martes, 30 de junio de 2015

Hijos de la competencia



Como bien señala Krishnamurti en este capítulo, vivimos sumidos en un mundo competitivo y cruel en el que estamos en constante pugna con nuestros semejantes, los otros seres humanos. 

Esta competitividad no es fruto del devenir, sino de una educación, de una cultura, de una publicidad, de unos inputs que nos hacen vivir con la permanente sensación de que tenemos que demostrar nuestra valía, con hechos o actos.

Así pues, ya desde el colegio comenzamos a forjar un carácter competitivo que será uno de nuestros principales enemigos a lo largo de nuestra vida, origen de nuestras frustraciones y de numerosos conflictos a los que nos tendremos que enfrentar.

Dicen que la naturaleza humana está detrás de esta necesidad de comparar, pero soy de los que piensan que la psiqué humana nos hace distintos al reino animal y que por lo tanto en nuestra especie deberían premiar más cosas más evolucionadas, como la solidaridad, el trabajo por el bien común o la cooperación desinteresada.

Lectura y reflexiones de Diego Celma (historiasdediequito.es)

lunes, 22 de junio de 2015

Descubrir lo original



El miedo físico es un mecanismo de defensa contra el que no debemos intentar luchar. Si no fuera por su existencia seguramente no estaríamos aquí, porque ese miedo hizo que nuestros antepasados huyeran de situaciones reales de peligro para mantenerse con vida. Este tipo de miedo es sano para la supervivencia.

Sin embargo, el miedo psicológico es otra cosa que se produce porque nos preocupamos más de la idea que del hecho. El hecho no genera miedo, solo la idea. Y esto no es algo que sólo descubriera Krishnamurti, ya que a lo largo del tiempo hemos encontrado a muchos filósofos que hacen referencia a esa idea. Estas son unas cuantas:

Epicteto
  • Porque el dolor y la muerte no son terribles, sino el miedo al dolor o a la muerte.
  • No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.
Giacomo Leopardi
  • No temas ni a la prisión, ni a la pobreza, ni a la muerte. Teme al miedo.



El miedo psicológico sobre cosas que no han llegado, ni tienen por qué llegar nos hace ciegos, y no nos deja ver lo original, nuestra naturaleza primera. Y según Jiddu es fundamental que lleguemos a verla para poder vivir plenamente. Se refiere a lo que algunos llaman Dios, pero es otro de los muchos conceptos que el ser humano ha inventado. Si llegamos al origen no buscaremos placer, ni medio para escapar, cesando la autoridad: de lo que los demás piensan de nosotros, o de las cadenas que nos ponemos a nosotros mismos. Termina la sumisión y empieza una sensación de libertad y de fluir.

Y cuando llegamos a lo original somos capaces de comprender que no existe la mente individual y que todos estamos relacionados. No hay muchas mentes, hay una mente total (curiosamente este concepto es algo compartido por muchos filósofos históricos). Para comprender lo original debe comprender la totalidad del ser humano, al no hacerlo nos convertimos en seres de segunda mano, seres falsos alejados de nuestra naturaleza propia, con un sufrimiento que no termina. Al comprenderlo somos capaces de eliminarlo.

Hay un sufrimiento total, de toda la humanidad. Al comprenderlo termina, y se puede manifestar el origen, una energía que no se mueve en ninguna dirección y que explosiona en nosotros mismos.

Sin duda se trata de un artículo de difícil comprensión, y más difícil es todavía poner en práctica lo que dice. Se refiere como a otro nivel de conocimiento, algo que para la gente de a pie es complicado. Se me ocurre intentar que al ver el miedo en nuestro interior, en lugar de verlo como un enemigo, lo veamos como algo común para todos, algo que hace sufrir a todos los seres y que en ese momento está con nosotros. Es una forma de sentirnos más unidos a los que nos rodean, y dejar la individualidad a un lado para sentirnos parte de un conjunto. El sufrimiento no es individual, es global.

Para terminar quiero dejar otro audio. Este fin de semana el programa Milenio 3 dirigido por Iker Jiménez hizo un estudio sobre el miedo. A mi me resulta muy interesante:


lunes, 15 de junio de 2015

Nosotros somos el miedo


Llegamos al capítulo mas denso hasta el momento del libro, tanto por extensión como por complejidad.

Comenzamos hablando de nuestro interés como individuos. Es evidente que lo que deseamos en nuestra vida no es otra cosa que nuestra realización personal. Por mucho que digamos, todo lo hacemos por un interés propio, incluso ayudar a los demás. En este último caso encontramos también esa satisfacción de sentirse útil, con lo cual lo estamos haciendo también por nosotros. Pero reconocerlo no está bien visto, por lo que es difícil ver a alguien capaz de admitirlo, y cuando esto ocurre lo tildamos de egocéntrico. Sin embargo no hay nada de malo en ello, lo normal es que luchemos por nuestros intereses personales.

La realización personal que buscamos suele venir acompañada por un deseo de tener una posición social reconocida, y esta última palabra es especialmente importante porque si no nos lo reconocen los demás no nos sirve de nada. Y de ahí surge la competición y la comparación, y por tanto el miedo de llegar a ser un don nadie, o de no cumplir nuestras propias expectativas. De ese modo descubrimos que internamente somos un hervidero, y como no estamos cómodos buscamos fuera la satisfacción. Queremos dominar a los demás, lo que se convierte en una forma de agresión provocada por el miedo.

