martes, 30 de junio de 2015

Hijos de la competencia



Como bien señala Krishnamurti en este capítulo, vivimos sumidos en un mundo competitivo y cruel en el que estamos en constante pugna con nuestros semejantes, los otros seres humanos. 

Esta competitividad no es fruto del devenir, sino de una educación, de una cultura, de una publicidad, de unos inputs que nos hacen vivir con la permanente sensación de que tenemos que demostrar nuestra valía, con hechos o actos.

Así pues, ya desde el colegio comenzamos a forjar un carácter competitivo que será uno de nuestros principales enemigos a lo largo de nuestra vida, origen de nuestras frustraciones y de numerosos conflictos a los que nos tendremos que enfrentar.

Dicen que la naturaleza humana está detrás de esta necesidad de comparar, pero soy de los que piensan que la psiqué humana nos hace distintos al reino animal y que por lo tanto en nuestra especie deberían premiar más cosas más evolucionadas, como la solidaridad, el trabajo por el bien común o la cooperación desinteresada.

Lectura y reflexiones de Diego Celma (historiasdediequito.es)

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