posees representa un gasto para ti. Aunque no lo utilices está ocupando un espacio, y el espacio hoy en día se paga.

domingo, 22 de junio de 2014

Días de bicicleta

Vuelvo a los días de bicicleta, lo que es para mí una gran satisfacción por varios motivos.

fuente: www.miparque.cl
En primer lugar porque sobre ella encuentro el tiempo para meditar que me falta en el día a día. Y es que aunque reconozco que es una práctica que me viene muy bien me resulta complicado encontrar el hueco para sentarme y pensar. Y sobre la bicicleta no hay posibilidad de renuncia porque estás allí pedaleando, sólo, contigo mismo.


viernes, 13 de junio de 2014

La justicia no existe

El título de este artículo no dice la verdad realmente. Es posible que lo que quiere decir es que no existe una justicia global tal y como creemos conocerla, sino que cada uno de los seres humanos que han habitado este planeta tiene una versión distinta de la justicia. Y digo los seres humanos porque los animales no piensan si tienen lo que merecen o no, no lo valoran aunque evidentemente siempre buscan lo mejor para ellos.

viernes, 6 de junio de 2014

El día que...


Antes de vivir en Zaragoza capital vivía en un barrio rural situado a las afueras de la ciudad. En realidad me gustaba mucho vivir allí porque era muy tranquilo y podía salir a la calle con solo abrir una puerta, pero tenía el inconveniente de que cuando salía a tomar unas cervezas por Zaragoza no tenía mi cama a mano. Fue así cuando decidí montar una pequeña estructura en mi furgoneta que me permitiera dormir las noches de salir hasta que se me pasara la tontería, para después coger el coche y volver a casa.


miércoles, 4 de junio de 2014

El lenguaje predictivo


Poca gente es la que realmente escucha. Cuando prestamos atención a lo que alguien nos dice lo que realmente hacemos es intentar predecir sus próximas palabras. Es lo que hacemos. ¿Acaso no conocéis a alguien que siempre se dedica a terminar las frases que empiezan los demás? Yo sí. Somos como los móviles modernos, que siempre están sugiriendo las palabras que escribimos, intercambiándolas por otras si no les parecen correctas. Estos van aprendiendo palabras conforme los corregimos, igual que nosotros, que solo podemos completar lo que pensamos que va a decir el otro con las cosas que conocemos. 

Nosotros escuchamos e intentamos anticiparnos a lo que sale de la boca de los demás, por eso nunca existe una escucha pura. Pasamos sus sonidos por el filtro de nuestros mapas mentales para procesar una respuesta rápida, que se va generando al tiempo que recibimos el mensaje. ¿Cuantas veces escuchamos sin pensar en nuestra respuesta? Es difícil escuchar y después procesarlo todo cuando el interlocutor ha terminado. Y entonces pensar y hablar. Pero como somos egoístas por naturaleza preferimos buscar los argumentos necesarios antes de recibir el mensaje, y por eso hay tantos malentendidos.

Una vez más la vorágine de nuestra vida y nos atropella para evitar que nos tomemos la vida con más tranquilidad para saber escuchar a los demás. Una cualidad en peligro de extinción en estos tiempos, que quizás nos sirviera no solo para comprender a los demás, si no para captar de forma más acertada y sin prejuicios la información que viene desde fuera.

martes, 3 de junio de 2014

El entorno de Luesia

Refugio de L'Artica
Otro desconocido para muchos zaragozanos es el entorno de Luesia y Biel. Están en la zona de las Cinco Villas, y tal vez conozcáis la primera población gracias al pozo Pígalo. Por lo que sé, a los originarios de Luesia les molesta que les digas que conoces su pueblo por su cercanía con el pozo, porque como ellos mismo dicen, Luesia es mucho más que eso. Y es que este entorno prepirenaico esconde preciosos senderos a través de valles y barrancos, como el que hice hace dos o tres semanas. 

Fuente



Llegando a Luesia desde Zaragoza podemos preguntar allí para ir hacia la fuente l'artica. Hay que salir del pueblo y entrar por una larga pista forestal, de unos 10 kilómetros. Llegaremos a un refugio bien metido en un valle muy verde, un entorno muy bien cuidado donde pastan vacas libremente. No voy a dar una ruta porque nosotros no tuvimos mucho éxito con la que teníamos trazada, y es que el entorno es tan natural que faltan indicaciones. Realmente es difícil perderse por allí porque sabes que aparcas en el refugio, y conforme subes sabes donde queda exactamente. Nosotros encontramos un par de fuentes de agua potable, fresca y de una gran calidad. En la primera que encontramos empezó nuestro ascenso por un sendero, adentrándonos en un frondoso bosque que subía por una ladera de un barranco. Podemos disfrutar entre tanto de los nombres extraños de varias plantas, escritas en letreros de madera. Estamos en una ruta botánica, y cada poco vemos nuevas especies bien señalizadas.

Mirador
Después de unos 40 minutos accedimos a una pista por la que sí se puede ir en coche, pero no duramos mucho por allí porque pasamos a la otra ladera del barranco. Empezamos a subir de nuevo y alcanzamos la otra fuente. Y por el mismo camino ascendimos a un mirador desde el que se podía ver todo el pirineo nevado. Decidimos volver al coche por otro camino, y aunque desde arriba veíamos el refugio, no nos fue posible encontrar un camino adecuado para acceder a nuestro coche. Tuvimos que volver por nuestros pasos para regresar, y fue bastante paliza.

La caminata es ciertamente preciosa, pero el hecho de no estar el camino bien señalizado genera cierta tensión que no permite disfrutar al 100% del camino. Cuando la terminamos volvimos en coche a Luesia para tomar otro camino, el del pozo Pígalo. Allí terminamos el día con un chapuzón, aunque el agua estaba helada y no hacía calor del todo. Por eso estuvimos solos en un pozo tan famoso como este.

Como conclusión os diré que merece la pena ir a dar un paseo, pero con precaución. El hecho de no controlar la zona y la falta de señalización puede hacer que andeis más de lo deseado y os estreseis pensando en llegar de nuevo a vuestro vehículo. Lo sé por experiencia.

El pozo pígalo:

lunes, 2 de junio de 2014

El blog se hace mayor


Casi a la vez que mi furgoneta va a cumplir 100.000 km, mi blog también se hizo mayor. Hace menos de dos años que lo abrí y este mes pasado superé las 2.000 visitas, llegando a un total de más de 20.000 desde que empecé a escribir en electropollo. Este es el post número 350.

Estoy muy satisfecho por lo que he escrito, y también ilusionado por lo que queda por escribir. Perdonadme por el tono, que acabo de escuchar el discurso de despedida del rey y tal vez se me haya pegado algo de la nostalgia del discurso del Borbón. Esto es muy diferente porque nada va a cambiar, porque para mí este blog es algo personal sin ningún propósito con vistas hacia afuera.

Para mi electropollo es una herramienta para mejorar mi redacción, algo que me fuerza a escribir y a inventar, a investigar y a aprender. Es un lugar donde abro la mente a cosas que jamás me interesarían sin tener la necesidad de escribir sobre algo. Me ha hecho crecer mucho culturalmente. Además sigue cumpliendo su función de diario on-line, donde escribo sobre lo que me preocupa o sobre las cosas que hago, quedando almacenado para ser consultado en cualquier momento: mis viajes, mis pensamientos, mis carreras... cualquier cosa.

Y la última de las premisas: sin presión. Escribo sobre lo que quiero cuando quiero. Este blog es mío, tiene mi sello y no cumplo expectativas de nadie.

¡Gracias a todos los que alguna vez habéis entrado en electropollo!

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