martes, 19 de mayo de 2015

La comparación

Siguiendo con las reflexiones de Kishnamurti sobre el miedo nos topamos con la comparación.



Aunque es la parte principal de este capítulo, también nos hace ver una cosa muy importante. Es difícil comprender el por qué de que una especie con la capacidad del ser humano no haya encontrado la forma de detener el miedo. Ni las religiones ni los gurús lo han conseguido a lo largo de la historia, y eso habla muy a las claras de que siempre estamos más fuera que dentro de nosotros mismos. Si bien es cierto que en muchos momentos de la historia (incluido este) el miedo ha sido un poderoso método de control por parte de gobiernos y gobernantes, siempre nos hemos enfocado en evolucionar tecnológicamente, económicamente o socialmente. Nunca nos hemos preocupado mucho de lo que tenemos en nuestro interior. Y es algo realmente difícil de entender, puesto que estamos con nosotros mismos siempre.

Y hablando de la evolución, siempre queremos prosperar. Como seres humanos no tenemos techo en nuestros deseos, y la gran mayoría de veces deseamos cosas que no nos hacen falta. Es donde entra la comparación. Siempre estamos comparándonos con los demás, aunque las circunstancias de cada uno sean distintas. O nos comparamos con nosotros mismos en el pasado. La comparación nos trae competitividad, y nos pone modelos delante. Y aparece el miedo de no poder cumplir nuestros deseos.

Si fuéramos capaces de dejar de compararnos constantemente, con toda seguridad evitaríamos muchos de nuestros miedos. Según el filósofo hindú es posible mediante un trabajo mental constante cesar en nuestra comparación. El trabajo debe ser brutal, ya que hemos crecido en una sociedad en la que la comparación es el motor. Creo que está al alcance de muy pocos.

Así, que si en el anterior artículo os alentaba a escuchar, en este os aliento a que intentéis evitar compararos. Yo voy a hacer lo propio.

Para terminar, os dejo un vídeo de cuarto milenio que se ha emitido esta misma semana. Ya que he hablado de manipulación social, este vídeo me va al pelo. ¿Nos manejan a su gusto como a marionetas? A través del miedo y de nuestros deseos, ¿hacemos lo que unos pocos quieren que hagamos?

viernes, 15 de mayo de 2015

Sobre el miedo

Hace tiempo, justo antes de irme de viaje a La India, estuve en un estado permanente de preocupación. Yo soy muy dado a estos estados cuando me enfrento a situaciones desconocidas, y en un intento por afrontar mejor esas sensaciones le pedí a un buen amigo que me recomendara un libro. Él me habló de "Sobre el miedo", de Jiddu Krishnamurti. Entonces empecé a buscarlo por todas partes, pero no fue nada fácil dar con él. Estaba descatalogado y a través de Internet solamente encontraba versiones en inglés. Llegó un momento en el que cesé en mi empeño y lo cesé en mi búsqueda. Pero al tiempo llegó mi cumpleaños y mi novia me lo regaló. Hizo un trabajo de investigación bárbaro para encontrar un ejemplar y comprarlo al fin para regalármelo. Y le estoy agradecido enormemente.

Y entonces comencé a leerlo. Me encontré un libro compuesto de cartas, transcripciones de algunas de las charlas de este prolífico filósofo hindú. Sus textos son complejos en cuanto a su significado y hay que saborear cada línea, leerlo tan despacio que se pueda exprimir cada gramo de conocimiento. Así que he decidido, en una misión sin precedentes para mí, que no se pierda en el olvido de los libros olvidados. Voy a hacer un podcast para tener cada capítulo en formato de audio, disponible en la red en el momento que se necesite. 



En esta pequeña introducción, Jiddu nos recuerda la importancia de escuchar. Y es que tiene toda la razón del mundo. Es muy difícil encontrar a una persona que de verdad te escuche, y eso me recuerda a una de las citas del club de la lucha:

Cuando la gente cree que te estás muriendo es cuando en verdad te escuchan, en lugar de estar esperando su turno para hablar.
Y siguiendo con los diálogos de esta película, todos estamos muriendo en realidad poco a poco. Y aún así no nos escuchamos, solo estamos en estado de espera para dar nuestro toque a las cosas, para hacernos notar y sentirnos importantes. Es una buena misión escuchar a los demás, porque eso nos permite:

  • Reducir y domar nuestro ego
  • Empatizar con los demás
  • Practicar la paciencia
  • Vivir el momento
Y seguro que hay muchos más beneficios. Yo voy a intentar hacerlo y focalizar mi mente en lo que los demás dicen, no en lo que yo interpreto ni en lo que me gustaría escuchar. Y quizás de ese modo pueda escuchar finalmente lo que el miedo quiere decirme, en lugar de salir corriendo.

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