jueves, 15 de enero de 2015

Las ecoaldeas

Ayer me puse a ver un interesante documental sobre las ecoaldeas, que básicamente son pequeñas poblaciones que en su día fueron abandonadas y que están siendo repobladas por grupos de personas comprometidas con un modo de vida respetuoso con el medio ambiente.

Lo que me resulta más interesante del tema es que muchas de ellas intentan ser autosuficientes en cuanto a alimentación y energía, y siempre de un modo sostenible y en armonía con los parajes naturales que las rodean.

La crisis ha hecho mucho en que ocurran estas cosas, y el éxodo rural se está revirtiendo en fenómenos como estos. Hace cincuenta años la gente abandonaba los pueblos en busca de oportunidades y comodidades de las grandes ciudades, y hoy encontramos que mucha gente sin opciones de encontrar trabajo en la urbe se vuelve a los pueblos para retomar viejas labores que en su día fueron sustituidas por la maquinaria.

En Aragón tenemos tres de estas ecoaldeas, y todas en la misma zona. No son plenamente independientes porque el término municipal de Sabiñánigo les nutre de los servicios básicos, y es que son pueblos totalmente legales a pesar de haber sido ocupados. La asociación Artiborain se encarga de estos tres núcleos, y cada uno de los cuales tiene un portavoz:

  • Aineto
  • Artosilla
  • Ibort

La vida en las ecoaldeas es sacrificada, pero tiene otras muchas recompensas. Cada una tiene sus normas e intentan que cada habitante se especialice en un campo para ayudar a los demás. En algunas hay hasta colegio y en Ibort hasta un albergue. Entre ellos rigen unas normas mínimas de convivencia que deben ser respetadas. Tienen hasta fiestas patronales.

En este enlace encontramos un estudio sobre la asociación, con datos sobre su funcionamiento. Y en el siguiente vídeo más información sobre Ibort (o ver fotos):


Y es que las cosas no son tan fáciles como entrar en un pueblo abandonado y ocuparlo. Primero hay que crear una asociación legal, después decidir que población se quiere reconstruir, y finalmente pedir los permisos pertinentes a sus propietarios, que generalmente es el Gobierno de Aragón, si hablamos de la comunidad autónoma aragonesa. Ya ocurrió en su día que un grupo denominado Colores ocupó un pueblo oscense llamado Sasé, y se enfrentaron a desocupación por la fuerza: los echaron de allí, quedando en el olvido todo el trabajo que habían invertido. Esta es una pegatina utilizada como protesta ante aquel suceso:


Podemos encontrar un directorio de ecoaldeas actualizado en 2010, sin duda obsoleto:
Y también información más detallada sobre el funcionamiento de una ecoaldea:

Pero para mí, la que más me ha impactado es la de Matavenero. Es posible que sea porque es la que más imágenes y documentos he encontrado, pero sobre todo su folleto de información pintado a mano (podéis encontrarlo en el enlace).

Otro proyecto bien vivo es el que hay en Lacasta, situado en las Cinco Villas. Tienen un blog y un grupo de Facebook, así que podemos estar a la última con ellos.

Las ecoaldeas no caminan solas. A menudo van de la mano ayudándose unas a otras, organizando encuentros o colaborando en diferentes proyectos destinados a la mejora de su calidad de vida. La RIE (Red Ibérica de Ecoaldeas) trabaja en esta dirección.

Para terminar, os dejo el documental con el que empezó todo este artículo:





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