miércoles, 15 de octubre de 2014

Lo que pienso tras dos meses de vegetarianismo


Han pasado muchas cosas desde el último día que escribí en el blog. Han pasado cosas sobre las que tenía ganas de expresar mi opinión, y hoy por fin puedo encontrar un momento para hacerlo. Llevo algo más de dos meses sin probar ni un gramo de carne ni pescado, y estoy orgulloso de ello. Ya he salido a cenar con amigos, compañeros y no tan amigos que me han planteado sus preguntas, como yo lo hice antes de decidir no volver a comer animales. Realmente no me importa hablar sobre el tema siempre y cuando se trate de una conversación informativa, porque no puede ser de otra forma: ni yo voy a volver a comer carne por lo que me digan, ni quiero convencer a nadie para que deje de hacerlo. Es simplemente el camino que he elegido, el ser coherente con mis pensamientos, el utilizar el poco poder del que dispongo para intentar que el mundo sea un poco más evolucionado. Hace unos días fui borde por primera vez, porque me canso de debates innecesarios contra los megáfonos.


Un megáfono es un aparato que sirve para amplificar un sonido, pero no para escuchar. Muchas personas son megáfonos. Sueltan su mierda sobre tu forma de hacer las cosas y por mucho que quieras intentar que se pongan en tu lugar no escuchan, porque el sonido sólo va en una sola dirección. Cuando empecé a ser vegetariano me propuse intentar no convencer a nadie, y eso hago a menos que el emisor esté realmente interesado, pero hay veces que es difícil responder amablemente ante un ataque a lo que es mi forma de ver las cosas. No es que me molesten las cabezas cuadradas, es que me molesta tener que responder de forma educada constantemente. Por eso el otro día no lo hice, no fui educado. No dije nada, y simplemente me levanté de la mesa para dejar a ese megáfono con la palabra en la boca, como si los megáfono-personas no tuvieran ojos. Y pienso volver a hacerlo ante cualquiera que no sepa respetar un estilo de vida que yo considero evolucionado.

A mí me gusta la carne, lo he dicho infinidad de veces. Ahora ya no la echo tanto de menos, pero las primeras semanas fueron bastante duras. Los olores a veces complican demasiado las cosas, y al final conseguí superar esa barrera recordando el por qué de mi elección. No lo hago porque no me guste, lo hago por mis ideas. Yo no estoy en contra de comer carne, estoy en contra de comer carne de animales torturados o privados de libertad. Con esto quiero decir que si pudiéramos cazar por absoluta necesidad (y no por el placer de hacerlo o hacer negocio) animales que han tenido una vida digna y justa, entonces comería carne. Eso hoy por hoy no puede ser, sobretodo por la superpoblación humana que tenemos, el avance de las ciudades y la reducción de espacios donde los animales pudieran vivir en libertad. Lo haría si todos los seres humanos pudiéramos abastecernos de estas reservas. Como podéis comprobar esto es una completa utopía, así que elijo el vegetarianismo con vistas a ser vegano en breves.

No entro en si es mejor o peor para la salud, es simplemente el camino que he elegido para actuar acorde con lo que yo pienso. Yo no le pido a nadie que deje la carne, así que espero que nadie me diga que vuelva a comerla porque lo que hago no tiene sentido o no sirve para nada. A veces se etiqueta a los veganos como bichos raros, gente colgada y fuera de la realidad. Y reconozco que a hay algunos que son muy excéntricos, que normalmente son los que suelen aparecer por la televisión. Todo se puede llevar muy al límite, y como en todo también en este ámbito. Pero hay mucha gente completamente normal que son veganos o vegetarianos, y tienen que aguantar etiquetas absurdas continuamente.

El vegetarianismo es el futuro. Sobre todo porque estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades, porque el coste de producción de un kilo de carne es enorme, además de extremadamente contaminante. Porque necesitaríamos dos planetas para que todo el mundo viviera consumiendo al nivel que lo hace Europa. Tiene lógica porque la población mundial está en continuo aumento, hasta que el planeta diga basta, hasta que no haya para todos y sólo los de arriba puedan consumir ese preciado bien que entonces será la carne. No sé si será lo mas sano, si necesitamos carne para subsistir o no, pero lo cierto es que hay gente que vivimos sin ella y que llegará un punto en el que será un artículo de lujo.

Pero eso para mí es un motivo absolutamente secundario. Lo que me ha llevado a dejar de consumirla es que creo que la vida sólo se vive una vez, y tenemos la suerte de hacerlo en un cuerpo humano en un país desarrollado. ¿Y si nos hubiera tocado ser un ternero? Naceríamos y a los meses acabaría nuestra triste historia. Y ya nunca más tendríamos la oportunidad de disfrutar la vida. Los pocos meses que vivimos fue atrapados y explotados por seres superiores intelectualmente que usaron nuestro cuerpo como si les perteneciera a ellos. Pero creo que, como dice la famosa frase cinematográfica "todo poder conlleva una responsabilidad", y creo que nuestro poder es nuestro intelecto. Ese poder que tenemos sin haberlo merecido, simplemente por un cúmulo de situaciones aleatorias, nos permite ser más inteligentes que todos los demás seres que pueblan nuestro planeta. Eso nos da ventaja sobre ellos. Si fuéramos seres realmente evolucionados no utilizaríamos dicho poder para abusar de ellos o explotarlos, sino para comprenderlos y aceptarlos como son. ¿Acaso nos aprovechamos de los disminuidos psíquicos? No, intentamos que se adapten, intentamos que sean parte de la sociedad y que disfruten de su existencia como el resto de seres humanos.

Los animales no tienen forma de defenderse, y el hecho de que nos aprovechemos de su inocencia me parece realmente injusto. No los veo como productos, los veo como seres con los mismos derechos que nosotros, y como seres superiores que somos estamos en la obligación de conseguir que ellos puedan disfrutar de su existencia como lo hacemos nosotros. Ese es mi pensamiento, todos somos iguales y todos deberíamos tener una oportunidad simplemente por el mero hecho de existir, a menos que representen una seria amenaza para nosotros. Si así fuera tendríamos el derecho de defendernos. 

Insisto, no quiero convencer a nadie, pero la próxima vez que me encuentre con una megáfono-persona simplemente le remitiré a este texto, para no tener que levantarme de la mesa enfadado.

Para terminar, quiero expresar mi completa repulsa al asesinato de Excalibur, el perro de la auxiliar de enfermería afectada por el virus ébola en Madrid. Excalibur no tuvo su oportunidad de vivir, no tuvo un lugar para ser examinado, se lo quitaron de en medio como quien tira una manzana podrida, sin escrúpulos. Para mí fue un asesinato a sangre fría, digno de quien no sabe valorar lo que es la vida. Estamos muy lejos de ser evolucionados, a pesar de nuestra evidente superioridad intelectual ante las demás especies que pueblan la tierra.

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