miércoles, 1 de octubre de 2014

Hospital la expectativa


- Doctor, ¿es muy grave? - preguntaba Pedro.

Su hermano acababa ser ingresado de urgencia en el Hospital la Expectativa.

- Me temo que sí. Es un caso claro de deseo material inalcanzable. Lo encontrará en la tercera planta, habitación 302 - contestó el médico resignado.

Pedro quedó muy tocado. De sobra sabía que los casos de deseo material inalcanzable eran especialmente difíciles. Se dirigió hacia el lugar donde debía estar el ascensor, pero allí no encontró nada más que una pared. Detuvo a una enfermera y le preguntó donde podía encontrar el elevador.


- Lo siento señor. Aquí no disponemos de ascensores. Nuestros enfermos no los necesitan, y se trata de que se den cuenta de ello. Deben aprender a renunciar a todas las comodidades, y entre ellas está el ascensor.

Se despidió de ella con el falso agradecimiento que dicta el protocolo, y procedió a ascender una por una las 90 escaleras que le llevarían a la habitación donde debía estar Nacho. Dejó atrás la planta 1, donde un cartel indicaba que estaba dedicada al deseo sexual, dejó atrás la planta 2, cuyo cartel decía que allí descansaban los que esperaban una relación sentimental, y finalmente llegó a la tercera planta. Abrió la puerta y entró al recibidor, donde encontró tres pasillos que partían de su posición.

Tomó el pasillo de la izquierda, ya que una flecha indicaba que por allí se accedía a las habitaciones de la 301 a la 320, y en unos pocos metros llegó a una pequeña sala de espera para familiares. Allí una mujer de unos 50 años esperaba sentada con tranquilidad. Mascaba chicle con energía y se quedó observando a Pedro.

- Buenas tardes - dijo cortesmente la mujer.
- Buenas tardes - dijo Pedro devolviendo el saludo.
- ¿Eres nuevo? - preguntó con intriga la cincuentona.
- Sí, - contestó el hermano - acaban de ingresar a mi hermano por deseo de material inalcanzable.
- Vaya, lo siento mucho. Mi marido está ingresado por lo mismo, pero hoy le dan el alta por fin.
- Vaya, enhorabuena. ¿Cuanto tiempo ha estado ingresado?
- Pues algo más de cuatro meses. Entró fatal... - empezó la mujer, que estaba deseando contar su historia - No pensaba más que en ganar dinero, todo el día trabajando. No vivía más que para eso, y luego cuando llegaba a casa todo le parecía poco. Era un completo infeliz que no se conformaba con nada. ¿que deseo tiene tu hermano?
- Pues más o menos como su marido. Siempre está malgastando el dinero con todo lo que sale por la tele. Colonias caras, ropa de marca, videojuegos... todas las semanas se compra algo. Pero la cuestión es que siempre se está quejando de todo. Nada le complace.
- Buff, va a ser duro. Aquí hay gente que se puede pegar años hasta que deja de luchar contra el deseo. Nosotros hemos tenido mucha suerte de que haya ido todo tan rápido. Emilio el único deseo que tiene es el de recuperar su vida, en la casa que detestaba, con la familia a la que criticaba. Ha conseguido renunciar por fin, estoy tan contenta...

En ese momento salió la enfermera de la puerta y preguntó:

- ¿Familiares de Ignacio Galván?

Pedro se levantó como un resorte levantando la mano como si la sala estuviera repleta de gente.

- Acompáñeme, antes de ver a su hermano tiene que llevarse todas las pertenencias que llevaba consigo en el momento del ingreso. Guárdelas bien, pero no se las quede. Véndalas o regálelas.

Y sin más, se despidió de la mujer que esperaba a su marido en aquella sala de espera del Hospital la Expectativa.

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