martes, 3 de junio de 2014

El entorno de Luesia

Refugio de L'Artica
Otro desconocido para muchos zaragozanos es el entorno de Luesia y Biel. Están en la zona de las Cinco Villas, y tal vez conozcáis la primera población gracias al pozo Pígalo. Por lo que sé, a los originarios de Luesia les molesta que les digas que conoces su pueblo por su cercanía con el pozo, porque como ellos mismo dicen, Luesia es mucho más que eso. Y es que este entorno prepirenaico esconde preciosos senderos a través de valles y barrancos, como el que hice hace dos o tres semanas. 

Fuente



Llegando a Luesia desde Zaragoza podemos preguntar allí para ir hacia la fuente l'artica. Hay que salir del pueblo y entrar por una larga pista forestal, de unos 10 kilómetros. Llegaremos a un refugio bien metido en un valle muy verde, un entorno muy bien cuidado donde pastan vacas libremente. No voy a dar una ruta porque nosotros no tuvimos mucho éxito con la que teníamos trazada, y es que el entorno es tan natural que faltan indicaciones. Realmente es difícil perderse por allí porque sabes que aparcas en el refugio, y conforme subes sabes donde queda exactamente. Nosotros encontramos un par de fuentes de agua potable, fresca y de una gran calidad. En la primera que encontramos empezó nuestro ascenso por un sendero, adentrándonos en un frondoso bosque que subía por una ladera de un barranco. Podemos disfrutar entre tanto de los nombres extraños de varias plantas, escritas en letreros de madera. Estamos en una ruta botánica, y cada poco vemos nuevas especies bien señalizadas.

Mirador
Después de unos 40 minutos accedimos a una pista por la que sí se puede ir en coche, pero no duramos mucho por allí porque pasamos a la otra ladera del barranco. Empezamos a subir de nuevo y alcanzamos la otra fuente. Y por el mismo camino ascendimos a un mirador desde el que se podía ver todo el pirineo nevado. Decidimos volver al coche por otro camino, y aunque desde arriba veíamos el refugio, no nos fue posible encontrar un camino adecuado para acceder a nuestro coche. Tuvimos que volver por nuestros pasos para regresar, y fue bastante paliza.

La caminata es ciertamente preciosa, pero el hecho de no estar el camino bien señalizado genera cierta tensión que no permite disfrutar al 100% del camino. Cuando la terminamos volvimos en coche a Luesia para tomar otro camino, el del pozo Pígalo. Allí terminamos el día con un chapuzón, aunque el agua estaba helada y no hacía calor del todo. Por eso estuvimos solos en un pozo tan famoso como este.

Como conclusión os diré que merece la pena ir a dar un paseo, pero con precaución. El hecho de no controlar la zona y la falta de señalización puede hacer que andeis más de lo deseado y os estreseis pensando en llegar de nuevo a vuestro vehículo. Lo sé por experiencia.

El pozo pígalo:

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