El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento

El conflicto que nos genera el miedo nos hace violentos, y como no lo aceptamos aparece la hipocresía de camuflar lo que llevamos dentro con lo que aparentemente somos. Y aunque intentemos paliar nuestro estado mental con logros externos, estos vienen y van, así que solo son parches que terminan no sirviendo para nada. Pero esa es la forma que esta sociedad tan competitiva nos ha enseñado para luchar contra nuestra insatisfacción.

Los logros externos son un componente muy importante de la red de escapes que hemos diseñado para no afrontar lo que somos. El miedo siempre está asociado a algo concreto y tratar de transformarlo o escapar solo genera más conflicto y lo hace indomable.

Pero Jiddu va más allá y se atreve con una definición del miedo basado en la seguridad: 
El proceso de la seguridad hacia la inseguridad es lo que él llama miedo. Es decir, si voy a salir de mi casa, en la que me encuentro seguro y tranquilo, necesito saber hacia donde voy a ir. Así que podemos decir que mientras estoy en mi casa no existe el miedo, porque estoy en el presente. Es cuando la mente se empieza a preocupar del pasado y del futuro cuando aparece. No quiere que se repitan cosas anteriores ni que ocurra algo malo en el futuro, así que nos obliga a estar preparados de los posibles peligros.

Entonces nos damos cuenta de que es el pensamiento el que genera el miedo, y que no existe otro tipo de miedo que el generado por la mente a través de sus asociaciones. Realmente el hecho de la muerte no nos da miedo, nos da miedo la palabra muerte y todo lo que hemos asociado a ella. Todo es mucho más simple de lo que lo hacemos. El pensamiento viene del pasado, y es viejo, al igual que el miedo. Sin pensamiento no existe el miedo. Viviendo en el presente no hay cabida para el miedo.

Sin embargo no podemos vivir sin pensar y sin consultar nuestra memoria, aunque sí podemos hacerlo si no los utilizamos para proyectar el futuro o el pasado. Si afrontamos las cosas de forma directa estamos más vivos y el miedo muere. Proyectar el futuro o el pasado con la mente genera innacción y embotamiento, ya que no podemos hacer nada. Nosotros somos presente y vivimos en él.

Siempre queremos tener la mente ocupada para evitar mirarnos. ¿qué estrategias utilizas tú inconscientemente para evadirte de quien eres?

Al miedo hay que mirarle a la cara sin juzgar, sin tratar de resolverlo, sin escapar. Nuestra mente debe estar quieta y en el presente. No debe interferir la experiencia ni el pensamiento. Si lo hacemos el miedo se debilita, y nos damos cuenta de que estamos observando el miedo, y que a la vez somos un cúmulo de experiencias pasadas con las que interpretamos la realidad. El miedo no existe fuera de nosotros.

Al comprender esto, el miedo remite, ya que cesamos en la lucha de intentar separarnos de lo que somos, algo que resulta imposible, Esa energía empleada en esa lucha infructuosa dejamos de desperdiciarla. Nosotros somos el miedo.

jueves, 11 de junio de 2015

Silogismos


Voy a intentar hacer unas deducciones a raíz de unas afirmaciones. Empecemos:
Solo existe el presente
Esto es indudable. Las demás me las podéis rebatir, pero esta no. A menos que tengáis una máquina del tiempo, vosotros solamente podéis vivir en el presente.
Si solo existe el presente, el pasado y el futuro no existen
Ya nos empezamos a meter en camisas de once varas. Estamos de acuerdo en que sólo existe el presente. Entonces el pasado y el futuro no existen. No podemos acceder al futuro, eso desde luego. Al pasado tampoco podemos ir, pero tenemos claras evidencias de su existencia. Sólo tenemos que poner youtube o observar algunas fotografías. Pero son huellas, ya que no podemos meter la cabeza en la foto ni interactuar con las personas que aparecen en un vídeo. Y las huellas no son pasado, son presente. Si nos metemos en nuestra mente para revivir lo que ocurrió en el pasado podemos olvidar cosas o modificar detalles, y además todo estará modificado por el prisma de nuestra personalidad. Todo lo que imaginamos del futuro y del pasado es una ilusión, no es real. Y esas ilusiones se nos aparecen en el presente.

Vamos con otra afirmación:
La mente humana se compone del consciente, el subconsciente y el inconsciente
Esto no está demostrado, pero vamos a darlo por bueno. El consciente nos permite tomar decisiones basándonos en las circunstancias actuales, el subconsciente toma decisiones en base a lo que nos ha ocurrido y el inconsciente es la parte más instintiva que nos permite respirar.
El subconsciente recopila todo lo que está pasando
Sin el subconsciente estamos perdidos. Si un día nos quemamos con una cerilla, será el subconsciente el que nos diga la próxima vez que veamos la cerilla que nos podemos quemar. Si no estuviera podríamos estar quemándonos todos los días con la maldita cerilla. Tenemos en su biblioteca todas las circunstancias que nos han pasado, y él se encarga sin cesar de consultarlas y mandarnos mensajes subliminales para que actuemos de una determinada manera.
Entonces el subconsciente se basa en algo que no existe
O sea, que tenemos un tío en la cabeza que nos está contando cosas sobre cosas que no existen sin parar. Estamos locos de remate, ¿no? Pero es que encima resulta que si no fuera por él posiblemente estaríamos muertos. Pero esto es altamente limitante. El subconsciente nos limita por hechos concretos del pasado durante el resto de nuestras vidas. ¿Siguen estando esos riesgos en el presente? ¿Es un mentiroso el subconsciente?

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